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Lionel Messi, en Shangai, la figura de los Juegos Olímpicos

La imagen del jugador del Barcelona, sigue trascendiendo fronteras. En la concentración argentina miles de fanáticos de Lio esperan por una firma o una foto con el ídolo.

Los Juegos Olímpicos están a horas de comenzar pero en Shanghai no se vive lo mismo que en Beijing, porque la cuestión deportiva de un evento de semejante envergadura no se siente como en la capital China y al final Lionel Messi es quien se lleva todas las miradas.

Los carteles de Beijing 2008 están desde la salida del aeropuerto de Shanghai hasta el centro mismo de la ciudad. Los voluntarios y su amabilidad también dicen presente pero en la "Nueva York de China" no se vive lo mismo que en la capital del país.

Está imponente ciudad, que tiene 16 millones de habitantes, recibirá únicamente partidos de fútbol y por eso el clima no es el mismo que en Beijing.  Pero el deporte no pasa de largo y las miradas por estas horas parecen recaer en el astro del Barcelona de España, Lionel Messi,
quien sigue trasciendo fronteras.

El fútbol súper profesional de estos tiempos terminó por provocar que el torneo olímpico se transforme en un mini-mundial, en el cual el espíritu amateur quedó guardado en el arcón de los recuerdos.

Por esos días, en Shanghai, cada vez que un equipo se va a entrenar sale custodiado por varios patrulleros, motos, como si en vez de jugadores de fútbol los micros trasladaran presidentes. Y se cortan calles para que puedan pasar, se les abre el tránsito, y sólo falta que al bajar de los micros les pongan una alfombra roja a los jugadores.

En medio de esa locura, en Shanghai se viven el comienzo de los Juegos Olímpicos con mucha tranquilidad, sin la pasión que hay en Beijing por estas horas. Mientras que en la capital el tráfico se controló, en Shanghai nada de eso ocurrió ni va a ocurrir, al punto que cruzar una calle se transforma en toda una odisea, porque hay riesgos que un auto cruce en rojo o ser atropellado por una moto o bicicleta, que en sus carriles exclusivos no respetan semáforos, como tampoco niños, ancianos o mujeres embarazadas.

Claro, que no todos los bocinazos son para el peatón que se atreve a cruzar una avenida en Shanghai, sino que algunos son para los jugadores argentinos, como sucedió en la noche del lunes, cuando estaban cerca de llegar al hotel y fueron saludados durante dos cuadras por un número importante de fanáticos.

Pero el que se lleva todas las miradas es Messi, quien no es un chico que transmita muchas cosas, es más, da una imagen de "pibe" tímido, tomando con sorpresa todo lo que le sucede alrededor suyo.

Sin embargo, aunque muchas veces su cara no lo transmita, el astro del Barcelona cada vez que puede y lo dejan trata de satisfacer a todos sus fanáticos, negándose jamás a una foto y firmando miles de autógrafos.

En la puerta del estadio donde se entrenó el lunes el seleccionado argentino unos chicos se emocionaron hasta pegar gritos (algo común acá en China, donde todos levantan la voz por cualquier cosa) cuando pudieron sacarle una foto a Messi desde unos cuarenta metros y con el jugador bajándose del micro.

Habrá que ver que pasa el jueves, cuando comience a roda la pelota de fútbol olímpica y allí se vera que gracias a Messi el seleccionado argentino se podrá sentir local a miles de kilómetros de su casa.
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9 de Diciembre de 2016|08:12
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