Odisea de paciente oncológico para conseguir ayuda del Estado

El tratamiento de pacientes con cáncer es complejo y altamente costoso, por lo que es denominado por los especialistas como "catastrófico". Así también podría describirse a las demoras y trabas que presenta el Estado cuando una persona sin obra social requiere su asistencia.

Recientemente, MDZ detallaba en un informe que la mayoría de los pacientes oncológicos del Hospital Notti eran derivados a la Fundación de la Escuela de Medicina Nuclear, en pos de realizar allí sus estudios o tratamientos. El artículo, a su vez, partía de un incidente particular: una ambulancia del nosocomio había chocado mientras trasladaba a una chica de 15 años convaleciente de un tumor sólido en uno de sus brazos, que volvía precisamente de hacerse estos estudios en la Fuesmen.

“Cuando la ambulancia chocó, el tubo de oxígeno cayó sobre la rodilla de María –obviaremos su nombre real, pues se trata de un menor de edad- y además tuvo otros dos golpes. Diez días después, el médico forense de la policía vino a visitarla para hacer su informe”, señaló Raquel Gómez, para dar inicio a una historia de fondo que permite revelar las dificultades que se presentan a ciudadanos sin cobertura social cuando requieren la ayuda del Estado provincial.

María tiene quince años y cursa 1º de Polimodal en el Colegio Nuestra Señora de la Consolata, en San José. Este año, ha recibido el apoyo de la comunidad educativa para seguir sus estudios desde la cama de un hospital para niños, pues María tiene rapdosarcoma alveolar de brazo izquierdo, un tumor que ha comprometido ya otros órganos, por lo que su estado de salud es muy delicado.

Sin embargo, el tratamiento de María ha resultado una infructuosa búsqueda por oficinas gubernamentales de todo tipo para que se le respeten sus derechos más elementales.

“La madre de María es de nacionalidad boliviana, hace once años que vive en el país, pero su hija sí es argentina. Esto ha dificultado aún más que se le preste ayuda, porque además es una señora muy humilde, que trabaja de empleada doméstica a cambio de tener un lugar donde vivir”, explicó Raquel, docente bibliotecaria del mencionado colegio y quien ha hecho la mayoría de los trámites necesarios junto a otra docente del colegio, Norma Benito, profesora de educación física.

“Ahora los médicos han diagnosticado que le quedan pocos días de vida, por lo que nos hemos estado moviendo para conseguir un subsidio que le permita a María vivir sus últimos días con dignidad. Pero esto ha costado bastante”, contó la docente.

“Por la gravedad de su estado, tramitamos a través en la Fundación Notti la estadía en la Casa de Ronald McDonald, pero allí no había lugar. Entonces le pedimos al doctor que la pasara al pabellón oncológico, pero el doctor nos dijo que tampoco tenían camas”, relató acerca de la saturación que se vive en el Hospital Notti.

La demora, la insistencia y el interés mínimo
Según Raquel, “desde diciembre pasado hemos estado tramitando para que María reciba ayuda social por su enfermedad, porque los tratamientos y los remedios son muy caros. En Emergencia Social de la municipalidad de Guaymallén, nos dijeron que sólo nos podían dar 300 pesos, pero eso no alcanza para nada”. La docente también resaltó que “estuvimos en la Casa de Gobierno, en la dirección de Inclusión social, pero nos dieron varias vueltas, nos tenían esperando varias horas, llevamos formularios que después se perdían y no terminaban de asegurarnos un subsidio por 200 pesos”.

“Demostraban un interés mínimo”, comentó con impotencia acerca su experiencia en el ministerio de Desarrollo Humano.

Desde el año pasado, la comunidad educativa del colegio ayudaba a la madre de “María” de diversos modos, recolectando hasta 500 pesos, pero el esfuerzo tampoco bastaba para costear los costosos tratamientos que tiene que afrontar un enfermo oncológico. Por eso, Raquel Gómez también se dirigió al programa Oncológico del Ministerio de Salud.

“En el programa estuve peleando desde diciembre para conseguir que nos ayudara con el estudio del PET –por las siglas en inglés, pero en castellano significa “tomografía por emisión de positrones”-, que cuesta muchísima plata”, contó la docente. El primero de estos estudios, según Gómez, costó $5.000 y el segundo, $7.000, pero “como el programa no lo cubría todo, después tuve que ir a pelear con la Cooperadora del Notti para que aportara el resto”.

Este primer estudio en la Escuela de Medicina Nuclear, fue realizado dos días después de Navidad. Sin embargo, el pedido había sido efectuado en el Programa Oncológico tres meses antes y la demora se debió, al igual que en otras dependencias en las que tocaron la puerta, debido a que no habían asumido las autoridades. 

