Deportes

Violencia en el fútbol mendocino: todos en offside

Las hinchadas, las fuerzas de seguridad y los protagonistas. Todos contribuyeron para un triste fin de semana en materia futbolística.

Tras completarse un fin de semana más de deporte en nuestra provincia, en el fútbol se registraron hechos de violencia repudiables por donde se los mire.

A veces, y la mayoría de ellas con razón, se critica duramente el comportamiento de la gente en un espectáculo de fútbol. Este fin de semana volvió a ocurrir un hecho de estas características en el partido entre Godoy Cruz y Lanús. 

Lo sorprendente del suceso fue que ocurrió antes del inicio del encuentro. ¿Qué pasó? En el recibimiento del equipo, los hinchas del Tomba arrojaron los tradicionales papeles al campo de juego, pero algunos inadaptados arrojaron los rollos de papel sin desarmarse. Uno de éstos fue a parar en la cabeza del masajista de Lanús y otro en la computadora de un reportero gráfico que estaba trabajando en el lugar.

Tomba Lanús 8


El hecho terminó con el masajista operado en la clínica Zaldivar por desprendimiento de córnea. 

 

Sin embargo, no sólo fueron los hinchas los que dieron la nota en el fútbol provincial, sino que hubo un mal accionar de los protagonistas, y hasta de la policía.

Otro suceso violento del fin de semana tuvo como escena el partido entre Gimnasia y Chacarita. Luego de que el Lobo ganara el partido en el último segundo de acción, el cuerpo técnico y los suplentes del equipo Funebrero se abalanzaron en una sola crítica ante árbitro del partido y la policía actuó de la peor manera. 

¿Qué ocurrió? En medio de las discusiones y empujones, un efectivo policial no tuvo mejor idea que tirarle gas pimienta al arquero suplente de Chacarita, Gonzalo Carniel, que terminó sentido por el gas pimienta que le entró en los ojos y por un golpe que recibió en el pecho.


El tercer hecho de violencia en nuestro fútbol tuvo lugar en el partido entre Andes Talleres y Pucará de Tunuyán. En esta ocasión, fue un jugador el que cometió el bochornoso acto violento.

El Matador ganaba por 3 a 0 en 23 minutos de la primera parte con dos goles de Joan Juncos y uno de Franco Videla.

Cuando restaba poco menos de la mitad de la primera parte, el jugador Marcos Araya, de Pucará, vio la roja y reaccionó de manera violenta pegándole una trompada al árbitro Luis Martínez.

Luis Martínez


En definitiva, y repudiando todos los actos violentos, lo curioso de los actos relatados con anterioridad, es que la violencia no proviene de un sector en particular sino que vienen directamente de todos los ámbitos que hacen al deporte. 

En el primero de ellos, se pudo observar violencia por parte del público, en el segundo por la seguridad del espectáculo y en el tercero desde el propio protagonista. Habrá que parar la pelota y tomar cartas en el asunto porque no se trata de algo aislado sino de una cuestión que viene "enferma" hace rato. A hacer autocrítica y tomar las cuestiones de raíz para poder seguir disfrutando de este deporte hermoso.

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