Ex empleados de Salud, emplazados por fraude

Se trata de cuatro trabajadores del Ministerio de Salud que cobraban las matriculas a los profesionales y emitían recibos "truchos". Deberán devolver el dinero.

 El Tribunal de Cuentas de la provincia formuló cargos contra las tres funcionarias del Ministerio de Salud que fueron apartadas por protagonizar maniobras fraudulentas en el área de matriculaciones. En el fallo 16.357, el órgano colegiado condena en forma solidaria, a Selva Fabiana Nieto, Mabel Cristina Riveros, Etel Ivana Musri y Federico Bosch, quienes deberán quienes tendrán 30 días para pagar un total de 244.000 pesos.

Las funcionarias fueron imputadas penalmente el 23 de abril del 2013, y paralelamente se les abrió un sumario interno en el Ministerio de Salud. En base a ello, el 5 de marzo del 2014, el por entonces ministro de Salud, Matías Roby, dispuso la cesantía de las tres empleadas. Mientras tanto, a Bosch se le rescindió el contrato, ya que no pertenecía al personal de planta.

El fallo del tribunal brinda detalles del modus operandi utilizado por los imputados, quienes emitían facturas apócrifas luego de cobrarles a los profesionales que tramitaban su matriculación.

El escándalo se destapó en el año 2013, cuando se constató la falta de ingreso de fondos cobrados en la Oficina de Matriculaciones dependiente de la Subsecretaría de Gestión Sanitaria. Según se pudo comprobar, desde el año 2011 existieron matrículas cobradas a profesionales y no profesionales de la salud que no fueron ingresadas por la Tesorería del Ministerio, ni tampoco registradas en el sistema SIDICO.

Al iniciar la investigación pertinente, se corroboró que los recibos apócrifos cuentan con un sello que expresa “Gobierno de Mendoza – Ministerio de Salud” y no contienen la palabra “TESORERIA”, a diferencia de los que sí fueron registrados y contabilizados en SI.DI.CO.

En base a las declaraciones de testigos y las pruebas recabadas en el periodo de investigación, el Tribunal de Cuentas encontró como solidariamente responsables a los cuatro imputados, quienes deberán devolver los 213.000 pesos cuya malversación se pudo comprobar, y más intereses por 31.800 pesos.

En cuanto al resto de las autoridades del Ministerio, que deberían haber controlado esta situación, quedaron exceptuadas de culpa debido que a los ojos del Tribunal se trató de “un acto delictivo fuera de los circuitos normales de funcionamiento y, por lo tanto, sólo pudo ser detectado cuando falló ese procedimiento formado por los agentes ajenos a la estructura de cobro formal”.

Por su parte dos de las involucradas, Selva Fabiana Nieto y Cristina Mabel Riveros, brindaron una respuesta formal en la que cuestionan el proceder del Ministerio Fiscal, al que acusan de omitir que "el Derecho Penal es distinto al Derecho Administrativo”. "Es así que de la compulsa de estos obrados surge que el Ministro de Salud de la Provincia en aquel momento a cargo del Dr. Carlos W. Díaz, en conjunto con un Asesor de Gabinete Dr. Emilio Vásquez Viera (h) y quien fuera a la postre el Instructor Sumariante; se irrogaron funciones judiciales ordenando secuestros, allanamientos y auditorías, violando todo cuanto derecho y garantía existe en nuestras Constituciones Provincial y Nacional”, aseguran.


  Por último, las pericias caligráficas confirmaron que muchos de los recibos fueron firmados por Federico José Bosch, mientras que no se ha podido determinar la autoría de los demás, por lo que no descartan la participación de más personas en el fraude.  

