Llega "La forma inicial", el nuevo libro de Ricardo Piglia

Algunos textos publicados en 2005 y otros cinco, a la manera de un diálogo sobre algunas preocupaciones centrales del escritor.

La forma inicial, el nuevo libro de Ricardo Piglia, retoma algunos textos publicados en 2005 y suma otros cinco, a la manera de un diálogo sobre algunas preocupaciones centrales del escritor argentino: los modos de decir y leer, los tiempos de lectura y escritura, el tipo de lector que configuran las nuevas tecnologías, y la relación entre escribir y enseñar literatura, ligada a su experiencia como profesor en Princeton. 

Publicado por Eterna Cadencia Editora y organizado por Arcadio Díaz Quiñones y Paul Firbas, el libro respeta la inmediatez de la oralidad ya que, según Piglia, “es el tono común que tienen las conversaciones y las intervenciones publicadas aquí, nada está preparado y funciona la improvisación en sentido musical”. 

“Me interesa mucho la cuestión de la improvisación en la música y en el arte en general. Los músicos improvisan sobre un estándar y los escritores improvisamos a partir de motivos y temas que se repiten con leves variantes y se reiteran según la presencia de los interlocutores (imaginarios o no)”, explica Piglia, reciente ganador del premio Formentor de las Letras. 

Originalmente publicado en la colección chilena del premio José Donoso, que Piglia obtuvo en 2005, el libro agrega nuevos textos: “Tiempo de lectura”, “Secreto y narración”, “Aspectos de la nouvelle”, “Volver a empezar” y “Las versiones de un relato”, bajo el nombre “Conversaciones en Princeton”, que localiza "el ámbito en el que se trabajaron las hipótesis".

Considerado uno de los autores fundamentales de la literatura latinoamericana contemporánea, Ricardo Piglia (Adrogué, 1941) es narrador, crítico, ensayista, guionista y durante veinte años fue profesor en las universidades de Princeton y Harvard, en Estados Unidos. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán y portugués. 

Recibió, entre otros premios y distinciones, el Premio de la Crítica (España, 2010), el Rómulo Gallegos (Venezuela, 2011), el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas (Chile, 2013) y el Konex de Brillante 2014, en la categoría Letras. 

Realizó, además, un ciclo de clases abiertas sobre la obra de Jorge Luis Borges en la TV Pública y, para el mismo canal, escribió el guion de “Los siete locos y Los lanzallamas”, miniserie basada en las novelas de Roberto Arlt. 

En Tiempo de lectura, una conversación con Horacio González y Sebastián Scolnik de la Biblioteca Nacional en 2007, el autor de Respiración artificial arroja algunas ideas sobre la relación de la literatura con las nuevas tecnologías, el impacto de Internet en los modos de producción y la discusión en torno a la autoría, la propiedad y los usos de las obras. 

“La literatura no es simplemente la materialidad del signo escrito en un soporte determinado, sino un uso particular de la palabra. Y para mí lo que está cambiando en relación con la literatura es justamente la noción de propiedad y de uso. La relación entre producción social y apropiación privada”, sostiene el autor de Crítica y ficción. 

Y señala que “se ha reactualizado la cuestión de quién es el autor o de qué es ser un autor, la pregunta de Macedonio. El cambio básico en la discusión estética a partir del acceso al mundo de Internet está en los modos de apropiación”. 

Según Piglia, “hoy parece que se hubiera disuelto toda distancia entre reproducción y apropiación. Hay una ilusión de simultaneidad, un cruce continuo entre textos propios y ajenos. La técnica produce un movimiento de unificación, de escritura única, continua, no personal, casi mecánica, ligada al cut and copy and paste”. 

“Me parece que se abre una discusión -muy marxista- sobre las relaciones entre modos de producción y propiedad, entre arte y capitalismo. Hay una serie de cuestiones en juego acerca de cómo funciona la propiedad en la cultura”, apunta el escritor de quien este año se publicará el primer volumen de Los diarios de Emilio Renzi, su alter ego. 

En otro momento, Piglia explica que Borges “ha dado el paso de la imagen de la biblioteca como espacio de saturación y de lectura sucesiva a la invención de una imagen que se acerca a la experiencia de la lectura simultánea y a la Web. Eso está en El Aleph, desde luego, un modelo de simultaneidad, de visión instantánea, todo el universo concentrado en un punto”. 

“La clave, creo, es que mantiene la relación personal, aislada. Se trata de una visión privada que se abre a todos los signos pero el sujeto sigue solo ahí frente a esa pantalla microscópica”, indica el autor de las novelas Respiración artificial,La ciudad ausente, Plata Quemada, Blanco nocturno y El camino de Ida. 

Según Piglia, “la velocidad, la instantaneidad, tiene que ver con el material, con los signos: llegan más rápido, están más cerca. Pero la velocidad de la lectura sigue siendo la misma, con pocas variaciones. Depende de la materialidad, del cuerpo, de la mirada, es muy personal, tiene un ritmo subjetivo, como la respiración”. 

“Los cambios de ritmo suponen a veces cierta patología, cierta alteración: la lentitud del asma en Proust, en Lezama, en Saer; el jadeo acelerado en Céline, en Kerouac, en Lamborghini”, grafica el escritor cuyos ensayos, conferencias y conversaciones han sido reunidos en los libros Crítica y ficción, Formas breves y El último lector. 

Y plantea que Joyce en el Finnegans Wake (1939) “fue el primero que intentó modificar el modo y la velocidad de la lectura, a partir de la acumulación delirante de sentidos múltiples en cada palabra. Es el intento de lograr la simultaneidad absoluta. Cada frase del libro remite a todas la lenguas y a todas las referencias y abre todos los sentidos posibles”. 

“El lenguaje tiene su propia temporalidad -apunta-. Más bien habría que decir que es el lenguaje el que define nuestra experiencia de la temporalidad, no sólo porque la tematiza en los tiempos del verbo, sino porque el lenguaje impone su propio ritmo”. 

Y señala que “la poesía es la que ha llegado más lejos en los cambios de velocidad en el lenguaje, acelerar la comprensión de sentidos múltiples con pocas palabras”. 

Luego dice que “otro ejemplo de la relación entre tiempo de lectura y movimiento sea la lectura en un viaje. También aquí se trata de una historia de la técnica que ha sido por lo demás muy tematizada por la literatura: leer en movimiento, la lectura como viaje, la lectura asociada con una temporalidad alterada”. 

“Hay muchas escenas de lectura en las novelas de Conrad y de Melville, la lectura como navegación. Y está esa situación extraordinaria en Gravity's Rainbow de Pynchon, en la que -en un submarino durante la Segunda Guerra- los marinos citan el ‘Martín Fierro’ y se ponen a discutir las hipótesis de Lugones sobre el poema de Hernández”, explica Piglia. 

El libro, que vuelve sobre tradición para pensar algunos problemas de la narración a través del tiempo, mantiene el tono de un diálogo -la forma inicial del relato-, porque “la conversación es una de las formas básicas de la experiencia y está ligada a lo contingente y a las modificaciones inesperadas”, concluye el escritor. 

Fuente: Télam

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