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Messi, de antología

El conjunto Culé derrotó 3 a 1 al Athletic de Bilbao en la final de la Copa del Rey con dos goles del astro argentino y otro de Neymar. El sábado irá por la triple corona ante Juventus en la final de la Champions League.

El Barcelona conquistó hoy el sexto doblete de su historia al imponerse por 3-1 al Athletic de Bilbao en la final de la Copa del rey española disputada en el Camp Nou.

Dos goles del argentino Lionel Messi (19'y 73'), el primero espectacular, y otro del brasileño Neymar (35') dieron el vigesimoséptimo título copero a los azulgrana justo una semana después de conquistar la Liga y siete días antes de disputar la final de la Liga de Campeones ante la Juventus de Turín en Berlín.

La final duró el tiempo que Messi tardó en hartarse de la persecución que el entrenador del Athletic, Ernesto Valverde, ordenó sobre él y, con una jugada fabulosa, burló la pegajosa marca de Mikel Balenziaga y a tres defensores más para batir a Iago Herrerín con una obra de arte.

El tanto del argentino fue tan maravilloso que la hinchada azulgrana, en franca minoría respecto a la bilbaína pese a jugar en casa, tardó cinco minutos en sobreponerse a su asombro y empezar a aplaudir al crack argentino.

Messi agarró el balón cerca de la mitad del campo, superó a los cuatro defensas del Athletic que le salieron al paso y, tras un último recorte, batió al arquero vasco por el palo corto. 


Fue, sin duda, uno de los goles más maravillosos en la carrera del 10 argentino, que los cuenta por centenares.

El tanto, además asombrar al Camp Nou, desatascó el partido para el Barcelona, que lo inició sometido al ímpetu del Athletic y al juego directo que los dirigidos por Valverde lograron imponer en el primer cuarto de hora.

El empuje vasco, sin embargo, no fue más allá. Empujados por su incansable hinchada, los jugadores del Athletic le pusieron todas las ganas del mundo, pero, como suele suceder cuando Messi muestra su mejor versión, todo esfuerzo resultó vano.

La extrema vigilancia sobre el astro argentino dejó mayor libertad a hombres como el uruguayo Luis Suárez y Neymar, que no desaprovecharon el regalo.

El delantero brasileño avisó ya en el minuto nueve con un gol que el árbitro anuló con dudoso criterio; amenazó en el 25' con un remate que salvó Herrerín, y concretó en el 35', al rematar cerca del punto de penal un medido centro de Suárez desde la derecha tras una jugada del croata Iván Rakitic.

 Por entonces, y al dictado de Messi, el equipo dirigido por Luis Enrique era ya un vendaval ofensivo que el Athletic no sabía cómo parar.

Pudieron, sin embargo, los vascos recortar distancias antes de la pausa en una contra que concluyó Iñaki Williams con un disparo que rozó el travesaño del arco defendido por Marc-Andre Ter Stegen.

También el Barcelona tuvo ocasión de aumentar su ventaja antes del descanso en un lanzamiento de falta al borde del área vasca que Messi estampó contra la escuadra.

A la final de Copa le restaban aún 45 minutos, pero estaba sentenciada. Nada, ni siquiera el fabuloso aliento de la hinchada rojiblanca que no paró de animar durante todo el partido, pudo voltear el marcador.

Con la final de la Champions ante a la Juventus en el horizonte cercano, los azulgrana ahorraron esfuerzos, rebajaron el ritmo de partido y, más que generar ocasiones y juego, aprovecharon las contras que el Athletic les concedió para amenazar.

Valverde, que sustituyó al capitán Iraola por Susaeta, tampoco tenía muchos más recursos ofensivos para intentar dar un vuelco al partido.

Luis Enrique también movió el banco. Xavi, el capitán que minutos más tarde levantó el segundo título azulgrana en una semana, entró en sustitución de Andrés Iniesta, aquejado de algunas molestias. El técnico del Barcelona no quiso arriesgar.

Se rondaba la hora de partido y, con la emoción futbolística muy rebajada, la final era, sobre todo, un pulso festivo entre las dos hinchadas, que siempre encontraron motivos para celebrar.

La del Barcelona, un nuevo título que acabó de sellar, cómo no, Messi, con un gol que ilustró su insaciable voracidad: el crack argentino se adelantó a toda la defensa del Athletic para rematar, pierna en alto, un centro de Dani Alves que la zaga vasca creyó inocuo.

Y la del Athletic, el gol del honor anotado por Williams en el 79' con un perfecto testarazo a centro de Ibai Gómez desde la izquierda.

El tanto del Athletic animó los compases finales y caldeó los ánimos de algunos jugadores vascos, que provocaron broncas absurdas.

Nada, sin embargo, se movió ya. Gobernado por el genio de Messi, el Barcelona conquistó su 27ª Copa del rey y el sexto doblete de su historia, la mejor medicina para viajar hacia Berlín en busca del triplete.   

El resumen: 

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9 de Diciembre de 2016|19:53
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