Esto pondría a las claras que no existiría un protocolo o criterio para actuar en estos casos, una política que esté más allá de quienes eventualmente se encuentran en ciertos cargos políticos. 

“El segundo PET fue pedido por el doctor para Semana Santa y recién lo autorizaron a fines de mayo, pero el turno en la Fuesmen recién nos lo dieron para el 9 de junio”, recordó Raquel.

Pero a pesar de estas demoras también resaltó que en la Cooperadora del Hospital Central estuvo apenas cinco minutos para que le autorizaran el monto que faltaba cubrir para el complejo y costoso estudio.

En este contexto, María y su madre recibieron una buena noticia. Un grupo desinteresado de personas, que fueron consultados pero no quisieron aportar sus nombres, gestionaron un departamento de alquiler temporario y lo acondicionaron para que María pueda estar con su madre, muy cerca del hospital.

Maltrato de las enfermeras
Raquel Gómez también aseguró que en el hospital, “las enfermeras no la trataban bien, y la chica estaba como tirada en la cama”. La docente también comentó que por los fuertes dolores terminales producto de la metástasis del tumor, “María llora permanentemente y por eso las enfermeras le dicen que es una mañosa”.

Ante la situación cada vez más agravada, los médicos del servicio de Oncología se reunieron y buscaron el traslado a la Casa de Ronald McDonald, que se efectivizó esta mañana, según explicó la docente. Así, la chica tendrá una breve estadía en esta casa hasta que pueda mudarse al departamento que le han prometido.

“Insistimos varias veces con el traslado, pero recién pudo darse por esta situación, porque el pabellón donde se encontraba, el Sipo 1, no es específicamente para enfermos oncológicos y las enfermeras quizás no tienen experiencia en tratar a este tipo de pacientes”, consideró Raquel, destacando además la atención del doctor Gonzalo Nalda, quien “se ha portado de maravillas”.

“María tiene una voluntad inquebrantable, es muy aplicada, pero con necesidades de todo tipo”, enfatizó la docente del colegio. “La señora no tiene documento argentino, pero su hija sí, aunque por eso no pueden negarle asistencia”, se lamentó Raquel indignada después de la odisea de haber trasuntado por todas las dependencias estatales que pudo.

Tratamiento costoso 

Como en el caso de María, las personas que no tienen obra social pueden recurrir al programa Oncológico del Ministerio de Salud si requieren tratamiento. “Este programa apunta a darle apoyo al paciente que tiene una patología catastrófica. Se le dice catastrófica, porque tiene un alto costo en el tratamiento”, explicó Diego Guzzanti, director de Programas Complejos del ministerio que dirige Sergio Saracco.

Al igual que otros programas de salud, la cobertura a enfermos oncológicos se encuentra financiada por el Instituto Provincial de Juegos y Casinos y el programa recibe el 3 por ciento de su recaudación.

“En estos momentos, el programa presta ayuda a 600 pacientes, cuyo costo total es de aproximadamente 770 mil pesos mensuales”, detalló el funcionario, estipulando que “para el año que viene el presupuesto debería incrementarse entre un 30 a 40 por ciento”.

Guzzanti también explicó que, debido a la inflación, “lo que más aumentó son los insumos, sobre todo en alta complejidad” y aclaró que “los convenios con la Fundación de la Escuela de Medicina Nuclear –donde se realizan la mayor parte de los estudios y tratamientos de los pacientes no mutualizados- no han sido actualizados”.

Por último, el director de Programas Complejos detalló que el Programa Oncológico aporta mensualmente para tratamientos de radioterapia un pago de 25 mil pesos por paciente, como para dar una muestra de lo costoso que es el tratamiento para personas que, como María, no tienen cobertura social y dependen del Estado en estas situaciones "catastróficas".

Opiniones (2)
25 de septiembre de 2017 | 23:37
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25 de septiembre de 2017 | 23:37
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  1. Agradezco la sinceridad y valentía de esta nota. Mi nombre es Ana María Neve paciente de cáncer por tercera vez con metástasis y nunca pude demostrar todos los estropicios a los cuales fui sometida a lo largo de estos deiz años de padecer la enfermedad. Escribí un libro de prevención en cáncer en imágenes llamado "Retazos de lo ordinario a lo extraordinario" y realicé algunos videos de prevención. Para poder denunciar algo de los entramados e internas en la oncología abrí un blog en Clarín que se llama www.blogs.clarin.com/ananeve En este blog también le dedico un párrafo a las algunas enfermeras multiuso que hacen uso y abuso del poder que les otorga el mantener relaciones carnales con algunos médicos. GRACIAS AnaNeve...
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  2. Todo el amor y la fuerza del mundo.
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