Plantar libros para que la lectura crezca

En el marco de la Semana de las Letras 2015 Homenaje a Antonio Di Benedetto, Mendoza tendrá hoy el segundo libro-árbol de todo el país.

El viernes 12 de junio, en el marco de la Semana de las Letras de Godoy Cruz, los chicos de la escuela Juan de Coria Bohorquez plantarán un libro. Sí, un libro-árbol que habla del respeto por la vida en todas sus formas, del trabajo colectivo, de la solidaridad. Ese libro es Mi papá estuvo en la selva, de Gusti y Anne Decis, publicado por la editorial Pequeño editor.

Sus tapas, fabricadas artesanalmente, contienen semillas de jacarandá. Después de leerlo, lo plantaremos con el deseo de que crezca, florezca y cambie su entorno, como los buenos libros crecen dentro de nosotros y nos transforman.

Mi papá estuvo en la selva presenta una idea de comunidad extendida, que incluye a hombre, mujeres, niños, niñas, animales, plantas y la tierra en que vivimos.

Con “Cuento con minga”, el taller que compartiremos con los alumnos de quinto grado, buscamos recuperar la costumbre de los pueblos originarios del trabajo colectivo en favor de la comunidad a través del plantado y compromiso de cuidado del libro-árbol por parte de los chicos.

Coordinaremos el taller con Florencia Santoni y nos acompañarán la artista plástica Florencia Breccia, ilustradora de la maceta, y Raquel Franco, directora de Pequeño editor, el sello responsable de esta iniciativa.

Esta editorial, que ganó recientemente el premio a la Mejor editorial infantil América Latina en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, eligió la Semana de las Letras de Godoy Cruz para presentar uno de los pocos ejemplares que se fabricaron del libro-árbol.

Conversamos con Raquel Franco sobre el proyecto editorial de Pequeño editor y acerca de los fundamentos de la propuesta de Mi papá estuvo en la selva.

- ¿Cómo surgió la idea del libro árbol?

- Pequeño editor es un sello muy pequeño, que siempre se caracterizó por su interés en generar actividades que reunieran a creadores y lectores. Pero además, desde 2014 nos preocupa ampliar la gestión cultural, con la idea de que no es suficiente hacer buenos libros, sino que es necesario trabajar con mediadores, lectores, educadores y padres para que esos buenos libros formen parte de su horizonte y de sus búsquedas. Eso es promoción de la lectura, de la buena lectura.

En ese camino, a fines de 2014 queríamos hacer una acción de comunicación acerca del medioambiente, sin perder esta idea de la promoción de la lectura. Pero al mismo tiempo queríamos algo que no fuera meramente discursivo, enunciativo, sino que generara una acción transformadora. ¿Cómo explicarles a los chicos que todos los objetos y materiales hechos por el hombre implican materiales naturales que “extraemos” de nuestro medio ambiente? ¿Cómo explicar que ese libro que tienen entre las manos un día fue árbol? Cuando llegamos a la idea de que un árbol puede ser libro y que por tanto un libro puede ser árbol, en un acto de devolución… también comprendimos la metáfora profunda –que estaba ahí a la vista– de que cuando uno lee un libro significativo, esa historia “arraiga” en uno, empieza a formar parte de lo que somos, del modo en que miramos el mundo y nos relacionamos con él.

- ¿Cuántos ejemplares se hicieron y dónde se han plantado?

- Se han hecho 40 ejemplares. Veinte se distribuyeron entre comunicadores, formadores de opinión y personas que pudieran difundir la idea. Los otros 20 se han ofrecido a instituciones de la comunidad (públicas) que quisieran sumarse con sus propios proyectos a esta idea. El primero se plantó en el Chaco, con las abuelas cuentacuentos de la Fundación Mempo Giardinelli, el segundo en la Semana de las Letras de Godoy Cruz. Los otros 18 han formado parte de un proyecto de selección que tuvo más de 100 postulantes y se plantaran en todas las provincias del país. La semana que viene publicaremos el listado.

- ¿Cuál ha sido la respuesta de los chicos?

- Los niños han respondido con admiración, con gran placer al conocer el cuento, y con fuerte compromiso en el cuidado de ese árbol.

- Aunque Pequeño editor es una editorial pequeña, se caracteriza por la gran calidad literaria y visual de su catálogo, lo que seguramente fue decisivo en el premio que obtuvieron en la Feria de Bolonia. ¿Qué significó para ustedes?

- Recibimos el premio a la Mejor editorial infantil de América Latina. Un premio que otorga la Feria del Libro infantil de Bolonia es la más importante del mundo y reúne a editores de todo el mundo y todas las lenguas. Lo interesante es que el premio se otorga por la votación de todos los editores, no por la intervención de un jurado, de modo que es un premio de gran reconocimiento, ya que son otros profesionales del sector los que juzgan el trabajo del sello elegido.

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8 de Diciembre de 2016|17:50
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