La gestión cultural en Mendoza, parte 2: Las obras

Si lo popular está en orden solo al numero, algunos conductores televisivos deben ser los hombre más populares del país.

En la entrega anterior- La Mirada- hablé de federalismo y unitarismo, expliqué dónde nace y cómo opera esa manera de gestionar cultura, que exalta lo ajeno y deprecia lo propio. También abordé el tema de la participación, vimos cómo cuando los mecanismo participativos se cierran, florece el autismo. Además nos ocupamos de la desintegración territorial, explicamos por qué Mendoza está desintegrada culturalmente. Por qué no hay integración regional y qué intereses sirve-representa esa desintegración. Ahora: Las Obras, en la próxima entrega: Los Fines.

Las Obras

“Me pregunto de qué sirve ser escritor si cuando se tiene que hablar se calla”, Juan López. Poeta de Dorrego.

Neo-liberalismo cultural. La cultura como evento. Vs. Antropología social. La cultura como construcción popular

La cultura no es un evento, es un acontecimiento antropológico social. La cultura no es un evento aunque convoque a miles de personas. Carlos Indio Solari es el mejor ejemplo, sus producciones no son eventos, son encuentros populares. Encuentros culturales que reúnen una gran cantidad de personas convocadas por una practica común. Una ideología.

Si lo popular está en orden solo al numero, a una simple mayoría ficcional y adormecida, algunos conductores televisivos deben ser los hombre más populares del país. Pero la verdad es otra, lo masivo y lo popular no son lo mismo, mientras lo masivo tiene como finalidad sumar sumar y sumar, generalmente en orden a algún tipo de redito. Político, económico, etc. Lo popular busca en cambio reunir en un espacio semántico común -una experiencia- la mayor cantidad posible de adhesiones.

Lo popular puede o no ser masivo en cambio lo masivo nunca será popular

Este tratamiento de la cultura como evento degrada a la cultura misma y sumerge a los actores culturales en la vorágine de la eficiencia. Introduce en el campo cultural las mismas reglas que el capitalismo salvaje en el mercado neoliberal. Así un evento es evaluado como exitoso sin que haya en él, el menor rasgo cultural. Un ejemplo entre muchos otros: Gabriel Canci en el ECA.

La cultura popular en cambio multiplica los contenidos y re define los abordajes. Para la cultura popular el hecho cultural siempre se da en un marco antropológico social, anclado en un presente amplio-diverso y siempre en busca de una finalidad, un thelos. Buscando sumar la mayor cantidad posible de adhesiones. En la cultura popular los sujetos son vistos en su dimensión antropológica social, y no como meros consumidores. En la cultura del evento los episodios culturales son evaluados en orden a la oferta y el consumo. Y sus reglas son las reglas del mercado. Un episodio consumido es un episodio exitoso.

De más esta decir que las autoridades del Ministerio de Cultura de la provincia miran-abordan a la cultura como un evento y no como una construcción popular. Testimonio de ello es la transformación del propio Ministerio en una productora de eventos.

Mirada Social

La cultura es ante todo un bien social. Un bien que corresponde al estado garantizar y poner en circulación, en movimiento. La cultura debe igualar en materia social. En una sociedad desigual como la capitalista, la cultura debe cumplir una función social. Integrar a los más desprotegidos culturalmente, incluirlos en las políticas del estado. Igualarlos como actores culturales. Una gestión -como la actual- que carece de mirada social, carece también de horizonte. Y lo que es peor, carece de ideología y honestidad política intelectual.

Mecanismos eleccionarios

Cuando en una gestión los mecanismos eleccionarios que garantizan la participación están continuamente sospechados, digitados, degradados, cuando las construcciones que debieran dar legalidad-legitimidad están ellas mismas embarradas, intervenidas. Cuando los soportes de participación y control están desactivados. Los procesos selectivos-eleccionarios dejan de ser creíbles. Y lo peor que le puede pasar a una gestión cultural es horadar su credibilidad.

Los fondos

El manejo de los fondos que financian el Ministerio ha sido otro tema de constante controversia. No hay un criterio consensuado sobre el manejo y destino del presupuesto del Ministerio de Cultura. El presupuesto se maneja con total discrecionalidad. Las distintas organizaciones sociales y sindicales que conforman el campo cultural mendocino, no son ni invitadas ni consultadas. Tampoco existe una rendición de cuentas a las propias organizaciones. Esta manera tan poco transparente y tan poco democrática de manejar los fondos sociales-comunes, causa malestar-irritación entre la comunidad cultural. Otra situación que provoca malestar son las contrataciones directas o las licitaciones sospechadas de favoritismos. Además existe la creencia generalizada que el presupuesto que debiera financiar a los actores culturales mendocinos, termina financiando a los artistas-gestores de otras regiones. Un tema oscuro.

Los proyectos.

El Ministerio de Cultura por si mismo carece de obras como carece de sueños, no hay ni obras proyectadas ni en desarrollo. Y no es por falta de fondos o de presupuesto. La gobernación gira cuantiosas sumas destinadas a la financiación de la cultura. La razón es otra. Por un lado la falta de planificación, de visión del propio Ministerio de Cultura, y por otro la falta de criterio en el manejo del presupuesto asignado. Ineptitud. Cuando se gestiona cultura es de suma importancia proyectar obras, una gestión sin obras es una gestión sin sueños.

