La sede de una comuna funciona en una casa rodante

Las oficinas de la comuna de San Jerónimo, de la provincia de Córdoba funcionan en la propia casa rodante del intendente. El responsable de la comuna viaja a los lugares donde tiene que hacer reclamos y se estaciona.

La sede administrativa de la comuna de la localidad cordobesa de San Jerónimo tiene una particularidad única en el mundo, pues funciona en la casa rodante del intendente, quien la aprovecha para volver "locos" a los funcionarios provinciales.

El vehículo se convirtió en una arma terrible a la hora de hacer reclamos: el intendente la estaciona frente a la dependencia provincial respectiva, y no se va hasta que recibe una respuesta.

"Esto me parece que les jode mucho", señaló el intendente Darío Liggiere, en declaraciones al diario La Voz del Interior. El jefe comunal es consciente de que su estilo de gobierno es muy peculiar, ya que ante la consulta de los periodistas pregunta: "Díganme con sinceridad: ¿ustedes piensan que estoy loco?".

San Jerónimo es un pequeño pueblo de 400 habitantes situado a 145 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba, y tiene un sólo empleado en planta permanente, a punto de jubilarse, agrega el matutino.

Liggieri es un bonaerense de 45 años de edad que llegó a ese pueblo en 2004 a bordo de su "Nave viajera" (como llama a su casa rodante) y el año pasado logró un histórico triunfo en los comicios locales an vencer por apenas cinco votos a su antecesor en el cargo, Ramón Rearte.

Explicó que se postuló a ese cargo "por casualidad", porque varios vecinos lo convencieron de que si no encabezaba una boleta independiente "las cosas en este pueblo seguirían mil años más sin cambiar".

Su estrecha victoria en las dos únicas mesas de votación que hubo en la escuela del pueblo le trajeron algunos contratiempos con las autoridades anteriores, que sorteó fácilmente alejándose del lugar con su casa rodante y volviendo doce días después.

Según el matutino, la nueva gestión se ha destacado por algunas obras, ya que se construyó completamente uno de los vados, se
mejoraron las pocas calles de tierra, hubo ayuda oficial reemplazar los techos de barro y paja de algunqas casas por otros de madera y chapa, y se recuperó el puesto sanitario y se lo proveyó de medicamentos.

Todo esto se logró pese a que la anterior administración dejó apenas 12,94 pesos en la cuenta bancaria del municipio, además de tener comprometida parte de los nueve mil pesos de coparticipación mensual, ingreso que se había puesto como garantía para saldar deudas contraídas con anterioridad.

El nuevo jefe comunal dice que el Gobierno provincial le reprocha que haya declarado la emergencia económica y la falta de una sede administrativa fija, a lo que él responde que cambiará esta situación "cuando haga la posta policial y le dé a San Jerónimo la seguridad que hoy no tiene".

Agrega que lo que realmente molesta a los funcionarios provinciales es la forma en que realiza sus planteos. Explicó que cuando va a gestionar ayuda le suelen pedir que deje una nota y vuelva en unos días, pero él reacciona de un modo singular.

"Como ando con las carpetas encima todo el tiempo, hago la nota y estaciono la ‘Nave’ frente a la dependencia que sea y ahí me quedo hasta que me den una respuesta concreta; eso me parece que les jode mucho", remarcó. De todos modos, hace un mes comenzó a construir un edificio que compartirán la comuna, el Tribunal de Faltas y una biblioteca popular, que espera inaugurar para la procesión de San Jerónimo,
el patrono del pueblo, que se realiza el 19 de marzo.

La obra se construye a la vera de la ex ruta nacional 20, a la que desde hace 61 años han prometido pavimentar.
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25 de noviembre de 2017 | 05:03
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