"A partir de un relato íntimo, El Clan cubre una horrorosa etapa de la Argentina"

MDZ habló a solas con Pablo Trapero, realizador de la película sobre los crímenes de los Puccio. Desde este jueves, todo el país hablará de este film.

 A días de estrenar El Clan, la esperada película sobre la familia Puccio, MDZ Online tuvo la chance de dialogar a solas con su director, Pablo Trapero, en la suite del Hotel Sheraton. Uno de los nombres fundamentales del denominado "nuevo cine argentino", que estalló hacia fines de los '90, realizador de grandes películas como Mundo grúa y El bonaerense, y responsable de algunos éxitos del cine nacional reciente como Leonera, Carancho y Elefante blanco. Una charla íntima para acompañar el estreno de la película que se anticipa como el suceso del cine argentino de 2015.

- Había muchas películas posibles para filmar la historia de El Clan. Podías partir desde los integrantes de la familia ya presos, o de un punto más inquietante aún, el origen de cómo se instauró y normalizó la dinámica de los secuestros extorsivos en ese seno familiar. Vos elegiste en cambio, un período muy preciso, que va de 1982 a 1985. ¿Qué te motivó a concentrarte en ese lapso de tiempo?

Centrarme en ese período fue el resultado de un largo proceso de investigación. Si bien es un caso muy conocido, también es un caso sobre el que hay muy poca información realmente. Las noticias que salieron en aquel entonces, en los '80, estaban más vinculadas a la sorpresa de una familia de criminales de clase media, en pleno barrio de San Isidro, con un jugador de rugby como integrante de esta historia siniestra. Al seguir profundizando, descubrí que había muchos temas interesantes sobre esos años, desde el final de la guerra de Malvinas a los primeros años de la democracia. Sentí que que era un momento sobre el que el cine no se había detenido tanto. El cine habló mucho sobre lo que sucedió antes y después, pero no tanto sobre esa transición. Eso fue muy estimulante, llegar a la conclusión de que no sólo es la película sobre los Puccio, y los cuatro casos criminales clásicos, sino más bien la historia de un tiempo que hizo posible que un clan como el de los Puccio existiera. La idea fue que partir de una historia íntima, del relato de la familia y sus actividades, se pudiera cubrir una horrorosa etapa de la Argentina.

El Clan Pablo Trapero 3

- ¿Tuviste la chance de entrevistar a alguno de los integrantes de esta historia, o familiares de la víctimas?

Vimos a Guillermo Manoukian, que era hermano de Ricardo (el jugador de rugby que fue secuestrado y asesinado con tres disparos en la cabeza), también a quien fue la mujer de Eduardo Aulet (quien fue secuestrado cuando iba al trabajo y posteriormente asesinado), entrevistamos a amigos y compañeros del club CASI de Alejandro Puccio. Sumamos testimonios de jueces como Servini de Cubría y Piotti, peritos y periodistas. Un montón de gente se animó a contarnos su versión de la historia.

- Toda historia basada en hechos reales, puede caer en el peligro de la "película-archivo". ¿Hasta qué punto sentiste que tenías que ceñirte a lo testimonial, y hasta qué punto te permitiste elaborar tus hipótesis sobre lo que sucedió dentro de esa familia?

Para mí lo más importante fue que la historia de la familia Puccio fuera una buena película. Una historia que te emocione, que te entusiasme, que te genere curiosidad. Para quienes conocen el caso, resultará más sencillo sentirse atraídos a la película. Pero para la mayoría del público, que no conoce el caso, la historia tiene que ser atractiva, tiene que ser autónoma, tiene que valer por sí misma. La intimidad de la familia, y sobre todo la relación de Arquímides y su hijo Alejandro, son el corazón de esta historia.

El Clan Pablo Trapero 9


- Hay un doble eje de violencia en la película. Por un lado, lo que sucede dentro de la familia, y por otro la agresión hacia los secuestrados. ¿Estableciste de antemano límites con respecto a cómo retratar esos dos campos de violencia?

La verdad que todas las decisiones que tomé fueron alrededor de los vínculos familiares de los protagonistas. Las víctimas tristemente forman parte de la historia del clan. Siempre cuando se habló sobre los Puccio, se habló sobre sus víctimas, plegadas a ellos. Lo que entendí al hacer la película, es que la propia familia de Arquímides fue su primera víctima. Por supuesto que Manoukian fue víctima de Alejandro Puccio. Es una historia de roles que van mutando. Alejandro fue víctima de Arquímides y victimario de Manoukian. Eso fue una clave sobre la dinámica que tomé para hacer esta película. Y también consideré todas las aristas más increíbles de esta historia. Han existido familias dedicadas al secuestro y al crimen, pero de ahí a desarrollar la actividad dentro de su propia casa, con una doble vida todos los integrantes; se vuelve todo muy extraordinario y atípico. Para mí, como guionista y realizador fue un desafío hacer que esta historia resulte creíble, aún para quienes desconocen el caso.

