Deportes

Recorrida por la intimidad de la Villa Olímpica

Cuatro banderas gigantes ocupan completamente los ocho pisos del hotel argentino en la Villa Olímpica de Beijing, donde además funciona un centro de comunicaciones de última generación.

Más allá de los 11.000 kilómetros de distancia, la “argentinidad” se respira hondo en el imponente complejo deportivo donde se alojan todas las delegaciones olímpicas, con los colores celeste y blanco que enfundan el frente y el fondo de los lujosos departamentos –a los que hoy tuvo acceso la agencia Telam-, que ya habitan varias delegaciones nacionales, tales los casos del seleccionado de hóckey sobre césped, judo, remo, tiro y esgrima.

La iniciativa de llevar las banderas fue del Comité Olímpico Argentino, que se encargó de trasladar los “trapos” de unos 25 metros de largo, desde nuestro país hasta estas lejanas tierras. Salvando las distancias, lo mismo había ocurrido el año pasado durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.

“Lo comentamos entre la mayoría de las chicas, porque nos pareció una gran idea. Demuestra esa pasión extra que tenemos los argentinos y que aparece cuando más nos cuestan las cosas”, comentó a Télam la experimentada capitana de Las Leonas, Magdalena Aicega, quien participará de su cuarto Juego Olímpico, después de Atlanta ’96, Sydney 2000 y Atenas 2004.

Es que los colores argentinos resaltan dentro de la Villa Olímpica, aunque para verlos de cerca y poder ingresar al lugar, la cuestión comienza a complicarse. Primero, hay que ingresar a la denominada “zona internacional”, una serie de negocios donde los atletas se distraen, realizan compras –ropa, souvenires, productos típicos chinos- y hasta pueden ir a la peluquería. Hasta ese sector, sólo pueden llegar en micros –está prohibido ingresar caminando- los periodistas acreditados y a los visitantes con credenciales especiales.

Una vez arribado en el transporte oficial, el segundo paso es superar el control de seguridad, donde cada visitante es revisado de manera exhaustiva y sometido a las mismas máquinas detectoras que se utilizan en los aeropuertos. La tarea es realizada por jóvenes voluntarios, en tanto que la Policía china observa celosamente a un costado y sólo interviene en caso de alguna irregularidad.

Después de un breve recorrido por la “zona internacional”, unos 500 metros más adelante, se encuentra el segundo acceso a la Villa, aunque para superarlo hay que estar inscripto y autorizado por la organización de los Juegos, con 24 horas de antelación, y ser recibido por algún integrante de la delegación argentina, que avale el ingreso. Recién allí, la aventura del conocimiento sobre el lugar donde conviven las ilusiones de miles de atletas se vuelve posible.

Las Leonas ocupan el primer piso del hotel argentino, mientras que el cuarto ya está reservado para el básquetbol -arribará entre el domingo y el lunes- y el quinto será para el tenis, que tendrá a David Nalbandian como su máxima figura. Las delegaciones del remo, tiro y esgrima están instaladas en el sexto piso y el judo, con nueve representantes, ocupa el octavo. El staff de la delegación nacional y los médicos se ubican en el tercero. El segundo y el sexto todavía esperan por la llegada de más deportistas.

Cuatro televisores de pantalla plana ocupan las paredes de la planta baja, el espacio más destacado del hotel debido a sus modernas instalaciones y su funcionalidad. Allí fue armado el Centro de Comunicaciones Telecom, donde los atletas argentinos cuentan con doce computadoras con Internet, una sala de videoconferencias, un microcine -que las Leonas ya aprovecharon para analizar a sus futuras rivales-, un lobby con cómodos sillones blancos y seis videoteléfonos y hasta un televisor donde se transmite la programación en vivo de los canales de nuestro país.

“Estamos realmente orgullosos, porque ningún otro país cuenta con estas comodidades. El Comunication Center es único en esta Villa Olímpica y es argentino. Hemos sacado ventajas tecnológicas, nada menos que en el país de la tecnología”, se jactó el Jefe de la delegación nacional y presidente de Telecom Argentina, Gerardo Werthein.

Los colores celeste y blanco, la modernidad tecnológica y la ilusión de nuestros atletas se destacan por sobre las demás delegaciones del resto del mundo. “La argentinidad, al palo” en la Villa Olímpica de Beijing.
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8 de Diciembre de 2016|20:38
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