Psicología: Dejar de manejar al envejecer

Quienes se hallan a punto de tomar la decisión de dejar de conducir piensan a menudo que su cónyuge compensará su incapacidad para ello.

La capacidad de conducir puede ser crucial en la autoestima de una persona, así como una importante expresión de su independencia. Cuando los ancianos dejan de poder conducir, debido a la edad o a una pérdida de salud, es bien sabido que su bienestar emocional puede disminuir como resultado de sus mayores dificultades a la hora de mantener relaciones sociales, acudir a trabajar si aún no se habían retirado, o realizar, ya jubilados, actividades de voluntariado, en todos aquellos casos en los que conducir su automóvil se lo hacía más fácil.

Ahora, el equipo de Angela L. Curl, de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, ha encontrado que aunque solo un cónyuge en un matrimonio de la tercera edad deje de conducir, se producirán consecuencias negativas para ambos.

Los investigadores descubrieron que cuando uno de los cónyuges dejaba de conducir, ambos pasaban a tener menos probabilidades de seguir haciendo ciertas cosas como por ejemplo actividades de voluntariado. Las personas que se hallan a punto de tomar la decisión de dejar de conducir piensan a menudo que su cónyuge compensará su incapacidad para ello. Sin embargo, en la investigación, el equipo de Curl encontró que contar con un cónyuge aún capaz de conducir no elimina por completo las consecuencias negativas de dejar de hacerlo.

Estas consecuencias las experimentan el cónyuge que deja de conducir y también el cónyuge que se hace con todas las responsabilidades de conducción en el hogar. Esto podría deberse a que cuando una persona deja de conducir porque experimenta dificultades que antes no tenía, su cónyuge que aún puede hacerlo podría acabar pasando más tiempo que antes transportando a su pareja y debido a ello tener menos tiempo disponible para sus propias actividades, incluyendo vida social, tal como razona Curl.

 Ella recomienda que cuando alguien, por razones de edad, comience a plantearse dejar de conducir, debe primero examinar a fondo las opciones viables de transporte alternativo, y si no son lo bastante satisfactorias, valorar incluso la posibilidad de irse a vivir a un barrio donde todo lo necesario (tiendas, centro de salud, etcétera) esté lo bastante cerca (o lo bastante bien comunicado vía transporte público) como para no depender de trayectos en automóvil. 

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

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7 de Diciembre de 2016|13:43
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