El peruano que tentó a Galtieri con un acuerdo de paz con Gran Bretaña por las Malvinas

Se trata del ex secretario del Consejo de Ministros de Perú entre 1980 y 1985. Actualmente es congresista en ese país.

Ni bien iniciada la Guerra de Malvinas, el primer país de Latinoamérica (y del mundo) que reaccionó en apoyo a la Argentina fue Perú. Gobernaba allí el presidente Fernando Belaúnde Terry y, si bien no tenía una buena relación con la dictadura de nuestro país, sí tenía un gran concepto de los argentinos. Su primera apuesta fue ser mediador y ofreció un completo y complejo plan de paz, rechazado o, mejor dicho, "ninguneado" por Leopoldo Fortunato Galtieri.

Quien tuvo a su cargo el vínculo entre Belaúnde Terry y Galtieri fue Víctor Andrés García Belaúnde, conocido en Perú como "Vitocho". Miembro de una familia de dirigentes políticos de su país, es hijo del jurista y ex presidente de la Corte Suprema, Domingo García Rada y Mercedes Belaúnde Yrigoyen. Es nieto de Víctor Andrés Belaúnde Diez Canseco y sobrino de Fernando Belaúnde Terry, hermano del ex canciller José Antonio García Belaúnde y tataranieto del presidente del Perú, general Pedro Diez Canseco Corbacho.

Hoy en día es congresista y habló el sábado durante el programa "Tormenta de ideas", por MDZ Radio sobre el rol de su país durante la Guerra de Malvinas, en el contexto en que aparecía un nuevo conflicto verbal, esta vez a raíz del reforzamiento de la defensa militar de las islas por parte de Gran Bretaña:

-Era muy joven en el 82 cuando estuvo al lado de su tío Fernando Belaúnde Terry, en momentos dramáticos para Argentina, ¿qué recuerda usted?

- Tenía 32 años y fui testigo de todo lo que pasaba, las llamadas del presidente Belaúnde al Canciller Galtieri a Costa Méndez, el canciller argentino. Escuché, tomé nota y resolví desde atrás. Nosotros ayudamos primero para la paz, luego para la guerra. Primero se planteó, un mes antes de que termine la guerre, desde el 2 de abril hasta mayo hubo negociaciones de paz, donde Belaúnde tuvo a la mano la solución, pero Galtieri no aceptó y quiso demorarla, dijo que tenía que consultarle, Belaúnde le explicó que había riesgo de que no prospere. Inglaterra aceptaba el acuerdo a regaña dientes, por lo cual lo conveniente era aceptarlo en el momento. Esa consulta, que duró horas, fue fatal porque se hundió el Belgrano y la negociación terminó. Así, se pasa al conflicto armado y ahí el Perú ayudó, no a la paz, sino para el triunfo militar.

-¿En qué pensó Perú para reaccionar tan rápidamente?

- Es difícil saberlo. Hay una suma de factores: Primero el cariño inmenso que Belaúnde le tenía a Argentina, a pesar de ser deportado años antes, cuando era presidente de Perú, fue deportado a Buenos Aires, la dictadura no lo trató bien, lo expulsaron de Argentina y tuvo que irse a EEUU. A pesar de eso, él tenía un gran aprecio por las personalidades argentinas que influenciaron en Perú, como el general San Martín y el presidente Roque Saenz Peña. También tuvimos una realidad histórica muy cercana y estrecha y a pesar de que era un gobierno militar el de Galtieri, el pensó que el interés argentino estaba por encima del gobierno de turno y se la jugó pensando que tenía posibilidades de un tipo de éxito. Como el tiempo demostró que sí lo hubiese tenido, por los buenos contactos que tenía en el gobierno norteamericano y la buena relación que tenía incluso con Inglaterra. El juntó varias cosas y fue una sumatoria de motivaciones que le hicieron tomar esta decisión que, por horas, pudo haber triunfado.

-¿Es positivo o negativo este revivir permanente que tiene la cuestión Malvinas? ¿Responde a verdaderos intereses por solucionar la situación o a intereses políticos de Argentina e Inglaterra que tienen elecciones y quieren poner el tema en carpeta?

-Yo creo que hay algo de esto último. De hecho, la motivación de Galtieri por la posesión de Malvinas puede haber tenido algo de eso, recuperar el prestigio perdido. En una de las conversaciones con Belaúnde, cuando este le insistía en aceptar la paz que se había negociado tanto, Galtieri le dijo: "Hemos esperado 150 años, podemos esperar unos días más". Sí, pasaron 150 años, pero ya han pasado 30 y la solución no se da. Ojalá no pasen otros 150 sin que las Malvinas sean Argentinas. Creo que hay que hacer un esfuerzo tremendo para que Argentina tenga en su seno otra vez esas islas que fueron originalmente parte del Virreinato del Perú, otro motivo de unidad entre Argentina y Perú.

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22 de agosto de 2017 | 05:56
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