El rumbo de Mendoza

¿Hemos dado todo para que Mendoza dé el salto cualitativo dirigencial que evidentemente hace falta? Una reflexión editorial de MDZ que pretende llamar la atención en torno a quienes se proponen para legislar y gobernar en un año electoral. Que no gane el gatopardismo. Que esta vez, no se apueste a pequeños cambios para que nada cambie.

 Mendoza es un bote en el que sus remeros, la dirigencia política, están descoordinados. Cada uno, si es que lo tiene, responde a un plan de navegación diferente. Parecen convencidos individualmente, a simple vista. Pero con tan solo cumplir con el ejercicio de mirarlos desde afuera se puede percibir que están conduciendo a la deriva, sino a la zozobra, a esta nave. Sus pasajeros, en tanto, conservamos actitudes contradictorias: estamos los que queremos colaborar para llegar a buen puerto, los que confían ciegamente en alguno de los remeros y depositan, sin más, su fe en él; los que no creen en ninguno pero tampoco opinan ni tienen la fuerza suficiente para tomar uno de los remos y aplicarle empuje y destino al resto.

El capitán de ese bote, está en otra cosa. No sabe si quiere llegar a destino o si en el camino, se le ocurrirán o le ofrecerán otras opciones. No es el dueño del timón, pero está bajo su control.

Hay que ponerse de acuerdo. Hay que fijarse un rumbo. Hay que trazar una ruta o, al menos, discutir algunas de las más posibles. Pero sobre todo, hay que saber a dónde se quiere llegar.

Así está Mendoza.

Se aproximan las elecciones Primarias y la política ya encontró cómo entorpecer el espíritu de la ley. Decenas de listas colectoras degeneran la idea de una política más transparente y socavan un liderazgo que los partidos políticos han permitido que se atomice en individualidades y no en proyectos colectivos.

Un primer paso ya dado es la presentación de las listas de candidatos a la Legislatura. No hay cambio. 

Puede haber nombres que generen expectativas, pero ni siquiera los que propugnan “el” cambio lo demuestran en los hombres y mujeres que llevarán a sentarse en un lugar que ya tiene 600 empleados por Cámara, la mitad de los cuales se duda sobre su lugar efectivo de trabajo y que acredita una planta de contratados de más de 1.500 personas, sin saber para qué.

Volviendo a la larga metáfora del barco, éste está superpoblado, pocos tienen remos, no hay motores y al timonel poco le importa el rumbo, sino permanecer con vida y a flote.

Los acuerdos a los que la dirigencia política arribó en las negociaciones previas no incluyeron cartas compromiso con la ciudadanía, programas de cumplimiento obligatorio entre partidos ni actas de revocatoria en caso de que los "rejuntes" se entreguen a la tentación del intercambio de favores, de partidos y hasta de votos que se ha venido viendo en el ámbito legislativo.

No hay una idea clara de a qué van, por qué quieren ser legisladores. Por qué vuelven los que retornan cíclicamente a una banca ni sobre cuál será el objetivo de la Legislatura frente a un gobierno que se constituirá en medio de una crisis muy fuerte que acredita diversos frentes, uno de los cuales es la otrora "industria madre": la vitivinicultura.

En este orden, va quedando en claro que el verdadero cambio deberá producirse desde la gestión pura y ejecutiva. Allí deberá centrarse el liderazgo el compromiso, la fuerza, la convicción y la capacidad.

Quien pretenda ser gobernador debe tener ya en claro que los cargos a ocupar en la administración central no pueden ser parte del pago de favores municipales, bajadas de las listas departamentales o "ascensos" de militantes territoriales que llegarán a las dependencias de la Casa de Gobierno al juego entre "ensayo y error".

Son treinta los años que han pasado desde que se recuperó la democracia. La política ha tenido tiempo suficiente para darse cuenta de sus fracasos y de que los paga toda la sociedad, y a muy alto precio.

También es un buen plazo para comprender la dimensión de la tarea de gobernar: hacer, transformar, cumplir un plan; ir tachando metas, llegar a un objetivo. También es cierto que la ciudadanía ha dejado hacer. La carencia de participación permanente y la resignación a que democracia es solo el mero hecho de emitir un voto y elegir, para luego ceder la tarea en “otros”, son una marca fuerte. Una mancha.

Cabe señalar que así como se pide a la política que de un salto cualitativo, también es necesario pedírselo al resto de la sociedad, como colectivo y a través de sus sectores productivos, empresarios, trabajadores, culturales. Los que dirigen, desde cualquier sector, son tan responsables de la chatura como quienes más. Y también los medios de comunicación, la prensa y quienes saben que general opinión pública, por “bailar” alrededor de los hechos y no poner metas que permitan superarnos como sociedad.


