La gestión cultural en Mendoza, parte 3: Los fines

Las autoridades del ministerio han demostrado una profunda incapacidad para escuchar-reunir-incluir la diversidad de voces de nuestra cultura.

 El arte es lo que resiste, resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza. (Gilles Deleuze)


Crear consenso - crear disenso

La cultura -como todas las actividades sociales- actúa desde los consensos y se sirve de los disensos para completar su visión y lograr así consensos aún más amplios. Y es que para la cultura vale más reunir que dispersar. Por eso las construcciones culturales tienen como oriente, como horizonte, como finalidad, poner en circulación los bienes culturales y lograr la mayor cantidad posible de adhesiones. Incluir. Una cultura que solo crea disensos es una cultura que no avanza.

Las autoridades del Ministerio de Cultura han demostrado una profunda incapacidad espiritual y política para escuchar-reunir-incluir la diversidad de voces de nuestra cultura. Y una política sin consensos no es política.

Autogestión y Resistencia

La autogestión es la madre de la resistencia cultural. Estas experiencias deben ser cuidadas, mimadas, puestas en valor y no excluidas, perseguidas, estigmatizadas. Cuando en el mundo muera la autogestión morirá también la rebeldía y, con ella, la libertad.

Cuando la política cultural abandona las construcciones autogestivas, cabe preguntarse ¿qué se abandona en realidad? ¿Qué intereses sirve ese abandono y cuáles son los fines que persigue?

En la autogestión, como en ninguna otra construcción, late siempre el germen del cambio social. Cuando se cierra la puerta a estas experiencias, se cierra también la puerta a la posibilidad de un cambio, de una transformación. Y para decirlo sin rodeos: una cultura que no se mueve, que no se transforma, se vuelve estanca y muere.

Cuando se ocultan las iniciativas autogestivas lo que se busca en realidad es ocultar los anhelos sociales. Pues pocas experiencias expresan tan claramente esos anhelos, como estas experiencias.

Otra vez sorprende la sordera espiritual de las autoridades del Ministerio de Cultura a la hora de incluir la agenda política de las organizaciones autogestivas, en el diseño cultural. Para decirlo como se dice en el barrio: les tienen miedo. Se salen del marco de la foto.

Mirar la superficie - Mirar la profundidad. La cultura como un bien

Las diversas maneras de abordar-mirar una cultura construyen también diversas maneras de abordar-mirar una sociedad. La cultura es un transmisor natural de valores. A través de los actores culturales y sus obras, las sociedades expresan su axiología, sus teorías de los valores. Los seres sociales, individuales y colectivos que conforman nuestra sociedad son el resultado de esos valores. Una cultura sin valores no es propiamente cultura. Si, como lo planteó el ideario de la filosofía antigua, las cosas están llamadas a su bien -a su fin-, la cultura es propiamente un bien en sí mismo. Y es que la naturaleza telética de la cultura se manifiesta en las sociedades a través de sus logros. Cuando la cultura se reciente, la sociedad que representa también. Una cultura sin horizonte, sin oriente hacia donde caminar, no es una cultura. El horizonte, el oriente en la cultura es mas que un punto en la lejanía, es la capacidad que tiene un pueblo-una sociedad de expresar su axiológica, de construir una cultura referenciada en valores, hacia donde encaminarse.

Las autoridades del Ministerio de Cultura de la provincia no tienen valores, como tampoco tienen sueños.

Es de suma importancia abordar la práctica cultural en orden a los fines, hacer un diagnóstico, construir una visión-una mirada y trazar metas. Es que los procesos culturales, como cualquier otra practica política, necesitan ser guiados-acompañados-conducidos.

Conclusión

Sin valores, sin sueños, sin obras ni metas, sin miradas, sin ideología ni compromiso, sin honestidad ni claridad, sin federalismo, sin contenidos, sin anclaje social ni territorialidad, sin ideas, sin inclusión, sin respeto, sin historia ni esquina, sin códigos, sin proyectos, sin comunicación, sin ética, sin talento, sin formación, sin amor, sin nada de amor, las autoridades del Ministerio de Cultura de la provincia de Mendoza conducen nuestros bienes culturales a la desertificación, los secan.