Testimonios claves

Por otro lado, en el fallo se incorporan algunos testimonios de profesionales que fueron perjudicados por los imputados. En los mismos, explican el proceder de los responsables de esta maniobra fraudulenta:

Lorena Natalia Reneé Lorca, licenciada en obstetricia: “Cuando me pidieron los papeles, me faltaba un papel que era la constancia de CUIL, entonces la Srta. Ivana me envió a la parte de Rentas a sacar un comprobante. Me indicó que era en la máquina de autogestión de ANSES, y previo a eso me pidió el dinero, me dijo que como había mucha gente ella iba a hacer el trámite en Tesorería, mientras yo hacía el trámite en Rentas así yo no me demoraba más. Yo le entregué el dinero, y me fui a hacer el trámite. Cuando volví golpee en su oficina y salió la misma persona y me hizo pasar y me entregó este comprobante (exhibiendo recibo oficial blanco Nº 040661), cuando la Srta. me entregó el comprobante alguien la llamó por su nombre (Ivana) y de ahí sé su nombre.”

Fabiana Alicia Cipriani Caram (farmacéutica): “Primero saqué número, luego preguntaron por los profesionales que estaban para hacer el trámite. Éramos tres personas un doctor, una doctora y yo, y nos hicieron pasar a los tres juntos, pasamos a la oficina de matriculaciones, donde están todos los ficheros, y había un mostrador en la puerta. Yo me senté en una mesa con mi ficha y me hicieron firmar la ficha. La que me indicaba qué debía hacer era la misma persona que me firmó la certificación provisoria (que exhibe), Fabiana Nieto. La misma persona nos dijo a los tres “váyanme dando el dinero” y yo le di los trescientos pesos. La Sra. llamó a un muchacho y le dio la plata, el muchacho se fue, y al rato volvió con un recibo (exhibe recibo blanco original Nº 045828), y yo le pedí el provisorio, y esa misma persona lo firmó. Yo mientras tanto se hacía todo esto completé los papeles que me indicaron.” (Punto SEXTO) Para que diga la testigo si la otra persona que estaba en la oficina trabajando pudo ver cuando le entregaron el dinero al señor o cuando le dieron el recibo. RESPONDE: “Era muy natural todo, la señora hablaba fuerte, dijo váyanme dando el dinero, le dimos el dinero, no parecía raro, lo único raro es que otras veces yo iba a pagar al lado.”

Ramiro Ítalo Marcial Arrigo Monton (Bioquímico): “Vine un día de marzo, creo que el cuarto, esperé a las ocho. Saqué número y tenía el primero, ocho y cuarto me hicieron pasar adentro de la oficina, detrás del mostrador y me hicieron sentar en un escritorio al lado de la ventana, me atendió Cristina Rivero, lo sé porque es la misma que me firmó el primer certificado que me dieron y allí está su sello. Me recibieron los papeles que llevaba para matricularme. La misma señora que me estaba atendiendo le dijo a otra chica que es la misma que me firmó luego el segundo certificado, que me fuera haciendo el comprobante de pago, la otra chica, no la que me atendió primero, sacó un talonario de un cajón del mismo escritorio de donde me estaba atendiendo y me hizo el recibo por trescientos pesos, y yo le pegunté si tenía “que abonar acá”, porque otras veces había pagado en Tesorería, y me dijo que sí, entonces le entregué los trescientos pesos a la chica que me hizo el recibo e inmediatamente volvió la señora que me atendía primero, que había salido de la oficina un instante, y preguntó si yo ya había pagado, la otra chica le dijo que sí y le entregó el dinero a la mujer que me atendió primero, entonces la señora mayor comentó que “ya volvió el sistema” y me dijo ahora le entrego el certificado provisorio y en cuarenta días vení a buscar la matrícula definitiva, y luego me fui con el primer certificado provisorio que me dieron. Luego advertí que había un error en la fecha del certificado y volví para que lo corrigieran el mismo día. Ahí fue que me atendió Ivana Musri, sé su nombre del sello y es la misma que me cobró, y me dio el segundo certificado provisorio, también con un error en la fecha.”

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