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"Argentina no se tomó en serio la violencia"

Lo dijo Javier Tebas, jefe de la Liga española de fútbol, quien además consideró que "llevan 10 años de desventaja".

El jefe de la Liga española de fútbol, Javier Tebas, cree que Argentina no se tomó en serio la lucha contra la violencia y lleva diez años de desventaja en la solución del problema.

"El tema no es comparable con España, allí llevan 10 años de desventaja", dijo el dirigente español en Madrid durante un acto sobre "Fútbol y compromiso social" junto a la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ).

"Conozco bien el tema, tengo muchas vinculaciones con Argentina y prácticamente cada dos meses estoy allí", explicó Tebas. "El problema de la violencia en Argentina es que no se ha tomado lo suficientemente en serio desde las propias instituciones del fútbol".

El presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) es punta de lanza de la ofensiva que su organización está lanzando junto al gobierno español para erradicar la violencia de los estadios del país, en la que incluso se pretende desterrar los gritos insultantes de las gradas.

LFP y gobierno empredieron una decidida lucha antiviolencia tras la muerte en noviembre de un hincha del Deportivo de La Coruña en una pelea con ultras del Atlético en Madrid. Era el primer fallecimiento en un acto de violencia en el fútbol español en 11 años.


Las muertes en el balompié argentino son más frecuentes, por eso Tebas cree que las medidas adoptadas en España son difíciles de aplicar en Argentina.

"El fenómeno se ha extendido mucho y hay una vinculación a un 'modus vivendi' de los barras bravas, pero evidentemente hay cosas que se pueden trasladar porque algún día tienen que empezar", advirtió el directivo de 52 años.

"Entre las medidas de aquí alguna es trasladable pero todas no lo son. Por ejemplo, mientras no se acabe con esa connivencia que hay entre barras bravas y clubes es muy difícil acabar con las barras bravas. Aquí la diferencia es que en España la gran mayoría de los clubes están de acuerdo en que hay que acabar con el fenómeno", agregó.

"Hay una diferencia clave: no queremos controlar a los ultras, queremos eliminarlos de los estadios. Esa es la diferencia de objetivos. Controlarlos es tenerlos ahí, dejarlos, encerrarlos en una jaula, que griten y corran. Nosotros queremos que no estén ni en la jaula ni en ningún lado. Esa es la diferencia en las estrategias".

"Pero insisto que llevan diez años de desventaja, porque llevan diez años sin trabajar correctamente ese problema. Y entonces requieren medidas de choque mucho mayores que las que estamos haciendo aquí", advirtió.

El último episodio de violencia en Argentina se produjo esta misma semana. Trece personas fueron detenidas por la violenta pelea entre barras bravas y policía que se produjo el lunes durante un partido de la cuarta división del fútbol local.

El enfrentamiento dejó un saldo de 26 efectivos de seguridad heridos, entre ellos uno muy grave, y provocó la suspensión del encuentro entre Deportivo Laferrer y Sportivo Dock Sud a falta de 20 minutos para el final, cuando igualaban 1-1.


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