Los kamikases japoneses

Acertijo del 10 de agosto de 2015

En Japón, país donde fue creada, se la llamó oficialmente Shinpū tokubetsu kōgeki tai, «Unidad Especial de Ataque Shinpū». Sus miembros, todos ellos pilotos aeronavales de la Armada Imperial Japonesa, eran popularmente conocidos por el nombre de tokkōtai. En japonés, Shinpū (神風) significa «Viento Divino», un concepto sobre el cual volveremos. Pero en los Estados Unidos, por un error de sus traductores militares, 神風 no fue transcrito fonéticamente como Shinpū, sino como Kamikaze, término que pronto se difundiría masivamente por todo el mundo, al igual que su derivado kamikazes (en minúscula y plural), palabra con la que se designaría a los pilotos tokkotai.

La UEA Shinpū fue estrenada en el otoño de 1944, durante la etapa final de la Segunda Guerra Mundial, luego de la desastrosa derrota en la Batalla del Mar de Filipinas, cuando la situación de las fuerzas militares del Imperio Japonés en el frente del Pacífico Occidental era ya crítica, por no decir desesperada. Como es ampliamente sabido, la táctica de los pilotos tokkotai o «kamikazes» era realizar ataques suicidas contra objetivos navales de gran porte (portaaviones, acorazados, destructores, etc.). Estrellaban sus aviones cazas o bombarderos, cargados de explosivos, contra embarcaciones aliadas (estadounidenses principalmente) con el objeto de hundirlas, o al menos averiarlas. Ello en aras de frustrar –o retrasar al máximo– su avance hacia el archipiélago de Japón. Entre octubre de 1944 (creación de la UEA Shinpū) y agosto de 1945 (cese de hostilidades), unos 2.500 pilotos de la Armada Imperial nipona perdieron la vida en sucesivas operaciones suicidas. No menos de medio centenar de embarcaciones aliadas fueron echadas a pique, y casi 300 resultaron severamente dañadas.

Las ofensivas suicidas de los tokkotai, y su mística nacionalista-militarista de fuertes tintes religiosos, representan un típico ejemplo de lo que el historiador Eric Hobsbawm ha denominado invented tradition, «tradición inventada»: una práctica cultural de origen contemporáneo sumamente novedosa que es asumida, sin embargo, como una supervivencia inalterada –o a lo sumo como una prolongación apenas aggiornada– de un pasado inmemorial e idílico en el que se pretende hallar –de manera ahistórica– la «esencia» de la nación y la nacionalidad.

El accionar suicida de la UEA Shinpū durante la Segunda Guerra Mundial, independientemente de sus motivaciones prácticas de orden estratégico-militar, se nutrió del viejo humus cultural del sepukku o harakiri, la autoinmolación ritual por desentrañamiento practicada antaño por los samuráis conforme al bushidō, su código de honor. Sin mayor rigor histórico, el suicidio de los tokkotai en el frente de guerra fue presentado a la sociedad japonesa como una recuperación del arcaico sepukku feudal. De hecho, los pilotos de la UEA Shinpū, antes de despegar, recibían –amén de varias condecoraciones– una katana, el célebre sable largo de los samuráis; y debían recitar también un jisei no ku, un breve poema elegíaco de despedida como los que solían declamar los antiguos guerreros del Japón antes de inmolarse con dicha arma blanca.

No sólo eso: según las chovinistas creencias del Kokka Shintō o «sintoísmo estatal» imperante en aquella época (otra tradición inventada, pues el viejo sintoísmo poco tenía que ver con él), los tokkotai que se inmolaban heroicamente por su patria y su emperador –al que consideraban una reencarnación de la deidad Amaterasu–, se convertían en Eirei de la nación japonesa, una suerte de espíritus tutelares. Y como tales, eran consagrados al Santuario Yasukuni, en Tokio –capital del país–, donde se los honraba y veneraba como semidioses.

Pero la tradición inventada de los tokkotai tuvo otro aspecto más de gran importancia: un aspecto netamente mítico-religioso, que remite a un episodio crucial de la historia antigua del Japón. Ese episodio ocurrió en el último cuarto del siglo XIII, en tiempos del Shogunato Kamakura.

Pregunta: ¿cuál es ese episodio? La clave de este acertijo está en el propio nombre de la UEA Shinpū, porque Shinpū (o «Kamikaze») significa «Viento Divino». Parece difícil, pero con la ayuda de Google se puede resolver en pocos minutos. Las imágenes de ilustración también ayudan...

El acertijo fue develado a los pocos minutos por Juan Boninu.

Respuesta

En 1274, Kublai Kan envió una poderosa flota a Japón con intención de conquistarlo. Pero una fortísima tormenta destruyó la mayor parte de los barcos chinos y coreanos al servicio del emperador mongol, que estaban anclados en la Bahía de Hakata. La invasión debió posponerse por varios años.

En 1281, los mongoles intentaron por segunda vez conquistar Japón, y con una flota chinocoreana mucho más grande que la primera. Nuevamente, el fondeadero escogido fue la Bahía de Hakata. Pero sorpresivamente se desató un tifón de magnitud devastadora, que se prolongó durante dos días. La flota de Kublai Kan sufrió pérdidas gigantescas, y la segunda invasión mongola fracasó tan estrepitosamente como la primera.

Tradicionalmente, el pueblo japonés ha interpretado el fracaso de las invasiones mongolas de 1274 y 1281 –las Genkō– como el resultado venturoso de la intervención providencial de los dioses. Conforme al mito, el viento que tantos estragos provocó en la flota imperial mongola, frustrando en dos ocasiones los planes de conquista de Kublai Kan, no era una fuerza natural sino sobrenatural, no un mero fenómeno meteorológico, sino la manifestación de la égida divina, de ahí que se lo haya denominado «Viento Divino» (Shinpū o «Kamikaze»). Siete siglos después de las Genkō, la Armada Imperial de Japón, al crear una división especial de pilotos suicidas, decidió llamarla de ese modo para dotarla de un aura de legitimidad a la vez histórico-tradicional y mítico-religiosa.

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó9/10
Opiniones (0)
5 de Diciembre de 2016|05:26
1
ERROR
5 de Diciembre de 2016|05:26
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016