La inquietante realidad de Juan Castillo

Esta semana, el artista inauguró una muestra individual en la que expone trabajos con multiplicidad de técnicas y soportes.

Los torsos, las piernas, los brazos, todo el cuerpo es humano, pero la cabeza es la de un animal: una jirafa, un cóndor, un perro, una iguana. La composición es exacta. La posición de los cuerpos humanos alcanza se complementa con la expresión del animal que prestó su testa para lograr una sola figura que transmite estados de ánimo.

Juan Castillo inauguró ayer una muestra individual en la Galería de Arte Daniel Rueda, en la que expone trabajos con multiplicidad de técnicas y soportes.

Daniel Rueda Juan Castillo

Daniel Rueda y Juan Castillo.

Los cuerpos humanos con cabezas de otros animales priman en esta exposición, y la primera reminiscencia a la que nos llevan es la mitología egipcia. Luego, conversando con Castillo, se certifica que mucho de eso hay y que, de hecho, está trabajando intensamente en una obra de 24 metros de ancho en la que aquella antigua cultura tiene mucho que ver.

Pero el diálogo que Castillo propone con sus obras no se queda allí. Una figura humana con cabeza canina y que tiene la pierna levemente levantada, apoyando el pie en el lomo de un perro, es el personaje de Fragmento de Las Meninas, una obra que recrea la imagen que puede verse en la parte inferior derecha de la obra de Velázquez. De esta manera, Castillo juega con la mitología y la realeza, haciendo interactuar parte de la iconografía de ambas pero con el toque actual necesario para esta reversión, por lo que lo lúdico también está en el tiempo.

La mascota Juan Castillo


Las obras en grandes dimensiones, con tintes de hiperrealismo y con proporciones que se alteran sutilmente, apabullan al observador. De esta manera, Castillo logra sorprender, conmover y hasta incomodar.

Un párrafo aparte merece Las plañideras. Como parte de la obra de 24 metros que prepara y a la que nos referimos más arriba, Las plañideras muestra una secuencia en la que el cuerpo femenino es el contener de un dolor extremo. El soporte y los materiales usados para esta obra (impresión digital sobre resina poliéster) le dan una textura y quiebran la luz y la mirada de tal manera, que las figuras cobran vida, pudiéndolas acompañar en su padecimiento hasta los límites de lo mitológico.

Sorprendente e inquietante. En esas palabras se puede resumir la muestra de Juan Castillo.

Alejandro Frias

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10 de Diciembre de 2016|15:21
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