En Argentina hay tres días del niño

Los niños y la industria del juguete de Argentina está de para bienes. Es que, en el año se celebra por partida triple el día de los más chicos. Una es la fecha que indica Naicones Unidas, la segunda es la celebración pautada para el interior del país y la tercera es la que se recuerda mañana.

En la Argentina el Día del Niño se celebra tres veces al año: el 20 de noviembre, como lo manda Naciones Unidas; el 25 de diciembre, en el interior; y el segundo domingo de agosto, es decir, mañana, en todo el país.

La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) produjo, el 20 de noviembre de 1959, la Declaración de los Derechos del Niño, y el mismo día de 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño, al que adhirieron 150 estados, incluída la Argentina.

Para que a ningún país se le pasara por alto promover sus derechos, y honrarlos y respetarlos como personas, el 20 de noviembre fue designado por la ONU como "Día Universal del Niño".

La Asamblea propuso que cada país eligiera un día al año para recordarlo, pero en la Argentina -quizás por aquello de que "los únicos privilegiados son los niños"- se le agregó otro.

Así, aquí, el 20 de noviembre se recuerda que al niño no hay que violentarlo ni menoscabarlo; y el segundo domingo de agosto se lo mima, se le hacen regalos y se lo lleva a pasear.

Esta última celebración fue durante un tiempo el primer domingo de agosto, hasta que -a pedido de la Cámara Argentina del Juguete- viró al más oportuno segundo domingo.

Sucedía que ese primer domingo solía caer antes de que los padres cobraran, y no poder hacer regalos les provocaba desazón.

Tal fue el argumento que usó la cámara, pero su preocupación pasaba más bien por lo "desazonadas" que estaban las jugueterías cuando esto sucedía, porque vendían poco, y también los parques y los paseos y los cines y los peloteros, que se veían ralos.   

Otros países eligieron sus propias fechas para celebrar el Día del Niño: Bolivia, el 12 de abril; España, el 15; México, el 30; y Colombia, el último sábado de ese mes; Ecuador y Polonia, el 1 de junio; y Venezuela y Panamá, el tercer domingo de julio.

Chile, el segundo domingo de agosto; Paraguay, el 16 de agosto; Uruguay, el segundo o tercer domingo de ese mes; Perú, el tercero; Honduras, el 10 de septiembre; Guatemala y El Salvador, el 1 de octubre; y Brasil, el 12 de octubre.

Pero, quizás porque para los argentinos todo es poco, el país profundo cuenta con un tercer día del Niño: el 25 de diciembre.

Ocurre que para Navidad, en el interior, ningún Papá Noel baja por la chimenea y tampoco llega ningún Santa Claus en trineo: el que viene es el Niño, es decir, Jesús en pañales, que le regala juguetes a los chicos que se han portado bien.

"Mañana es el día del Niño" anuncian el 24 los chicos y el 25 siempre preguntan lo mismo: ¿"Qué te trajo el Niño?"

Lo que lleva a plantearse: ¿Tres fechas para festejar a los nenes de la casa, no será consentirlos demasiado?

Antes, los niños llegaban a este mundo con miedo, algo llorosos, poco demandantes y hasta con un pan debajo del brazo.

Hoy nacen despabilados, hablan y gatean antes de tiempo, son exigentes y gritones, asombran por su inteligencia para hacer todo lo que no deben y romper lo poco que vale la pena, y no le temen absolutamente a nada. Ni a sus padres, lo que es un problema.

Apenas crecen (son niños, según la ONU, hasta los 16 años) no se sientan, se desparraman; prefieren comida "basura"; aman el zaping; circulan en rollers; y la lecto escritura es sólo por messenger o sms.

Hay que reconocerles, sin embargo, que han recreado el idioma: "xq" significa por qué, "yo kro" es yo quiero y "nda pa kmbiar" es nada para cambiar. El saludo se reduce siempre a "chau bo..."

Mascar chicles, tomar de la botella y exigir cada vez más plata, sin mostrar ningún remordimiento por no sacar a pasear al perro porque "es un quemo, ma", son sus soberanas costumbres.

¿Qué regalarles en su argentinísimo día para hacerles tomar conciencia de que casualmente viven en la Argentina?

Un LCD sería lo apropiado a condición de que el niño acepte irse a su pieza a ver su programa favorito, mientras sus progenitores ven en el del living las noticias.

Pero en caso de escasez, con una franela será suficiente: con ella limpiará el aparataje cibernético que le fue regalado el Día
del Niño anterior y que aun tiene hasta salchichas pegadas.

Hecho esto, el 20 de noviembre será un buen día para leerle sus derechos (y obligaciones) y con un poco de suerte el próximo 25 de diciembre podría haber llegado la hora de decirle: "Ya estás muy grandecito para estas cosas".
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23 de noviembre de 2017 | 13:58
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