MDZ y una entrevista con la diseñadora predilecta de las mendocinas

Estuvimos con Jazmín Chebar y nos contó sus orígenes, su visión sobre cómo es una mujer bien vestida, lo que opina de los talleres clandestinos y mucho más. en la nota, fotos de la nueva colección y una charla imperdible.

 Se trata de la diseñadora preferida por las mendocinas. Cada vez que se hace un sondeo o una encuesta, sus prendas y outfits siempre quedan en el primer lugar cuando la pregunta a contestar es cuál es la colección más esperada, o cuál es el look que más te gusta o representa a la hora de vestirte. Su local en el Mendoza Plaza Shopping es uno de los que más vende, y las clientas son tratadas en forma personalizada, pudiendo incluso hacer encargos especiales. A las más compradoras o “adictas” al look Jazmín, hasta se las llama por teléfono y se les avisa cuando está por llegar la colección o las nuevas prendas.

Jazmín Chebar recibió especialmente a MDZ en el marco del Buenos Aires Fashion Week y, limonada y delicias mediante, se embarcó en una charla divertida e interesante para sacar una radiografía de su visión y estilo y que las mendocinas conozcan con más profundidad a esta mujer cuyos diseños y looks “no las dejan dormir”.

Además de ser una profesional exitosa, Jazmín se confiesa una verdadera “Susanita”, comparándose con el entrañable personaje de la amiga de Mafalda cuya meta esencial es ser mamá. Está casada, tiene tres hijos, y a la periodista Soledad Vallejos llegó a confesarle que “nunca he pensado en dejar de trabajar, pero jamás creí que podía aflorar tanto la Susanita que tenía adentro. Los hijos son algo mucho más fuerte de lo que uno puede llegar a imaginar. Quería estar todo el tiempo con ellos, era una lucha interna terrible, como la que debe tener cualquier madre que trabaja y que tiene que dejarlos al cuidado de otra persona. Ahora los tres ya van al cole todo el día, la logística está más acomodada, es más fácil. Y reconozco que soy afortunada, hago lo que me gusta, tengo un marido que me ayuda muchísimo y, sinceramente, si estuviera todo el día en casa los volvería locos”.

- ¿Cuál es el origen de tu relación con la moda? ¿Por qué elegiste esta profesión?

- Crecí en una familia que estaba vinculada a la moda. Mi papá y mi mamá eran los dueños de “La Clocharde”, una boutique que marcó una época en la moda de Buenos Aires, con un estilo a la medida de la argentina elegante, con buenos materiales y excelente terminación.

De alguna manera, toda mi vida ha estado desde siempre relacionada con este mundo: viajaba con mis papás a comprar telas, en el cochecito mi mamá me llevaba a La Clocharde y a los desfiles… Cuando terminaba el colegio me fui a hacer el último año a Suiza de intercambio, y allí ya empecé a nutrirme de tendencias, inspiración y moda europea.

A los 18 años y con la decisión de trabajar en la moda pero en serio, estudiando y formándome, partí a Nueva York a Parsons, una de las academias de diseño de moda más reconocidas del mundo. Allí estuve cuatro años y mientras estudaba, hice pasantías en Donna Karan. ¡Ojo! Servía café, atendía el teléfono, juntaba la ropa… no era diseñadora ni tenía coronita, pero me ayudó a saber lo que es empezar desde abajo.

Cuando volví, estuve en la marca Vitamina unos 6 meses y allí lo conocí a Claudio (Drescher, su socio desde hace más de diez años). Una íntima amiga del colegio me propuso asociarnos y hacer una marca de ropa con mi nombre: yo tenía 23 años y a esa edad me animaba a todo. Armamos eso con mi amiga Caro –fue buenísimo, genuino… a esa edad no te sentís responsable y armás las cosas según lo que sos y lo que querés: no seguimos un business plan- la boutique, y empezamos. Mi apellido era conocido, y Dolores Barreiro que es muy amiga mía se hizo con nosotras su vestido de novia –ella estaba conduciendo El Rayo y eso nos ayudó muchísimo con la publicidad y nos hizo conocer-. Después de cinco años, Claudio –mi jefe en Vitamina- le compra a Caro su parte y a partir de allí, nos convertimos en socios.

Jazmin chebar bafweek 3

Carla Peterson con un conjunto de la última colección de Jazmín Chebar.

- ¿Cómo está bien vestida una mujer, según Jazmín Chebar?

- A mí lo que me interesa es que la mujer se sienta bella y elegante. No me gustan las mujeres disfrazadas. Nunca una mujer debe estar disfrazada de alguien que no es. Lo más importante para una mujer es que lo que lleve puesto la haga sentirse ella misma, muestre su esencia, se sienta cómoda. Nosotros diseñamos cada prenda por sí sola, y queremos que cada mujer combine y la adapte a su estilo. No hace falta que estén vestidas de Jazmín Chebar de pies a cabeza.

Cuando una mujer está cómoda con lo que tiene puesto y se siente bella, está segura y te das cuenta simplemente por cómo se mueve en un cóctel, en su trabajo, en una reunión o en una fiesta. Cuando tu objetivo es estar muy a la moda pero estás copiando algo que no sos, no va.

