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Sastre ganó la etapa y es líder del Tour de Francia

El ciclista español se impuso con dos minutos de ventaja sobre el pelotón y desplazó de la cima de la general al luxemburgués Frank Schleck.

Carlos Sastre (Madrid, 33 años), líder del Tour de Francia y ciclista en activo con más puestos en el "top ten" de las grandes vueltas, abrazó el número uno con su triunfo y maillot amarillo en la cima mítica de L'Alpe D'Huez, donde coronó un trabajo que empezó a apuntalar en su pueblo de adopción, El Barraco (Avila), cuando apenas tenía ocho años y tras diez de profesional.

Sastre es el corredor más regular en las grandes vueltas del pelotón actual con diez presencias en el "top ten" entre Tour de Francia y Vuelta a España entre 2000 y 2007, seguido del italiano Gilberto Simoni, que tiene 9 puestos es esta simbólica clasificación.

La regularidad no deja lugar a dudas. Sastre ha subido al segundo escalón de la Vuelta dos veces (2005 y 2007), cuarto en 2006, ha sido sexto en 2004 y octavo en 2000. En el Tour fue tercero en 2006, cuarto en 2007, octavo en 2004, noveno en 2003 y décimo en 2002.

El líder del Tour, formado en la escuela de su padre Víctor, empezó a montar en bicicleta a los 8 años y tras una dura pugna con el fútbol, la gimnasia deportiva y el atletismo eligió el ciclismo como actividad orientada a formarse como persona. Elección elemental tratándose de un vecino de Angel Arroyo, el hombre que en los años 80 levantó a la afición junto a Pedro Delgado por las hazañas de ambos en el Tour y también del inolvidable "Chaba" Jiménez.

Cuando tuvo claro que lo suyo era la bicicleta, Sastre se apuntó al equipo de la escuela de la Peña Ciclista Ángel Arroyo, espoleado además por un triunfo de su hermano Miguel en una carrera federada. Pronto empezó a destacar en cadetes (en el equipo Elvor), en juveniles (Yuste Electricidad) y de ahí pegó el salto definitivo al equipo sub-23 de Banesto.

En la cantera del equipo navarro se formó como un corredor organizado y metódico. Adquirió los requisitos necesarios para conseguir su sueño desde la infancia: ser profesional, y aprendió la disciplina de equipo y a superar adversidades.

Después de tres años de trabajo físico con Manuel Pascua, llegó el paso a profesionales, "con ayuda de mi novia "Piedi", hoy su mujer, con la que tiene dos hijos.

La apuesta de Banesto por Sastre no llegó al nivel esperado por el madrileño, por lo que decidió marcharse al ONCE de Manolo Saiz, donde debutó como profesional en 1998. Con la camiseta amarilla trabajó para nombres ilustres del pelotón como Laurent Jalabert, Abraham Olano o Joseba Beloki.

Su faceta de escalador se demostró en la Vuelta 2000, donde se presentó en sociedad, un año antes de estrenar su palmarés ganando una etapa en la Vuelta a Burgos. Tras cuatro años a las órdenes de Manolo Saiz, en un equipo con muchos líderes, llegó el momento de aspirar a llevar galones y de engrandecer el historial.

El destino en 2002 fue el CSC de Bjarne Riis. Su décimo puesto en el Tour de aquel año, donde fue el único que aguantó la rueda de Armstrong en la etapa de La Plagne, le supuso un buen caudal de confianza por parte de su técnico.

En 2003 entró victorioso, chupete en mano, en la meta de Les Domaines, en los Pirineos, en la jornada más gloriosa del madrileño/abulense hasta la explosión del Alpe D'Huez.

Siempre al lado del director danés, Sastre hubo de entregarse a sucesivos líderes, como el estadounidense Tyler Hamilton y más tarde al italiano Ivan Basso, segundo en el Tour 2005 tras Lance Armstrong.

En 2006 se cosió los galones para el Tour de Francia y acabó sexto, a pesar de que se dejó la piel por su compañero Ivan Basso en el Giro. En un alarde de recuperación aún se apuntó a la Vuelta, en la que alcanzó la cuarta plaza. Un año después, con más experiencia y un grado más de liderazgo, repitió puesto en el Tour y en la Vuelta fue segundo, superado por el ruso Denis Menchov.

En 2008 tocó el turno de la jefatura absoluta. Sastre pidió una reunión con sus directores para ofrecerse como líder número uno del CSC para el Tour de Francia. A los 33 años pidió un voto de confianza. Dicho y hecho. "El equipo se ha hecho para mi y ahora tengo que demostrar que no se han equivocado conmigo", dijo Sastre antes del comienzo de la temporada.

Y llegó su momento. La decimoséptima etapa del Tour exigía un órdago, un todo o nada, en un escenario en el que un triunfo proporciona un buen trozo de gloria: el Alpe D'Huez. Con su compañero luxemburgués Frank Schleck de amarillo, Sastre atacó a pie de puerto y se presentó solo en la meta. Doble premio: etapa y maillot amarillo.

La historia le espera el domingo en París, pero antes deberá rentabilizar 1.34 minutos en la contrarreloj del sábado ante su gran rival, el australiano Cadel Evans. Habituado a los grandes retos, no sería de extrañar que el niño de la escuela se convierta en el catedrático el Tour.
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10 de Diciembre de 2016|00:07
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