Deportes

Los Juegos Olímpicos muestran su cara tecnológica

La inauguración de los JJOO dejó en claro que esta edición de la competencia será la más tecnológica de todos los tiempos. Pero el gobierno chino, a pesar de su apertura en la política comercial hacia Occidente, tiene profundos recelos respecto a derechos humanos y libertades de prensa. Beijing, capital del nuevo gran mercado internacional, tendrá su posibilidad de explicarle al mundo, que su política incomprendida y discutida desde Occidente, "no es tan mala", sino que por el contrario, es el camino correcto.

La apertura que las innovaciones tecnológicas han producido en la vida cotidiana del mundo no son novedad, Internet, la telefonía celular y los artefactos multimedia que permiten el intercambio instantáneo de información sin importar las distancias y eso es algo que es clave en estos Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Esta misma revolución ha cambiado el mapa del deporte mundial, debido a que a raíz de ella, los intereses económicos en cada evento deportivo de relevancia, como un Mundial de fútbol o un Juego Olímpico, toma cada vez más importancia.

Beijing 2008 no será la excepción, pero sí con diferencias sustanciales respecto a otras citas deportivas de esta trascendencia, debido a que el gobierno chino, a pesar de su apertura en la política comercial hacia Occidente, tiene profundos recelos respecto a derechos humanos y libertades de prensa.

En los últimos días, Sun Weide, portavoz del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos, admitió que serán censurados sitios de Internet ligados a grupos disidentes de la actual administración china, como el de la secta religiosa Falun Gong, de exiliados tibetanos y grupos cristianos.

Tanto Amnistía Internacional y la Periodistas Sin Fronteras elevaron sus quejas y denuncias ante estas restricciones, pero sin lograr respuestas positivas ni de China ni del Comité Olímpico Internacional, que se ha llamado a silencio hasta que las presiones no fueron lo suficientemente fuertes.

Por ejemplo, en Alemania, el presidente de la Comisión de Deportes de ese país, Meter Danckert, propuso suspender la transmisión de la ceremonia de apertura en protesta a las censuras que se aplican sobre la prensa y deportistas (los atletas no podrán expresar, de ninguna manera, sus creencias religiosas ni políticas durante Beijing 2008).

Una semana antes del comienzo de los Juegos, trascendió que el Comité Olímpico Internacional y el gobierno chino habían llegado a un acuerdo sobre los límites al acceso a la información por Internet. Sin embargo, el presidente del ente deportivo, el belga Jaques Rogge, lo desmintió categóricamente y aseguró que cuando se asignó la sede de los Juegos a Pekín el COI exigió "el mayor acceso posible a Internet".

La referencia fue para el levantamiento del bloqueo que afectaba el acceso a las páginas de Wikipedia, de la BBC de Londres y de ONGïs, entre otras, algo que para Rogge "representa un hecho sin precedentes en China".

"No somos nosotros quienes debemos gestionar la cuestión de Internet en China, sino las autoridades de ese país", explicó Rogge.

El presidente chino, Hu Hintao, se refirió al tema de la libertad de prensa en la víspera al reunirse con un grupo de periodistas extranjeros seleccionado previamente, ante quienes pidió "no transformar los Juegos en una cuestión política".

Sin embargo, no existe cita deportiva más politizada que los Juegos Olímpicos, de hecho, su designación, como la de las otras sedes a lo largo de la historia, ha estado empapada de intereses políticos y económicos. Atlanta 1996, Berlín 1936 son sólo algunos ejemplos de ello.

La ciudad norteamericana fue designada como sede de los juegos del centenario por albergar varias empresas del multimillonario Ted Turner y su imperio mediático y Coca Cola, cuando era un evento que le correspondía -por historia- a Atenas.

Sesenta años antes, Hitler y su régimen Nazi utilizaron a los Juegos Olímpicos como escenario para mostrarle al mundo su poderío. Así como lo hicieron Estados Unidos (Los Angeles 1984) y la Unión Soviética (Moscú 1980) en plena Guerra Fría.

Beijing, capital del nuevo gran mercado internacional y del país con más población -y potenciales consumidores- mundial, tendrá su posibilidad de explicarle al mundo, que su política incomprendida y discutida desde Occidente, "no es tan mala", sino que por el contrario, es el camino correcto.

Claro, las limitaciones a la prensa reducirán las chances de debate, sino habría que preguntarle a los propios ciudadanos chinos, aunque en su mayoría no demuestran ningún tipo de descontento con el poder que los gobierna ni con la forma de vida que llevan.

Mientras tanto, que se encienda la llama olímpica y que comiencen los Juegos
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4 de Diciembre de 2016|09:03
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