El Grado Hidalgo

La historia argentina contada desde la microficción. El nuevo libro de Leandro Hidalgo invita a jugar dentro del grado de la historia oficial, con todas las polémicas que ello pueda implicar.

Escribir microficción de contenido es al menos un desafío que propone evitar los lugares comunes, en especial dentro de un género donde los cuentachistes plagan.

Grado de leandro hidalgo

En Grado, el autor repasa la historia argentina desde 1810 hasta 2001 sin rellenar espacios cronológicos, sino al contrario, construyendo sentidos de lecturas posibles. Es así como a través de 5 capítulos el escritor lasherino estructura en 94 páginas un fraccionamiento de apertura donde dibuja o mancha la imagen tradicional de una historia que ha sido contada en las aulas siempre en relación a los mismos protagonistas: distantes, perfectos e impolutos. Los próceres de Hidalgo no habitan los pósters de Billiken sino más bien salones ocultos donde se trama la rosca nacional.

Por momentos da la impresión que Hidalgo dibuja la escuela a la que le hubiese gustado ir, en donde la maestra no sea sólo “una maestra rubia, quizá triste, con las tetas caídas y la voz chillona, (que) enseña a los niños a respetar los símbolos patrios, a recordar los nombres de los que estuvieron en la Primera Junta”. Antes que esto, Hidalgo pinta algo más bien parecido a una mesa de café donde alguien hace una confidencia entre decenas de curiosos que no llegan a oírla por completo. De este modo, una historia que asume ser incompleta, posibilita imaginar a un San Martín secuestrado por las Patricias, un Mariano Moreno desde la antipatía del fondo del mar, o incluso al mismísimo Borges en una noche de bodas por demás maternal (las viudas de la historia oficial y de algunos escritores, contentas).

Grado señala un ojo distinto que lee la historia desde el riesgo y no desde los lugares seguros donde comúnmente se la cuenta, asume un perfil crítico y lanza la mirada sobre una historia que a la vez abarca al mismo lector. Una bocanada de aire fresco sobre la telaraña de la pedagogía escolar. El Sarmiento que corroe nuestra memoria podrá descansar unos instantes fuera del grado cuando se abra la puerta y suenen las páginas de un recreo donde la historia no aburre.

- ¿Cómo surge este libro?

- El título remite un poco a lo escolar, también es un intento de mejorar, de aprender, tiene mucho que ver con lo que nos enseñaron, yo siento que también estoy en un aprendizaje siempre. También da una cuestión como jerárquica, de proceso. Mañana haré un libro distinto a este, pasaré a otro grado.

- ¿Grado está escrito desde la historia o desde la ficción?

El libro estaba entre lo que sabía y entre lo que tuve que investigar. Todos los textos tienen un ancla bibliográfica, estaban registrados en algún lado, tienen documentación que los avala, desde ahí yo lo manchaba o estiraba a mi manera, lo deformé lo más que pude.

- ¿Te pueden llegar a criticar por meterte con ciertos próceres?

- No soy del todo consciente, supongo que en algunos ambientes puede llegar a molestar; generalmente exigen que uno se defina a favor de algo, yo no puedo, no me pienso defender de nada. En partes el libro es contradictorio, es un poco lo que yo soy. Lo que digo en una parte lo critico en otra. En ese sentido el libro es muy representativo de ese vaivén que nos caracteriza.

- ¿Cómo se enmarca el libro dentro de la microficción?

- Lo que creo que está bueno del libro es que dentro del género no existe un libro sobre historia argentina. No hay libros sobre la historia argentina a partir de la fragmentación de la microficción, en ese sentido sería un aporte al género. En el pequeño mundo de la microficción más o menos se interesan por lo que hago, el libro se lee en Perú, Buenos Aires y Santiago de Chile, allá se han interesado, en Mendoza eso no ha pasado todavía.

- ¿Cuál se estructura el texto?

- El primer capítulo se ocupa de la Revolución de Mayo, de todo eso que nos enseñaron en la escuela. El segundo capítulo toma a los caudillos federales y algunos otros no tan conocidos. El tercero empieza después del primer centenario y llega hasta Perón. El cuarto se llama “Amor a la patria”, es sobre los amoríos de próceres famosos más un bonus de Borges. El último capítulo en realidad iba a ser el título del libro, son pequeños mini ensayos, la idea de “Nada salió de nosotros” es la clave de lectura, es ir a nosotros, dejar de seguir a otro.

Dos microficciones de Hidalgo

Revolución de mano

La revolución de Mayo fue un capricho comercial, estrictamente porteña, localista y especuladora. Los actos escolares legitiman una historia, crean una identidad nacional forjada por sicarios de la guita.

Yo soy una maestra rubia, quizá triste, con las tetas caídas y la voz chillona; enseño a los niños a respetar los símbolos patrios, a recordar los nombres de los que estuvieron en la Primera Junta. Yo soy la Educación y enseño a las maestras. Yo soy lo que se piensa que es la historia y enseño a la Educación. Yo soy la Historia, dolorida, quebrada, fragmentada, dialéctica, sucediendo sin freno, manifiesta, resbalada.

Amor a la Patria VII

El Gral. San Martín cayó de rehén a manos de un grupo de mujeres conocidas como las Patricias mendocinas. Tiempo atrás, estas habían ayudado a Don José en el armado de su campaña libertadora, donando joyas, bordando banderas y confeccionando uniformes, en clara muestra de vocación patriótica. Pero luego las cosas habían cambiado, de modo que las más representativas del grupo, Margarita Corvalán, Felipa Sosa y Martina Silva de Gurrruchaga exigieron a San Martín la visita inmediata de al menos cinco de sus soldados más dotados. A punta de pistola, el Padre de la Patria tuvo que aceptar. Tres de los cinco que asistieron eran negros. Las damas patrióticas bebieron y los emborracharon, los animaron con músicas y sometieron a sus antojos más lujuriosos. Esa noche, hasta el caballo blanco del General relinchó.


Ficha técnica:

Título: Gradoº

Autor: Leandro Hidalgo

Editorial: Macedonia Ediciones

94 páginas (20 x14 cm)

Género: Microficción

Diseños de tapa y diagramación: Seba Masera.

Prólogo: Juan Romagnoli.

Revisión histórica: Leo Castillo.

Web del autor: capachobonsai.blogspot.com

Se consigue en el stand de autores mendocinos en Peatonal y San Martín, Ciudad. Por internet en mercado libre o la web de la editorial.


Opiniones (0)
7 de Diciembre de 2016|18:41
1
ERROR
7 de Diciembre de 2016|18:41
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes