Bioimpresoras para la reconstrucción de narices

A partir de una suspensión con aspecto de pasta dental, se crea el implante de cartílago de nariz en minutos, utilizando la bioimpresora.

La bioimpresión, o sea la impresión 3D empleando materiales celulares (“tintas vivientes”), está actualmente en camino de protagonizar una gran revolución dentro del naciente campo de la medicina personalizada. Un grupo de investigadores ha desarrollado una técnica de bioimpresión para reconstrucción nasal con la que ya está imprimiendo secciones de nariz, hechas esencialmente de cartílago, a partir de las propias células del paciente, y aptas para ser trasplantadas a este. El nuevo método, que está siendo desarrollado por el equipo de Marcy Zenobi-Wong y Matti Kesti, del ETH (Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, conocido asimismo como Escuela Politécnica Federal de Zúrich), podría revolucionar la cirugía reconstructiva en el futuro.

La situación es tristemente común. Un accidente de automóvil en el que el rostro de un ocupante recibe un fuerte golpe. La nariz es lo que más sobresale y suele llevarse el peor resultado.

Con la nueva técnica, se empieza por confeccionar un modelo 3D por ordenador de la nariz que se desea colocar al paciente. Al mismo tiempo, se le realiza a este una biopsia y se obtienen células de cartílago de su cuerpo, por ejemplo de la rodilla, un dedo, una oreja, o de fragmentos de la propia nariz destrozada. Las células se multiplican en el laboratorio y se mezclan con un biopolímero.

A partir de esta suspensión con aspecto de pasta dental, se crea el implante de cartílago de nariz en minutos, utilizando la bioimpresora, y se trasplanta al paciente durante la intervención quirúrgica. En este proceso, el biopolímero es utilizado meramente como un molde o andamio; será posteriormente descompuesto por las propias células de cartílago del cuerpo. Después de un par de meses, es imposible distinguir entre el trasplante y el resto del cartílago propio en la nariz.

Reconstrucción de narices

Este procedimiento tiene notables beneficios en comparación con los implantes tradicionales: No hay el riesgo de rechazo por el cuerpo que sí hay con tejidos de otras personas o con ciertos materiales ajenos al cuerpo. Un factor especialmente crucial para pacientes aún en edad de crecimiento es que el implante celular crece junto al paciente, porque está controlado por el “motor de crecimiento” interno de este, como ocurre con las otras partes del cuerpo.

 Los primeros trasplantes con la participación de una bioimpresora van a ser probados en ovejas y cabras este mismo año. Tales pruebas en animales grandes deben ser realizadas antes de que se puedan llevar a cabo ensayos clínicos sobre humanos, lo que a su vez, si todo va bien, abrirá las puertas al uso cotidiano en hospitales de esta técnica de bioimpresión. 

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

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