Se abrió un camino para el acuerdo

Francisco Pérez y Alfredo Cornejo se vienen reuniendo en secreto desde hace casi un mes y negocian un acuerdo que se podría concretar en días, más allá de que los dos entornos lo niegan. Avanzan en la redacción de un proyecto de ley de transición para la toma de deuda por casi $6.000 millones. Por qué, si se da, el arreglo no es el ideal. Aunque si funcional a los intereses de uno y otro luego de dos meses de idas y vueltas.

Dos fotos que se verán esta semana, una buscada y otra no tanto, servirán de marco para terminar de hacer público lo que desde hace poco menos de un mes Francisco Pérez y Alfredo Cornejo vienen negociando en secreto.

La primera imagen importante se dará con seguridad mañana, en Godoy Cruz. Allí el gobernador y su sucesor a partir de diciembre coincidirán en la inauguración de los nuevos tribunales de Familia en las cercanías del hipermercado Libertad, convocados por el presidente de la Suprema Corte, Pedro Llorente.

La segunda imagen, esta vez sí buscada por ambos y más fuerte, se registrará el jueves en Buenos Aires.

Los dos se sentarán ante el presidente del directorio del Banco Nación, Juan Ignacio Forlón, para amplificar el pedido de asistencia financiera de miles de millones de pesos que Mendoza precisa para no explotar en el mediano plazo. 

Un planteo que ya se hizo por escrito ante las autoridades del banco, pero que ahora tendrá toda la carga simbólica y dramática de que el grito de socorro saldrá tanto del que se va como del que llega. Y al unísono.

Este par de apariciones públicas tan seguidas, serían el colorario de por lo menos otra media docena de reuniones, privadas, que Pérez y Cornejo mantuvieron durante fines de agosto y los primeros días de setiembre y que se podrían transformar en un trascendente anuncio después de dos meses de idas y vueltas: finalmente se encontró un camino de acuerdo en la transición y se está discutiendo la redacción de una ley para que la provincia pueda tomar deuda por una suma que se acercaría a los $6.000 millones.

Tanto el gobierno como los radicales se volvieron herméticos ante los trascendidos de las últimas horas de que un arreglo estaría cerca, pendientes de que cualquier filtración de lo que se está negociando haga caer todo.

Sin embargo MDZ pudo saber que los cara a cara fueron al menos seis en el último tiempo y que participaron, además de Pérez y de Cornejo, un grupo reducido de dirigentes de máxima confianza de uno y otro.

Allí se los mencionan a Félix González y a Francisco García Ibáñez por un lado y a Martín Kerchner y a Enrique Vaquié, por el otro. En un segundo plano, aunque muy al tanto de todo, también jugaron su rol un puñado de intendentes del PJ.

Prácticamente todos los consultados por este diario se negaron a blanquear las reuniones, que fueron muy duras por momentos entre los tres peronistas y los tres radicales, como trascendió.

Tanto carácter reservadísimo se le dio a la rosca, que hasta se habría llevado a cabo fuera de todo ámbito oficial y en el domicilio particular de uno de los protagonistas.

En principio lo que se está discutiendo es un proyecto de ley para que la provincia pueda tomar deuda, cuya redacción final está en manos del gobernador y que terminaría por acercárselo a Cornejo a más tardar el martes.

El arranque de las negociaciones incluyó una exigencia del radical de que la transición sólo servía si se sancionaba una nueva ley de Presupuesto 2015. Tema que Pérez rechazó de plano.

El punto de encuentro fue la ley de la transición para la toma de deuda, que también trajo tironeos por el número: Cornejo, en las primeras reuniones, estimó que el rojo superaría los $7.000 millones, aunque terminaron acordando que la autorización legislativa para incrementar la deuda pública sería ligeramente inferior.

En los detalles finales del proyecto que tiene Pérez en sus manos, la cifra final de endeudamiento no llegaría a los $6.000 millones y hay quienes incluso estiman que cerrará en $5.700 millones.

Se debaten otros puntos además que no trascendieron, aunque serían clave para terminar de abrochar el acuerdo que está en ciernes.

¿En el contexto de desmadre financiero es importante que la transición finalmente pase por una ley que incrementará en casi el 50% la deuda pública?

Hace un mes el propio Pérez dio por cerrada la transición obligado por el PJ, que no quería terminar blanqueando en plena campaña electoral nacional el verdadero estado de las cuentas públicas.