- ¿Qué vamos a ver en la primavera/verano 2016 de Jazmín Chebar? ¿Cómo se vienen las estaciones cálidas según tu colección?

- Bueno, a ver… algunos tips: los tops se acortan y los pantalones también. En algunos casos proponen una cintura más alta. Los tops son este verano muy protagónicos ya que también acompañan a los shorts y a las faldas largas en sedas y linos con lycra.

Hay mucho detalle, mucho bordado y telas diseñadas por nosotros mismos.

El cuero y la gamuza son también importantes y se ven en trajes de trenchs y shorts. Además hay una línea pop 60’s en vestidos combinados de colores con plata y oro. Otro de los ítems que se destacan son los chalecos largos en tejidos y linos melange con shorts cortos pero de cintura larga.

Si de jeans se trata, Jazmin Chebar tiene para contar: este verano sobresale el denim destroyed en shorts, jean, jackets e incluso en polleras. También se ajustan los tiros, subiendo el de algunos modelos que le dan una mayor actualidad a la propuesta. Además, siguen el chupín en diferentes lavados y modelos flares, cropped y boyfriend.

Y algo más: los accesorios se renuevan en un nuevo cuero saffiano y con calados en espigas y tramados dando así un look más fresco y de verano.

En materia de colores, yo siento que Jazmín es como una caja de Sugus: ¡me gustan todos! Pero los que más se ven son los pasteles claros, celeste, nude, y rojos intensos. No me gustan los colores tristes, no soy fan ni de los terrosos ni de los mostazas: si uso un gris, sí o sí lo combino con algo que levante.

- Cuando diseñás… ¿pensás en una chica joven, en una señora, o en todas las edades?

- Bueno, la verdad es que la colección de Jazmín es muy amplia: tiene más o menos 650 artículos por temporada. Hay de todo, y a mí me encanta cuando veo que puedo vestir a la mamá y a la hija.

- ¿Cómo se hace para mantenerse vigente? ¿Hay una receta?

- Yo necesito todo el tiempo estar en contacto con gente más joven, que me brinde sus miradas y perspectivas. Siempre estoy mirando todo: Europa, Nueva York, y sobre todo escuchando y abriéndome a nuevas visiones y opiniones.

- Tenés un público cautivo. ¿No te parece que agarrás una tela blanca, le pintás unas rayas,e igualmente podés venderla a tres o cuatro mil pesos?

- No, jamás. Es al revés, te diría. Nuestras clientas ya nos conocen y cada vez esperan una colección mejor, que las sorprenda. Son exigentes. Nosotros pensamos mucho cada colección.

Un tema candente: los talleres clandestinos en el rubro de la confección de prendas

A la hora de hablar del proceso de confección de prendas, Jazmín Chebar se ha mostrado tajante con el tema del engaño a personas que quieren trabajar, y del maltrato o la esclavización de trabajadores, denuncias que han salpicado a otras marcas. "Nosotros queremos saber todo acerca de los talleres con los que trabajamos: dónde, cuándo, quiénes. Y nos ocupamos de ayudar a quienes tienen la intención de trabajar y no están con los papeles en regla. Lo que sucede con los talleres clandestinos es algo terrible, que no sólo afecta a nuestra industria, sino también a otros rubros. Y no sólo pasa en el país, sino en todo el mundo. Es un problema sobre el que debe pesar el mayor rigor en cuanto a los controles, las habilitaciones, los permisos. Pero el riesgo está cuando algún taller contrata a terceros, allí hay que poner el foco, porque hay casos donde la cadena es tan larga que es difícil unir los eslabones. Hay mucho trabajo por hacer, y ojalá en un tiempo pueda decir que estamos mejor que ahora. Yo siempre estoy encima de los proveedores, porque eso también es parte de mi trabajo", le dijo en su momento la diseñadora a La Nación.

Diseño comercial vs. Diseño de autor

"A mí me gusta la ropa fácil, cómoda, simple, pero distinta. No me pasa el diseño ni la moda por el lado de la intelectualidad. Nunca hice diseños que no sean comerciales, pero trato de que la ropa que hago sea diferente, cada detalle como por ejemplo un botón, está elegido para una prenda particular. Hago ropa que a mí me gusta, que quiero vender y, afortunadamente, le gusta a mucha gente. Lo que no me parece que sea nada sencillo de lograr. Nunca entendí qué es el diseño de autor, ¿quién lo hace hoy en el mundo? Miuccia Prada es una de mis favoritas y es recontra comercial", confesó Jazmín a la periodista Soledad Vallejos.

A la hora de enlazar los conceptos opuestos de accesibilidad y exclusividad, Chebar afirmó tener "una mirada propia, que tiene que ver con la frescura y la desfachatez. Hago ropa que me gusta y que le queda bien a mucha gente, no a tres o cuatro personas. Y tampoco soy masiva, no hago grandes producciones de cada prenda. Es más, hay cosas de las que hacemos sólo 50 unidades, lo que es ridículo para el tamaño de nuestra empresa. Mi objetivo es que si vos le tapás la etiqueta a una prenda, igual puedas decir: «Esto es un Chebar»".

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