¿A qué animal el cráneo le sirve como caja de resonancia?

Cómo es que puede oír tan bien este animal ha sido un misterio durante años, pero ahora parece haberse resuelto. Maravillas de la naturaleza.

Cómo oyen las ballenas barbadas ha sido un gran misterio para los expertos en mamíferos marinos. Ahora, utilizando una simulación informática de la cabeza de una ballena de aleta (uno de los tipos de ballenas barbadas), llamada también rorcual común, se ha descubierto que el cráneo del animal amplifica y conduce las frecuencias bajas directamente hacia los huesecillos del oído.

El hallazgo hecho por el biólogo Ted W. Cranford, de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), y el ingeniero Petr Krysl, de la Universidad de California en San Diego, ambas instituciones en Estados Unidos, revela que los cráneos de al menos algunas de las ballenas barbadas, y en especial las de aleta, tienen propiedades acústicas que capturan la energía de las bajas frecuencias y la dirigen hacia los huesecillos del oído.

Las ballenas barbadas son los animales más grandes de la Tierra, e incluyen a la ballena azul, la ballena franca, el rorcual común, el rorcual menor, y la ballena gris. Estas ballenas pueden emitir vocalizaciones con frecuencias extremadamente bajas, que viajan a distancias extraordinarias bajo el agua. Las longitudes de onda de estos sonidos pueden ser más largas que los cuerpos de las propias ballenas.

Todas estas ballenas están consideradas en peligro de extinción, con la excepción de la ballena gris, que fue retirada recientemente de la lista de especies en peligro.

A lo largo de los últimos años, las autoridades y los expertos que las asesoran han estado intentando promulgar leyes que coloquen límites a la cantidad de ruido producido por el Hombre al que están expuestas las ballenas barbadas. Estos ruidos artificiales proceden principalmente de tres fuentes: la pesca comercial, la exploración energética y los ejercicios militares.

Según Cranford, las ballenas barbadas podrían ser particularmente susceptibles a los efectos negativos de estos sonidos. Muchas de ellas producen vocalizaciones en el mismo rango de frecuencias que esos ruidos artificiales, y una cantidad excesiva podría limitar la distancia a la que las ballenas pueden comunicarse sobre cosas relacionadas con la comida y la pareja.

Hasta ahora, existía poca información sobre cómo oían realmente las ballenas barbadas, lo que ha dificultado la toma de decisiones sobre criterios de protección acústica de esos animales. Parece que ahora se podrá contar por fin con información más abundante y clara.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

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