Los compromisos

Hay algo importante que me interesa señalar. Es prioritario que la gestión venidera desarrolle proyectos y gestione ayudas para aquellos hacedores culturales en situación de vulnerabilidad. Ya sea por enfermedad, vejez o discapacidad, varios de nuestros mas destacados cultores enfrentan situaciones de abandono. Este no es un tema menor y reviste la mayor importancia. La historia es sedimento, barro, arcilla. Quien desconoce su cultura desconoce su historia, su barrio, su esquina y lo que es peor, desconoce su origen.

Los actuales funcionarios del Ministerio de Cultura, no tienen esquina como tampoco tienen barrio. Triste.

El Calendario

La actividad cultural de la provincia tiene un calendario prefijado, festivales, encuentros, ferias, fiestas. Llevar adelante ese calendario le da previsibilidad a la gestión, es decir uno sabe que es lo que tiene adelante. ¿Cuándo, dónde, quienes? Esas preguntas están resueltas. Por eso resulta extraño cuando aun así, teniendo un calendario resuelto-conocido-con experiencia acumulada, las cosas siempre parecen improvisadas. No se puede gestionar el calendario cultural, improvisando. La improvisación tiene que ver con la creación no con la gestión.

Conclusión

Mirarse reiteradamente el pupo, en general marea. Por eso: gestionar cultura es intercambiar, abrirse a la diversidad, custodiar la credibilidad, crear y transmitir valores, tener previsibilidad, tener sueños, desarrollar obras de infraestructura, insertarse al resto de la política del estado, buscar consensos, construir federalidad, mirar socialmente. Cuando los actos culturales no dicen, no expresan un ethos determinado, una ideología, no trasmiten, cuando las acciones aparecen constantemente sospechadas y los fines oscurecidos. La cultura no se da. Sin miradas, sin valores, sin obras ni sueños, las autoridades del Ministerio de Cultura conducen nuestros bienes culturales a la desertificación. Los secan.

Carlos Córdova

PD1: Quiero decirlo. Que Alejandro Frias que es un referente del periodismo cultural en la provincia, pensara en mí para evaluar la gestión del Ministerio de Cultura, es un orgullo. Con Alejandro pautamos tres entregas temáticas: La Mirada, Las Obras, Los Fines.

PD2: He hablado de los mecanismos eleccionarios y aunque podría dar decenas de ejemplos, solo me permitiré dos. En su primer año de gestión el productor general del Ministerio, llamo-convoco a la presentación de propuestas para “concursar por el guion de la Fiesta Nacional de la Vendimia”, y le entrego el premio a su mamá. Parece un chiste pero no lo es. En el presente año- cuarto de la gestión- la propuesta ganadora del mismo “concurso”, fue dada a conocer por la prensa un mes antes que el jurado se juntara a votar. Otra vez parece un chiste pero tampoco lo es. Se trató del guion “presentado” por la escritora sanfecina: Liliana Bodoc.

PD3: La post-data 2 me lleva a pensar que la Fiesta Nacional de la Vendimia tuvo un guion santafecino y el afiche que la difundió, tucumano. La verdad es que está bueno integrar al interior del país. Pero la Vendimia es la más mendocina de las fiestas, sería saludable que priorizara a los gestores locales. La participación en su armado de propuestas de otras regiones, dejó un sabor amargo. Aquí vemos claramente otro ejemplo de como lo mendocino siempre aparece relegado a la periferia, escondido. Devaluado. A esto debemos sumar que los artistas que animan las repeticiones no son mendocinos y en algunos casos, ni siquiera argentinos.

PD4: Las autoridades del Ministerio de Cultura de la provincia han llevado adelante -por cuatro años- un plan sistemático de degradación-devaluación-destrucción de la cultura mendocina y cuyana. Bajo la consigna- equivocada- de que nuestra cultura ni interesa ni convoca. Revertir este proceso de degradación -será para las gestiones venideras- un trabajo de reparación cultural que llevará años. Un simple ejemplo. El Ministerio de Cultura de Mendoza se ha transformado en el coto de caza del aparato cultural foráneo, que sin reservas se mueve en nuestro territorio, como en el patio trasero de su propia casa. Sin que ninguna voluntad política nos resguarde. Y el cuantioso presupuesto que debiera financiar y dar trabajo a nuestros artistas, financia y ocupa a los artistas de otras regiones. Triste.

Nuestros hacedores apenas si ocupan un espacio de relleno, siempre teloneros nunca protagonistas y al final del afiche. Amontonados bajo el mote: “artistas locales”, sin nombre propio. Así ven las autoridades del Ministerio a los hacedores mendocinos.

PD5: Más allá de los papeles y las chapas. El nivel teórico-práctico y el compromiso ético-político de los dirigentes del Ministerio de Cultura, es bajísimo. Sus autoridades no tienen ni análisis, ni ideología. Y los diversos directores que acompañan la gestión: entre novias, familiares, reinas y amigos, no suman uno entero. Necesitamos gente formada-con experiencia ocupando los cargos de gestión. A tomar nota.

PD6: Existe un vínculo muy estrecho entre la cultura-el amor-la política. Tan íntimo y tan estrecho que cuando uno no se da, el resto tampoco. Tengo la convicción personal que a esta gestión le falto amor, además de cultura y política.

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