El gobernador cedió ante la presión de su partido, pero especuló mal.

Pérez creyó que más allá de la crisis, podía pilotear hasta diciembre la situación y mantener la situación controlada pagando los sueldos y bicicleteando la gigantesca deuda con los proveedores.

Pero a poco de andar los problemas se agravaron. El mes antes de las elecciones del 21 de junio, la provincia necesitó que el Nación venga a socorrerla con un auxilio de $1.110 millones para pagar sueldos.

Este mes, a la entidad financiera nacional le estamos debiendo $2.200 millones, de los cuáles $800 habrá que pagarlos el día 15 sin que se sepa de dónde saldrá la plata para hacerlo.

Solo de intereses por los Anticipos Financieros Transitorios del Nación, en agosto se debieron desembolsar $22 millones y el miércoles Hacienda debió firmar un decreto de ampliación presupuestaria de $3.600 millones para estirar la agonía hasta fin de año.

A este ritmo está claro que la bomba no le estallará al próximo gobierno. Sino que iba a detonar mucho antes de lo previsto.

La rebelión en los hospitales

Esta última semana pasó algo aún más inesperado: la crisis estalló en el seno del propio gobierno.

Los directores de los hospitales más grandes de la provincia, el Central, el Notti, el Lagomaggiore, el Perrupato, el Paroissien, el Enfermeros Argentinos y el Schestakow, hicieron público su reclamo tanto por la falta de recursos como de asignación presupuestaria para poder comprar insumos y cubrir servicios.

La situación puso a los centros asistenciales al límite de su operatividad y además dejó tanto a los directores como a los gerentes administrativos al borde de la ilegalidad y obligados a responder con su patrimonio por las compras.

En una carta enviada el 12 de agosto, los encargados de manejar los hospitales le advirtieron al ministro de Salud, Oscar Renna que “el presupuesto de este año alcanzó para cubrir las necesidades del primer semestre” solamente. Y también que “los proveedores que adeudan insumos se resisten a entregar por falta de pago”. Asimismo le dijeron que “las compras directas (sin licitación) son cada vez más usuales”; para advertir en definitiva que “se debe lidiar con el abuso en los precios de insumos ofrecidos por los proveedores”.

El gobierno demoró más de 20 días en encontrar una respuesta. Hacia afuera, con falacias. Y hacia adentro, con plata y autorizaciones para el gasto que solo servirán para llegar a octubre.

No es cierto, como argumentó el propio gobernador, que la crisis en los hospitales se deba a la ausencia de la ley de Presupuesto. Si hubiera sido así, el propio mandatario hubiera tenido la solución al alcance de su mano. Pero dos veces ya se negó a aprobar una nueva ley de gastos.

El problema de fondo fue el acuerdo paritario del 35,5% alcanzado con los estatales, que se consumió buena parte de la partida de bienes y servicios del ministerio para destinarlo a salarios.

La ayuda financiera de $120 millones anunciada para los hospitales tendrá el mismo efecto que una aspirina contra el cáncer.

Entre la deuda registrada y la denominada “pinche” se acumulaban más de $181 millones y el déficit presupuestario hasta fin de año trepaba a los $469 millones, antes de conocerse el salvavidas lanzado por Renna.

¿Otra vez el peronismo frenó a tiempo?

Una acuerdo de las características que se está negociando entre Pérez y Cornejo tendrá otros efectos. Tranquilizará posiblemente también a los proveedores, temorosos del “paga Dios” que Paco está dispuesto a implementar con ellos.

No son pocos los que ya habían leído la señal de Cornejo, aunque nunca lo terminó de decir con todas las letras, de que él no se iba a hacer cargo de ninguna deuda que no estuviera consolidada. Los pataleos y amenazas de los empresarios del transporte, son prueba de ello.

Ponerle un número a la necesidad de financiamiento, puede funcionar cómo válvula para que Pérez pueda dejar escapar la presión que sus acreedores están ejerciendo sobre él.

A Cornejo la aprobación de una ley de endeudamiento le es funcional en varios aspectos.

Primero porque, desde lo político, termina obligando al oficialismo a poner blanco sobre negro la verdadera situación de Mendoza. Aunque, según entiende, los $6.000 millones tampoco estarían cerca de la realidad.