- Con respecto a los actores, ¿cómo llegaste a la decisión de que Guillermo Francella y Peter Lanzani fueran los protagonistas de esta película?

Había pensado en Guillermo antes de escribir el guión de la película. Fue un desafío como director, entender qué podía quedar del Guillermo Francella que todos conocemos y qué no. Y como podrán ver, no quedó nada. Quizá la único que juegue a favor, es que en los años '80 cuando corrió la noticia de esta historia macabra, los vecinos de Arquímides no podían creer que él fuera un asesino. Para ellos, era el viejito bueno que barría la vereda. Algo que traía ya Guillermo consigo es justamente esa bondad y familiaridad. Con respecto a Peter Lanzani, no lo conocía. No había visto lo que hizo antes en televisión. Me sorprendió su talento, me gustó, y nos sentimos muy cómodos. Fue un gran desafío para él, un protagónico en su primera película.

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- ¿Hubo alguna escena de El Clan particularmente complicada de resolver?

Todas las escenas tuvieron bastante complejidad. Hasta las aparentemente sencillas, como Arquímides enseñándole las cuentas de matemática a su hija, cobran intensidad en medio de una historia rodeada de crímenes. Hay secuencias que fueron particularmente complicadas, como las de los secuestros. Y otras con mucho compromiso actoral, como cuando Arquímides le dicta una carta a una de sus víctimas. Tuvimos un rodaje intenso, pero no por complicaciones internas, ya que formamos un equipo excelente de trabajo, sino por la demanda emocional y técnica.

- La banda de sonido es muy atractiva, y por momentos las canciones ofrecen un contrapunto de ironía muy interesante.

Fue un buen desafío. Desde el guión ya estaba por ejemplo la canción Sunny afternoon, de The Kinks. En el montaje surgió la idea de usar Wadu wadu, de Virus, y Just a gigolo, de David Lee Roth. Canciones que corresponden a esos años, mezcladas con otras cosas más clásicas, de bandas como Creedence, o cantantes como Ella Fitzgerald.

- Hay algo de film noir y melodrama en El Clan. ¿Hay referencias aunque no sean del todo explícitas de otras películas o directores?

Hay referencias que tiene que ver con mis gustos y los directores que me inspiraron, pero no hay escenas que sean la reconstrucción de otras escenas de películas. De todas formas, mientras filmaba, me di cuenta de que mi cinefilia me traicionaba. Sin anticipar demasiado, la escena de Aulet en la noche es un poco un homenaje a Buenos muchachos, de Scorsese. También hay una escena entre Arquímides y Alejandro que es un homenaje a Él, de Buñuel, de quien siempre admiré esa habilidad para manejar la mixtura de melodrama y policial.

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- Pronto se estrenará una serie de televisión que también habla sobre la familia Puccio. ¿Te ofrecieron dirigirla?

Yo arranqué con este tema en 2012, cuando venía de estrenar Elefante blanco, después empecé a hacer una película en la India así es que tuve que atrasar el proyecto. En el medio me ofrecieron hacer la serie, pero yo ya estaba embarcado en la película. De todas formas, he tenido diálogo con la gente que está a cargo de la serie. También acaban de editar un libro sobre los Puccio. Se han cumplido 30 años del juicio, todos estos lanzamientos se potencian entre sí.

- Vos pertenecés a la camada de realizadores del denominado "nuevo cine argentino", y has logrado en los últimos años saltar a películas con mayor convocatoria de público como Carancho o Elefante blanco. ¿Qué motivaciones conservás de los primeros tiempos en que filmaste títulos como Mundo grúa y El bonaerense?

Las ganas y la pasión por contar historias, que es lo que me llevó a hacer películas. Antes que realizador, yo llegué al cine como espectador. Todas las emociones que transité como espectador, son las que de alguna manera palpito antes de la película que voy a hacer. Contrariamente a lo que se piensa, el hecho de que hayan pasado más películas, hace que el desafío por la próxima historia sea siempre cada vez mayor. En este caso, El clan es mi primera película basada en un caso real, mi primera película con un villano como protagonista, y la primera vez que trabajo sobre un relato ambientado en otra era.

- Siempre hay una veta dramática fuerte en tu cine. ¿Hay chances de un Pablo Trapero al frente de una comedia o comedia romántica?

Si algún día encuentro una historia que me sienta capaz de desarrollar, no tendría problema. El humor es algo que siempre me gustó, y siempre intento que sobreviva, desde Mundo grúa hasta hoy. Particularmente, en El Clan hay muchos giros de humor negro para quien quiera descubrirlos. Si reparás en el detalle del cuchillo que la mujer de Arquímides usa para cortar el pollo, te darás cuenta de que un cuchillo de esas dimensiones no existe ni siquiera en una carnicería. Me gusta encontrar esos pequeños momentos complicidad con el público a través del humor. 

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