A un año de la muerte de Gustavo Cerati

El músico y compositor que lideró Soda Stereo falleció el 4 de septiembre de 2014. En esta nota repasamos los momentos más importantes de una figura clave del rock nacional.

Hoy se cumple un año de la muerte de Gustavo Cerati. El 4 de septiembre de 2014 un paro cardiorespiratorio le puso punto final a la presencia física de uno de los músicos más extraordinarios de la Argentina, pero no a su música. No al luminoso universo que creó con Soda Stereo y en el que después se animó en su carrera como solista.

Aunque ya pasaron cinco años y meses desde que Gustavo se descompensó en Venezuela, cuesta todavía creer que Cerati no está. Basta con encender la radio cualquier día para encontrarse con alguna de sus canciones. 

Singular y sofisticado, Cerati tuvo la capacidad de hablarle a las enormes masas con altura, sin subestimarlas y sin caer en el lugar común. Esa, tal vez, sea una de las claves del eterno cariño y respeto hacia él.

Gustavo Cerati


En 1983, cuando Soda Stereo irrumpió en la escena under de Buenos Aires, sus canciones sonaban frescas. El país estaba por recuperar la democracia y Soda encarnó la nueva era mejor que nadie. Mientras el pop sofisticado y melancólico de Virus cargaba con la historia de un hermano desaparecido y Los Abuelos de la Nada tenían en su líder a un genio oscuro y errático que se había exiliado durante el gobierno militar en Europa.

A partir de ahí,  la carrera del grupo fue el mapa del crecimiento artístico de Cerati: la energía pop en Nada personal (1985), en atmósferas oscuras en Signos (1986) y en pulso funk en Doble vida (1988), hasta que, en Canción animal (1990), se terminó como un gran artista.

Fuera de Soda, su carrera solista mantuvo ese espíritu. A fines de los 90, mientras el rock nacional adoptaba un discurso corrosivo, Cerati reinventó y expandió su obra. Bocanada (1999) fue un álbum en el que abrió sus composiciones hacia diferentes paisajes y afinaciones.

sodastereo


Recordamos a Gustavo Cerati en palabras de un gran amigo y colega de toda la vida, el gran Richard Coleman. El quinto Soda Stereo evoca su recuerdo a un año de su muerte. 

Lo primero que me impactó de Gustavo, la primera vez que lo vi tocar, fue ese estilo de guitarra rítmica tan personal: una mezcla de funk con reggae, que marcaba el groove de las canciones. Y la utilización de acordes simples: hacía muchos acordes en primera posición, pero tocados con una precisión que hacía que sonaran mucho más grandes.

Siempre fue un buscador del sonido, un experimentador, a través de efectos o maneras raras de tocar. Es un maestro en el uso del delay, que viene de su admiración por David Gilmour y Andy Summers. Creo que en su obra hay una experimentación que llega hasta Dynamo, en la que el uso de la distorsión va creciendo. Hasta Canción animal, el sonido de la guitarra evoluciona con una coherencia, aunque ése sea un disco mucho más rockero que los anteriores. Y en Dynamo esa distorsión tan buscada y texturada llegó al extremo: había capas y capas de distorsión. Y fue una jugada muy valiosa poner "Primavera 0" en las radios y la televisión, con esa carga sónica tipo My Bloody Valentine.

Se suponía que Soda Stereo era una banda comercial, una cosa a la que Gustavo le fue escapando. Después de Dynamo, ya todo es un refinamiento en la guitarra. Ahí ya tiene todas las herramientas, y las combina según lo que necesite para cada canción.

Cerati


Las redes sociales también son terreno propicio para que miles de sus seguidores dejen plasmados diversos mensajes en este día tan especial. 


Fuente: Clarín / La Nación / RollingStone 

Opiniones (1)
25 de noviembre de 2017 | 07:49
2
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25 de noviembre de 2017 | 07:49
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Y dále con Ceratti... loco no tienen otras noticias?
    1
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