Pero sobre todo, la autorización para endeudarse le permitirá ganar tiempo: Gobierno y oposición perdieron dos meses valiosos en la transición, en dónde este proceso ya podría haberse puesto en marcha.

Para enfrentar lo que se viene, el intendente de Godoy Cruz no tiene otro “plan A” que no sea negociar con el Banco Nación un préstamo millonario a largo plazo y a tasa preferencial en el marco de la discusión del contrato para que la entidad continúe como agente financiero de la provincia a partir de 2016.

Nada garantiza que con una ley de endeudamiento, el Nación acceda al préstamo. Pero el acuerdo político ayudará. Y sobre todo, para mostrárselo a quien en definitiva toma la decisión que no es Forlón. Sino el ministro de Economía Axel Kicillof , ante quien ya peregrinaron, por separado, los dos máximos dirigentes provinciales.

En segunda instancia: si la ley de endeudamiento se trata rápido en la Legislatura, como ya está hablado, será una herramienta para que en los próximos tres meses los colaboradores de Cornejo puedan salir a buscar otras fuentes de financiamiento si el “plan A” fracasa.

Esta vía tampoco garantiza que los préstamos llegarán. Pero al menos habrán ganado tiempo antes de asumir para encontrarle una solución al problema.

Un elemento positivo se podría rescatar de este peronismo mendocino que se está retirando del poder luego de ocho años y de la peor manera: desdibujado, solo atado a la suerte que pueda correr Daniel Scioli, sin liderazgo y dejando tras de sí una descontrol en el manejo de la cosa pública como pocas veces se recuerde.

A diferencia de otros gobiernos oficialistas (como el tucumano o el mismo kirchnerismo sin ir más lejos), el PJ local supo frenar a tiempo antes del barranco institucional, político y financiero hacia el que estaba llevando a la provincia.

El primer episodio fue la votación de Miryam Gallardo para la Suprema Corte. A un paso estuvo el Justicialismo en el Senado de intentar forzar en soledad la votación que había perdido, tras un “error” de una de sus legisladoras. Eso hubiera significado el fin de la institucionalidad y si no ocurrió fue porque el vice gobernador, Carlos Ciurca, frenó a tiempo.

Aunque estuvimos cerca, también podríamos habernos convertido en Tucumán si los intendentes justicialistas replicaban en la elección de junio las mismas prácticas fraudulentas que, como el caso de Luis Lobos en Guaymallén, se aplicaron en las PASO de abril.

Existe todavía una especie de freno inhibitorio en Pérez y los suyos que les marca cierto límite todavía. Y en relación a la cuestión financiera parece que también será así. En el contexto actual, no es poco.


Opiniones (7)
18 de diciembre de 2017 | 08:36
8
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18 de diciembre de 2017 | 08:36
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  1. Que hace CORNEJO apoyando la refinanciación o búsqueda de los $ 6.000.000.000,00.- SEIS MIL MILLONES que necesita PEREZ para llegar a diciembre. QUE DEJE QUE SOLO CON LOS "K" NACIONALES, ARREGLE EL PROBLEMA QUE GENERO DURANTE SU OPACA GESTION . . . Si fracasa PEREZ la culpa va a ser de CORNEJO . . . . Me preocupa como mendocino, pues no soy ni peronista, ni radical . . .
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  2. bueno será para ellos. Imposible que de estos, nazca algo bueno para el ciudadano común de mendoza.
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  3. Estimado 1 pedro ud. es o se hace ? Los 6000 millones de deuda que debe tomar la Provincia con la nueva administración, obedece al descontrol de este gobernador inútil que seguramente Ud votó. Quizá deba leer varias veces la nota para entender la problemática. Si no lo entiende vote nuevamente a estos impresentables y nos hablamos dentro de seis meses nomás cuando estemos todos en bolas y a los tiros tratando de dar con un pedazo de pan. Saludos
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  4. Bien dice el refrán, que entre bueyes no hay cornada.
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  5. Bien ahí, Pedro. Dentro de poco, un diccionario para diferenciar acuerdo de negociado.
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  6. Ya kagamos don Alfredo. . . . . . . .todavía no asume y ya habla de MILLONES???? y no son uno ni dos son 6000 millones???? yo pensaba en el cambio pero la voy a pensar dos veces.-
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  7. SI ES VERDAD, por favor que le avisen a Cornejo, que Perez lo está "jodiendo", pues sigue nombrando gente a plante permanente . . .
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