Los sorprendentes colores de Mercurio

En nuevas imágenes, el planeta más próximo al Sol aparece bañado por franjas de azul iridiscente, doradas planicies y delicadas mechas de blanco grisáceo.

A simple vista, Mercurio puede parecer un orbe soso y grisáceo, pero esta imagen en color mejorado tomada por la sonda Messenger de la NASA nos muestra todo lo contrario. El planeta más próximo al Sol aparece bañado por franjas de azul iridiscente, doradas planicies y delicadas mechas de blanco grisáceo, creando una hermosa vista tan colorida como etérea.

Al procesar la imagen se eligieron estos colores contrastados para destacar las diferencias en la composición del terreno en las distintas regiones del planeta. Las zonas más oscuras están cubiertas de materiales de baja reflectancia, especialmente a las longitudes de onda más próximas al rojo, lo que provoca un leve tinte azul oscuro.

El disco del planeta está cruzado por rayas grises, blancas y azules. Estas tonalidades tienen una causa diferente: su corta edad. Los materiales se oscurecen al quedar expuestos al ambiente extremo de Mercurio, lo que indica que estas ‘líneas’ pálidas están formadas por los fragmentos arrancados por impactos relativamente recientes contra la superficie del planeta, por lo que todavía no han perdido su brillo.

Las regiones doradas y amarillentas son lo que se conoce como “terreno intermedio”. Mercurio cuenta con llanuras de alta reflectancia al rojo, que adquieren un color más claro en esta imagen. Un buen ejemplo de este terreno se puede ver cerca del borde superior derecho del planeta, donde destaca una planicie prácticamente circular. Se trata de la Cuenca Caloris, un cráter de impacto que pudo ser provocado por un asteroide en la infancia del planeta.

El 30 de abril de este año la sonda Messenger puso fin a sus cuatro años de misión estrellándose contra la superficie del planeta. Este satélite se lanzó en el año 2004, y en 2011 se convirtió en la primera misión de la historia en órbita a Mercurio. Permaneció operativo tres años más de lo previsto en su diseño, hasta que se le agotó el combustible. Sus últimas reservas se utilizaron para colocarlo entre la atracción gravitatoria de Mercurio y la del Sol, para retrasar en la medida de lo posible su inevitable descenso hacia la superficie – durante el que siguió enviando imágenes hasta el último momento.

La misión BepiColombo continuará estudiando los misterios de Mercurio a partir del año 2017. BepiColombo es una misión internacional de la ESA y de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) compuesta por dos módulos – MPO (Mercury Planetary Orbiter), desarrollado por la ESA, y MMO (Mercury Magnetospheric Orbiter) de JAXA. BepiColombo tiene como objetivo ofrecer una visión detallada del planeta rocoso menos explorado de nuestro Sistema Solar.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

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9 de Diciembre de 2016|03:07
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