Perlita

El mendocino que casi saca a Scioli de la política

La historia se remonta a la década del '90, cuando el motonauta recién esbozaba sus primeras intenciones de participar en política. Un hombre de Mendoza casi trunca sus aspiraciones de ser diputado nacional, pero lo salvo Karina Rabolini.

La historia de Daniel Scioli dentro del Partido Justicialista sale de lo común y así lo refleja el libro  "Scioli secreto. Cómo hizo para sobrevivir a 20 años de política argentina". Sin embargo uno de sus autores, Pablo Ibáñez, reveló a MDZ que la carrera política del ex motonauta estuvo a punto de morir prematuramente por la intervención de un mendocino: Eduardo Bauzá, padre del actual presidente provisional del Senado.

Bauza

Si bien hoy su hijo es uno de los tantos mendocinos que acompañan la candidatura presidencial del gobernador de Buenos Aires, en 1997 Bauzá padre estaba decidido a evitar que el deportista incursionara en política. Sin embargo, fue la tenacidad de la mujer de Scioli,  Karina Rabolini, lo que evitó que el bonaerense bajara su candidatura a diputado nacional.

"Unas semana después de que Scioli aceptó ser candidato a diputado de Menem, Eduardo Bauzá montó una operación para que abandone a postulación: lo llamó y le dijo que Carlos Menem  quería que se baje para evitar peleas en el peronismo. Scioli quedó golpeado y se fue a su casa y le contó a Karina que le dijo: 'Si Menem te ofreció la candidatura, que ahora sea Menem el que te baje: llámalo y que te dé explicaciones'. Scioli llamó a la Quinta de Olivos y Menem le dijo que él no había pedido que se baje. En cierto modo, duró como candidato porque Karina se plantó", explicó Ibáñez. 

Karina Rabolini con MDZ 7

En este sentido, destacó el rol que cumple la mujer de Scioli dentro de la pareja, la cual se conformó hace 30 años. "Se conocieron en 1985 y solo estuvieron separados dos años. Es, en cierto modo, su principal socia política: es una figura que le aporta públicamente, lo completa como candidato, lo afloja y le da la dosis de calidez, y cierta sofisticación, que Scioli no tiene. Karina tiene tantas ganas de ser primera dama como Scioli de ser presidente. Ella intervino en momentos clave de la vida política", expresó el biógrafo de Scioli.

Al igual que cuando en 1997 se plantó contra Bauzá, Ibáñez asegura que Rabolini hizo reaccionar a Scioli ante los embates que sufría del kirchnerismo. "En los peores momentos de la relación con los Kirchner, quien más le pidió a Scioli que reaccione. 'No podés dejar que te trate así' le decía sobre los retos de Cristina", afirmó.

Sobre la relación entre el candidato presidencial y Cristina Fernández, Ibáñez destacó que la misma "nunca fue buena". "Desde que se conocieron, en el Congreso, Cristina lo miró como un advenedizo: un tipo que no venía de la política y que, encima, llegada de la mano de Menem. Hay una especie de desprecio porque Cristina no valora intelectualmente ni políticamente a Scioli, como tampoco a otros dirigentes, y eso fue perceptible en estos años", subrayó el hombre que junto a Walter Schmidt escribió "Scioli secreto".

"Scioli dice que la relación 'humana' es cordial y de cercanía pero políticamente, es obvia la distancia. Lo que no impidió, sin embargo, que Cristina asuma que Scioli era el candidato más competitivo del FpV y por eso lo bendijo", remarcó. 

  "Hace años su plan es ser presidente y entendió que el lugar desde donde podía llegar era el peronismo, dentro del universo K, y por eso se mantuvo siempre adentro del FpV a pesar de momentos de extrema tensión en los que, incluso, pensó que lo querían voltear de la gobernación", agregó. 

Lee la segunda parte de la entrevista a Pablo Ibáñez:

-¿Qué papel tiene Karina Rabolini en la vida política de Daniel Scioli?

-Rabolini está con Scioli hace 30 años. Se conocieron en 1985 y solo estuvieron separados dos años. Es, en cierto modo, su principal socia política: es una figura que le aporta públicamente, lo completa como candidato, lo afloja y le da la dosis de calidez, y cierta sofisticación, que Scioli no tiene. Karina tiene tantas ganas de ser primera dama como Scioli de ser presidente. Ella intervino en momentos clave de la vida política. En el libro nosotros repasamos varios episodios pero cito dos que reflejan su importancia: unas semana después de que Scioli aceptó ser candidato a diputado de Menem, Eduardo Bauzá montó una operación para que abandone a postulación: lo llamó y le dijo que Menem quería que se baje para evitar peleas en el peronismo. Scioli quedó golpeado y se fue a su casa y le contó a Karina que le dijo: “Si Menem te ofreció la candidatura, que ahora sea Menem el que te baje: llámalo y que te dé explicaciones”. Scioli llamó a la quinta de Olivos y Menem le dijo que él no había pedido que se baje. En cierto modo, duró como candidato porque Karina se plantó. Fue, también, en los peores momentos de la relación con los Kirchner, quien más le pidió a Scioli que reaccione. “No podés dejar que te trate así” le decía sobre los retos de Cristina.