Opiniones (4)
17 de diciembre de 2017 | 23:30
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17 de diciembre de 2017 | 23:30
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  1. Son planteos muy ingenuos, poco maduros y autocomplacientes. Si tenemos una Constitución Nacional "liberal" con componentes progresistas en cuando a derechos desde el año 1994 y una Constitución de Mendoza que no se puede reformar nunca por inoperancia de todos los sectores sociales de Mendoza o por comodidad, es más que evidente que el problema no es de la política ni de los políticos, sino de la sociedad. Mendoza no estuvo nunca bien gobernada, jamás, por más que le pongan buena voluntad a algunas épocas, nunca la política influyó en algo que importara. Acá la que se equivoca es la sociedad y este editorial en particular. Si Mendoza está mal es única y exclusivamente porque los mendocinos somos malos ciudadanos, malos dirigentes, malos empresarios, malos comerciantes, malos consumidores, malos trabajadores, malos empleadores, malos políticos y mal educados. Otra visión distinto a esta es autocomplaciente y tratar de "lavarse las manos". Una industria vitivinícola que no funciona bien no puede festejar mientras al mismo tiempo reclama que todo está mal, no hace nada por sí misma y el festejo lo hace y lo paga el Estado al que le enrostran que hace las cosas mal. Estos festejos vendimiales son otra muestra que son inmaduros ya que la vitivinicultura no puede por sí sola ser motor de desarrollo de Mendoza, no le da el cuero para eso y no hay personas dentro del rubro que sean suficientemente inteligentes, progresistas y cultas como para "dirigir" nada, ni siquiera pueden dirigir una finquita de 10 hectáreas por sí mismos y se creen con derecho a decirle al Estado lo que tiene que hacer. Un disparate total. Primero reformemos la perimida Constitución de Mendoza, luego hagamos lo que tengamos que hacer cada uno y dejémonos de andar reclamándole al Estado que nos de lo que no somos capaces de proveernos por nosotros mismo.Si tu negocio no te funciona, dedicate a otra cosa. Si tu medio no funciona, cambiá, vendé, cerrá o dedicate a otra cosa. Si tu empleo público no te remunera bien, renunciá y dedicate a otra cosa. Si querés agua limpia, comprala en el supermercado y si no tenés plata para comprarla laburá más, estudiá más o andate a un lugar donde lo podás hacer, pero dejá de molestar con impedirle a los que nos queremos quedar acá de poder tener otro tipo de estructura económica con asiento en la minería, la siderurgia y la metalúrgica. Si la finquita no te da, vendela, hacé un barrio privado o dedicate a otra cosa. No puede ser que seamos pensadores "pastoriles" cuando el mundo es de la ciencia y la tecnología. Los pastores, los ruralistas, atrasan, mitifican, paralizan y nos quieren transferir su miserable vida como el paradigma de vida en sociedad. No sirve para nada esa forma de pensar en el año 2015. Es menos que aceptable pedir explicaciones a quien no la tiene que dar. El Estado no está para dar explicaciones, ni respuestas, ni soluciones. El Estado es sólo el que amalgama a la sociedad pero es ésta la que triunfa o fracasa, así es que dejen de transferir sus fracasos personales al Estado. Uds. son los fracasados y si lo son es sólo porque así quieren serlo. DEJEN DE LLORAR DE UNA BUENA VEZ Y LABUREN EN LO QUE DE DINERO.
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  2. La foto demuestra muy bien como se hace para conseguir algo grande. El Cerro de la Gloria muestra un pueblo unido donde todos los sectores luchan por un objetivo comun. Quien lo conoce bien sabe que alli estan representados hombres y mujeres, paisanos y baqueanos, agricultores y mineros. Todos juntos sin egoismos ni ansias de poder sectorial atras de un lider. Los gobernadores ya no son lideres, sino peiduenos seriales que se entregan al poder central y de sectores burgueses como las familias mendocinas. Hasta que no llegue un lider, y no un salvador, que sepa llevar un plan dudo que cambiemos.
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  3. Dos conceptos: 1) Disiento con esta frase..... ....No hay una idea clara de a qué van, por qué quieren ser legisladores......... no estoy de acuerdo MDZ, yo creo que tiene bien claro patra que quieren ser legisladores, cuantos laburos existen donde a uno le paguen 40 o 50 lucas trabajando el 10 % del tipo que gana 8 o 10 y donde el trabajo es parlotear e intentar hacer normas que en realidad deberian ser hechas por expertos en el tema y no por politiqueros que normalmente no cargan idea del asunto ? ( y esto sin contar los llamados negocios de la politica, lease las transas, coimas y corruptelas ). 2) Yo no me esforzaria tanto intentando sugerir pautas correctas y republicanas a los politicos, MDZ, la clase politica actual es corrupta, trepadora, adevenediza, acomodaticia, pancista, arribista, nepotista, capaz de cualquier traicion o renuncio con tal de recibir algun favor o un dinero, transera y podria seguir con un largo rosario de epitetos muy reales mas pero todos sabemos como son...... No pierdan el tiempo, solo una nueva clase sin antecedente politico, limpia y patriota podria enderezar el rumbo, la actual, podrida hasta la medula, no tiene arreglo.
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  4. ...excelente reflexión y que bueno el paralelo de nuestra actualidad politica con "el bote"...lamentablemente pareciera que somos "la parte final de titanic"...mucho kilombo, todos se quieren salvar y lamentablemente ..."demasiadas personas condenadas a ahogarse"....
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