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Edgardo Castro ganó en el fijo la semana pasada y mañana quiere repetir.

El ciclista de la Muncipalidad de Miapú, escuadra que dirige Gustavo Alaria, fue el ganador de la doble fórmula que puso en escena el club La Cieneguita. Ese triunfo le permite al joven corredor ser el único lider del campeonato mendocino. Mañana, desde las 14, habrá otra competencia en el velódromo.

La rica historia del ciclismo mendocino cuenta de hazañas y proezas en su extensa trayectoria. También habla de verdugos y aprovechadores de turno en los casi 80 años de vida.

Pero no es menester de este envío resaltar ciertamente las ricas anécdotas que dan forma a los infinitos adjetivos calificativos por los cuáles fue alimentándose el deporte pedal, en una de las patas de la cuna del deporte en el país. Solo sirve de introducción para ir orientándonos hacia el objetivo de estas líneas.

Hablamos de referenciar con pequeños datos el hoy, o el "ayer" en tiempo presente. Tarde calurosa de domingo, primeros días de septiembre, óvalo Ernesto Contreras, promediando la temporada pistera y con una destacada cantidad de participantes intentando dar oxigeno al asfixiado deporte de los "caballitos de metal".
Sin novedades de relevancia en el promedio de la jornada y ya en la conclusión de la primera especialidad; lo inconcebible. Reacción irrespetuosa y "apretada" general de pibes y no tan pibes (todos protagonistas primarios) contra el comisario del evento, quien carente de reacción y sin claros argumentos por esgrimir, solo atina a asentir y disentir, según el gritón de turno, con un movimiento de cabeza. Fallo dividido, aplicándola a la jerga del boxeo, y abandono de un sector de disidentes de la modalidad continuante.


Y ahí, sin obviar como corresponde lo contado, aparece nuestro entrevistado. Se trata de un "chiquilìn", de solo 18 años, el que alejado de los sinsabores del ahora, forjo una victoria incuestionable en el corazón del Parque. Edgardo Castro es el nombre de esta especie de paladin del ciclismo, que hizo justicia por piernas propias de lo único que no se "mancha", el ciclista.

Ganador de las vueltas puntuables el pasado fin de semana, primero en el campeonato mendocino, corredor de la muni maipucina, proveniente del semillero de la escuelita de Gustavo Alaria.

Timidez por medio, titubeos en las respuestas, pero prestancia bien mendocina a la hora de pedalear. Conceprtos que usted leerá de uno de los tantos que siguen colaborando con sus condiciones innatas, para que no se firme el acta de defunción del deporte más lindo y popular que tenemos por aquí.

" Fue una carrera muy dura - contó Castro - con mucho calor en la pista, hoy gane gracias al trabajo de los chicos quienes trabajaron muy bien".

" La ves pasada salí segundo, porque me equivoqué en algunas cosas, pero esta vez se me dio, estamos trabajando mucho para sacar buenos resultados junto a Alaria y mis compañeros".

Y el pibe también dedicó su triunfo. "Quiero dedicarle esto a mi mama Sandra, a mi abuela chiquita y espero se recuperé y a mi abuelo Miguel y muy especialmente a mi bisabuela Rosa que esta internada y espero se recupere pronto y esté con nosotros".

De la organización y temas afines, dijo: " Fue más o menos la carrera, hubo problemas en la clasificación, pero asi y todo, va mejorando la temporada, porque si comparamos al año pasado, a esta altura había menos ciclistas y hoy vinieron casi 30 y eso es bueno".

Rescató a sus compañeros de equipo y de ellos dijo: " Me ayudaron mucho ellos, para estar aquí festejando, aquí solo no se puede hacer nada, con Jairo, Facundo, Cataldo corrimos en conjunto y nos dio resultado".
Mucho más no había por decir, el chico habla arriba de la bici, donde marca a fuego su vocación y transmite aires renovadores en el cielo gris del planeta ciclismo.

El  Bambino maipucino se subió a la Bica y sonriendo dijo, nos vemos el domingo.
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7 de Diciembre de 2016|19:14
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