Stolbizer: "Quiero llegar al bollatage para mostrar un modelo de país diferenciado"

"Los errores para que implosionara el Frente Amplio Unen fueron nuestros. No hay que buscar culpables afuera”, dijo la candidata a presidente que se lanza formalmente en abril.

 Margarita Stolbizer anunciará en abril su candidatura a presidenta de la Nación. Aunque sostiene que aún no tiene decisión tomada, durante una entrevista con La Capital habla como si ya fuese postulante y hasta lanza una frase repleta de optimismo: "Quiero llegar a un ballottage contra Macri y confrontar proyectos de país bien diferenciados".

¿Aceptó ser candidata a presidenta?

—Teníamos esto conversado con Binner desde un comienzo y él sabe perfectamente que estoy dispuesta a hacerme cargo de este desafío. Lo que ocurre es que estamos intentando que no sea un desafío de tipo personal, sino hacernos cargo de construir con otros una opción de cambio ético y cultural, que es lo que la Argentina necesita. Hay que determinar por qué el FAU, que empezó con tantos candidatos, terminó diluyéndose. Esa es la demostración de que un candidato no resuelve los problemas de la Argentina. Me preocupa que las candidaturas se estructuren más por medio de las campañas de marketing que en el debate de ideas. Nosotros queremos confluir con personas y organizaciones que provienen de diversos sectores de la cultura, la intelectualidad, la academia y de la juventud. Y obviamente del mundo del trabajo y de la política. Hay una vacancia enorme entre la izquierda extrema y los tres candidatos taquilleros que disputan espacios muy conservadores.

¿Los taquilleros y conservadores quiénes son?

—Massa, Macri y Scioli tienen un discurso claramente conservador. Por eso mucha gente me para y me dice que no tiene a quién votar. Hay una vacancia muy grande en el medio. Por eso es muy importante que exista como expresión social y cultural la decisión de muchas personas en ocupar esa vacancia, que debió ocupar el FAU y dejó vacía. La candidatura es solamente una consecuencia de la decisión de ocupar ese espacio, que no es de una persona ni de los dos partidos que sostienen este acuerdo, que son el GEN y el socialismo. Yo aspiro a una construcción mucho más amplia.

¿Y se dio algún plazo para aceptar la candidatura presidencial?

—En la primera quincena de abril tendré una definición. Pero no será personal, sino de una cantidad de organizaciones que decidan construir un espacio destinado al progresismo.

La implosión del FAU se suma a la del Acuerdo Cívico, en 2009. ¿Qué le pasa a ese sector que no puede construir una verdadera opción alternativa?

—No sería sincera si no reconociera errores propios. No hay que buscar culpables afuera diciendo "nos hicieron esto", no. Los errores fueron nuestros. Uno fue el exceso de anticipación en la propuesta, porque no es fácil sostener en el tiempo construcciones de ese tipo. Cuando la historia se arma por medio de candidatos y se excluye a las organizaciones y a los cuadros políticos es muy difícil. Pero la razón principal de este acuerdo es que muchos de los que firmaron determinados compromisos e ideas decidieron ir a buscar otro destino en el medio del camino. Nosotros, el día 7 de marzo ratificamos con el socialismo lo que firmamos hace un año. Otros terminaron borrando con el codo lo que firmaron con la mano. La discusión central en la Argentina es cómo se traducen los derechos sociales en democracia, que no es percibida como la garantía plena y operativa del ejercicio de los derechos fundamentales. Argentina debe incorporar una perspectiva ética, porque la gran reconstrucción es la de sus bases morales.

Casi en paralelo con el paso al costado de Binner, se difundieron encuestas según las cuales usted estaba primera en provincia de Buenos Aires. ¿Su candidatura a gobernadora bonaerense es tema terminado?

—Sí. Incluso cuando se estaban publicando esas encuestas yo manifesté que no era mi intención ser candidata a gobernadora, porque lo fui tres veces y no hay que constituirse en un tapón que dificulta la promoción de nuevas figuras. Además, las encuestas deben ser leídas como un valor relativo. Son buenas para planificar campañas o diseñar estrategias, pero es más importante lo cualitativo que la instantánea. A mí me decían "estás primera", pero yo respondía que un mes antes el que lideraba era Martín Insaurralde porque la mujer bailaba con Tinelli. Las encuestas siempre tienen por atrás el interés del que la contrata.

¿Y por qué hoy en provincia de Buenos Aires no aparecen candidatos consolidados en ningún sector?

— La provincia de Buenos Aires tiene una complejidad y extensión tan grande que es muy difícil que las figuras surjan de ese territorio. Si usted mira la historia verá que los dirigentes que llegaron a gobernador surgieron más como figuras nacionales que provinciales.

¿La decisión del radicalismo de ir hacia un frente con el PRO y Carrió es contra natura o la convención ratificó lo que los votantes radicales ya habían decidido "per se".

—El afiliado radical es el que no acompaña. Es una decisión de los dirigentes radicales que tienen una estrategia —que yo no comparto pero respeto— que es la de preservación o conquista territorial. No es menor el dato de que quienes suscriben esos acuerdos son los beneficiarios: los que van a ser legisladores, intendentes o concejales. Un afiliado radical no quiere resignar su historia en un acuerdo que va a contramano de sus principios. Por eso hay tanto enojo y el acuerdo terminó siendo bastante expulsivo. Como lo fue con otros antes, porque el radicalismo viene de acuerdos con Lavagna, en 2007, y con De Narváez, en 2011. Cada proceso electoral le significó un drenaje muy importante de gente, y va a volver a ocurrir.

¿Usted se plantea votar a Macri en segunda vuelta, si la hubiera?

—No hemos planteado estrategia de segunda vuelta. Además, nosotros aspiramos a estar en la segunda vuelta. Nosotros queremos ocupar el espacio del progresismo, porque el sistema político debe estar basado en la disputa de ideas. No es bueno que aquellos a los que vota puedan estar saltando de algún lugar a otro. En Chile y Uruguay hay democracias maduras. Bachelet sale al mundo de la mano de otros referentes políticos y el Frente Amplio hace lo propio. Ahora, ni Bachelet haría un acuerdo electoral con Piñera ni Mujica lo haría con Lacalle. Y aspiro llegar a un ballottage contra Macri y confrontar proyectos de país bien diferenciados. Y si gana Macri, lo acompañaré al mundo. Y si yo gano, Macri hará lo propio. Porque lo que viene es un tiempo de mayor diálogo y madurez.

¿El kirchnerismo tiene chances de retener el poder? Hay quienes subestiman a ese espacio, pero si Scioli anuda algún acuerdo con Massa puede llegar al 40 por ciento en primera vuelta.

—Hay un elemento novedoso en su pregunta. El cristinismo es un proyecto absolutamente agotado, pero la posibilidad de fusión en una fórmula compuesta en Nación y provincia entre Scioli y Massa potencia las chances del PJ.

¿No descarta un entendimiento Scioli-Massa?

—No lo descarto, como tampoco descarto un acuerdo Macri-Massa. Macri y Massa vienen de estar juntos en las últimas elecciones. Hay dirigentes que fluctúan.

GEN va con listas propias en Santa Fe, pero adentro del Frente Progresista. ¿Está conforme con la estrategia del socialista?

—Es un extraordinario desafío, y llevamos encabezando la lista a Fabián Peralta, que está capacitado, formado. Es un excelente candidato y es una muy buena oportunidad. Las Paso van a potenciar al Frente Progresista.

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