Carlos Córdova

PD1: He hablado de las construcciones autogestivas. Puedo dar muchos ejemplos pero me permitiré solo uno. El movimiento de escritores mendocinos es un barrio emblemático en este tipo de construcciones. Quiero expresar con claridad que muchos de los grupos que conforman la literatura mendocina han sido sistemáticamente perseguidos, ocultados, estigmatizados, difamados, excluidos de las “políticas culturales” de la provincia. Si tal cosa -política cultural- existe en la provincia. Cabe preguntarse si la saña con que las autoridades Ministerio han tratado a los escritores, guarda relación con el disgusto que les provoca que un grupo de hacedores culturales, posea pensamiento y agenda propia.

PD2: Hace unos meses el genial poeta mendocino Juan López le reclamaba al periodismo cultural de la provincia se expresara en torno a uno de los muchos papelones del Ministerio. Quiero decirte Juan que ese reclamo encierra una valentía y una inocencia que solo un poeta puede portar. En general el periodismo cultural nos vende por el sanguche y la coca. Y algunos miserables -no digamos nombres- por un festival de poesía, una fecha en el teatro o un pasaje de avión. Este es otro de los graves problemas que enfrenta el campo cultural mendocino, no tener -salvo contadas excepciones- un periodismo cultural confiable. Solido.

PD3: Se me señaló que cuando hable de las obras en la entrega anterior no tuve en cuenta lo hecho en el Museo Cornelio Moyano. Lo primero para decir es que lo del Moyano no es una obra sino una remodelación. No se la puede evaluar como una obra porque, simplemente, no lo es. No creo necesario explicar la diferencia entre remodelar un edificio y hacer una obra. No se trata de mala voluntad. Y aunque puedo aceptar que ha sido un trabajo largamente esperado. Recordemos que el acervo cultural del Cornelio Moyano ha dormido dos décadas guardado en cajas de cartón. También es cierto que se trata de una gota de luz en un mar de oscuridad.

Por otro lado, si la persona que me señaló eso me aprieta, le diría que la remodelación que tenía un presupuesto original de tres millones terminó costando once. Y el plazo de ejecución que se anuncio en diez meses llevo tres años. Que los procesos licitatorios están entredichos. Que en su diseño no se llamó-convocó-consultó a las organizaciones de la cultura para que aporten su mirada. Se realizó -como todo en esta gestión- de espalda a los actores culturales. Digo, eso también es parte de la realidad.

PD4: De todos los Ministerios que conforman la actual gestión de gobierno, el de Cultura es sin dudas el peor. Si cuando se cambió el rango de la cartera -de secretaría a ministerio- se pensó que ese cambio se traduciría en un beneficio para la cultura, eso no sucedió nunca. Lo que sí se impuso como moneda de cambio es la pésima relación que sostienen las autoridades del Ministerio con el campo cultural mendocino.

El Ministerio de Cultura terminó por transformarse en una gran productora de eventos, una estructura de negocios poco clara. La Legislatura de la provincia haría bien en investigar a sus autoridades. Los constantes cambios en el área de contabilidad dejan suponer que en el Ministerio las cuentas no cierran.

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Opiniones (4)
9 de Diciembre de 2016|08:43
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9 de Diciembre de 2016|08:43
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  1. ¿Otra vez usted por acá amigo Córdova? Pero qué plomazo... Déme un rato que le contesto como se merece... cordiales saludos Pd: ¿en serio Deleuze?
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  2. ''Las autoridades del Ministerio de Cultura de la provincia no tienen valores, como tampoco tienen sueños.'' escribe en un momento el autor de la nota. Disiento. La ministra formal tiene sueño, mucho sueño. Dormir y levantarse tarde es una de sus actividades principales. Cuando era empleada administrativa en el Teatro Independencia, era famosa por sus llegadas tarde, aunque la cita fuera al mediodía, viviendo a ocho cuadras de la sala. En cuanto a ''valores'', hay que ver los que ha acumulado el ministro en ejercicio luego de estos años de discrecionalidad administrativa. Él y sus cómplices. Si hay algo que sobra en el patrimonio de los mandantes, formales y reales, son sueño(s) y valores.
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  3. No se le puede pedir peras al olmo.
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  4. y que pueden pretender hacer teniendo directores de cultura como Scollo o Marizul Ibañez? empecemos por ahi
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