Suspenso y misterio desde el vagón

"La chica del tren" es un thriller que deja al descubierto lo que puede suceder si se observa más de lo debido.

Los viajes en los trenes suelen ser, en casi todos los casos, bastantes aburridos y monótonos. Siempre viendo las mismas imágenes todos los días, absortos pensando en nuestras obligaciones u ocasionalmente conversando con un acompañante o algún otro pasajero. Sin embargo, a veces ello puede cambiar ante un hecho extraordinario.

La chica del tren int

La chica del tren (Planeta), de la novelista y ex periodista británica Paula Hawkins, es una novela negra que ha causado sensación en el mercado anglosajón, y no es para menos. Con un fuerte componente de thriller policíaco, aunque más cercano a la narrativa inglesa, desentraña tres realidades fuertemente conectadas entre sí, unidas por una desaparición misteriosa.

Básicamente, el texto está protagonizado por tres mujeres: Rachel (el personaje principal), una desdichada ex esposa que ha caído en un profundo alcoholismo y, con mucha imaginación, se aferra a una historia ficticia que desea ser la propia; Megan, una joven aparentemente feliz que esconde tristezas y miedos, y Anna, esposa y madre perfecta pero atormentada por el pasado de su marido. Incluso se presentan dos líneas de tiempo, lo cual provoca una expectativa aún mayor.

A pesar de la aparente complejidad del texto, Hawkins logró plasmar una narrativa ágil y atrapante, permitiendo mantener el suspenso hasta el final y que el lector quede expectante a medida que va desarrollándose el libro, lo que solo un thriller bien logrado puede alcanzar.

Temas tan diversos como el alcoholismo, la infidelidad, la mitomanía, la violencia de género, el sexo, la maternidad, la psicología y las alucinaciones son correctamente colocados y debidamente desarrollados por la autora, construyendo una intrigante historia con la que, dado su brutal realismo, conseguiremos familiarizarnos. Mucho de ello está compuesto en Rachel, con su perfil de la (anti)heroína preferida por la literatura posmoderna.

Con La chica del tren queda demostrado que la novela negra no ha perdido su vigencia y que es un género que aún puede darnos grandes satisfacciones.

Nicolás Munilla

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7 de Diciembre de 2016|17:21
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7 de Diciembre de 2016|17:21
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