-¿Y en el ámbito privado? ¿Cómo es su relación?

-Son pareja, viven juntos, Estuvieron casados, se divorciaron y volvieron. Como todo matrimonio, la de Scioli y Karina es una sociedad.

-¿Cuál cree que es la mayor virtud de Daniel Scioli?

-Si se mide a un dirigente por lo que logró políticamente, de Scioli hay que citar que es metódico y se fija metas puntuales. Es obtinado y muy disciplicado, casi en un sentido deportivo, en referencia a lo que cree que debe hacer para lograr ese objetivo. Hace años su plan es ser presidente y entendió que el lugar desde donde podía llegar era el peronismo, dentro del universo K, y por eso se mantuvo siempre adentro del FpV a pesar de momentos de extrema tensión en los que, incluso, pensó que lo querían voltear de la gobernación. Su otra destreza política fue enfocarse en el mensaje, entender que su capital era ser un sujeto electoral y sostener ese perfil. Digo sujeto electoral como algo diferente a sujeto político, Cristina es las dos cosas; Scioli todavía no terminó de desarrollar el sujeto político en el sentido convencional, de hecho nunca armó un sciolismo.

-¿Cuál considera su principal defecto?

-En el mismo contexto, se suele interpretar como una falencia que no haya construido una identidad política propia, un espacio político suyo, lo que lo hace depender de otras estructuras. Otro elemento que suele aparecer como debilidad es su dependencia de lo mediático, es una figura construida en ese plano y puede, por eso mismo, quedar desnuda si el relato de los medios no le es favorable.

-¿De qué manera lo afectó el accidente motonáutico y cuál fue su fórmula para superarlo?

-El accidente, en diciembre de 1989, en que perdió el brazo fue la más impactante de una serie de episodios duros que vivió Scioli: su hermano Pepe fue secuestrado en el 75, sufrió un incendio en su departamento, el conflicto con Lorena, su hija no reconocida, la quiebra de la empresa del padre. La amputación lo tuvo depresivo un tiempo pero se recuperó sin necesidad, por caso, de ir al psicólogo. 

-¿Cómo es realmente su relación con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?

-Nunca fue buena. Desde que se conocieron, en el Congreso, Cristina lo miró como un advenedizo: un tipo que no venía de la política y que, encima, llegada de la mano de Menem. Hay una especie de desprecio porque Cristina no valora intelectualmente ni políticamente a Scioli, como tampoco a otros dirigentes, y eso fue perceptible en estos años. Scioli dice que la relación “humana” es cordial y de cercanía pero políticamente, es obvia la distancia. Lo que no impidió, sin embargo, que Cristina asuma que Scioli era el candidato más competitivo del FpV y por eso lo bendijo.

-De ser presidente ¿cómo imagina que será su relación con La Cámpora y el kirchnerismo duro?

-A Scioli, como a Macri, hay que mirarlo con otro filtro: es un tipo que llegó a la política con más de 40 años, no se formó en el peronismo y antes de ser dirigente fue otra cosa. Por eso tiene conceptos y parámetros sobre el poder y el ejercicio del poder diferentes. Scioli se siente cómodo actuando como equilibrista, para lo cual necesita que haya extremos, jugando a compensar entre los distintos espacios dentro de un eventual espacio de gobierno, un post kirchnerismo. La relación va a depender de muchos factores: como uno proyecta que Scioli no es rupturista, no va a forzar una tensión con Cristina, dependerá en buena medida, al menos en los primeros meses, qué postura tome la presidente fuera del poder. La relación entre los presidentes y los ex de mismos espacios dependen, siempre, más del que se va del que llega: se puede mirar el caso Kirchner y Duhalde, o afuera a Lula y Dilma, o a Tabaré y Mugica en Uruguay. Los que se van se esfuerzan por no hacerle sombra al que llega. Scioli, como todo presidente, si llega, va a tener u tiempo de tregua de los sectores de poder y recién a partir de mediados de 2016 se va a empezar a configurar el mapa del ordenamiento político.

La primera parte de la entrevista en "Tormenta de Ideas"

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