Y que la fantasía todo lo invada...

Nacer entre monociclos, acrobacias y zapatos de colores. Saltar de ciudad en ciudad. Dormir sobre ruedas. Parir en el camino. Crecer. Reir. Soñar. El circo “Fantasy” está en Mendoza y con él 12 artistas apasionados por una filosofía de vida que parece salida de un cuento. Payasos, trapecistas, acróbatas y mucha pasión por lo que hacen. Todo se puede ver en Mendoza, hasta el 8 de agosto, en Acceso Sur y Lamadrid. Dos funciones por día, alternativas perfectas para estas vacaciones de invierno. Subí el volumen, mirá la fotogalería y empapate de este arte en Mdz.

Fotos y texto: Ivana González

El hombre sale a regar porque el polvo se levanta y si se viene una ráfaga los ojos de seguro empiezan a lagrimear.  Riega por los alrededores de la casilla rodante y un poco más allá. La tierra agradece en silencio y es que el suelo de tan seco ya parece resquebrajarse. Estamos en Mendoza y hace bastante que no llueve. La carpa roja gigante está justo en el medio del baldío y llama la atención desde el Acceso Sur. Incluso de día, cuando las luces de colores aun no empiezan a parpadear.
 
Son las tres de la tarde. El sol pega fuerte a la siesta por esos pagos que están acá no más, a 10 minutos del microcentro, sobre el Acceso Sur y Lamadrid de Guaymallén. “Y… esto del calor nos perjudica un poco. La gente prefiere salir y estar al aire libre”, dice Antika pero sabe que ahora con las vacaciones de invierno (que poco tienen de invierno) estar ahí es una opción más que tentadora para grandes, niños y abuelos. Y es que todos sabemos: la risa es sinónimo de alegría. Incluso la misma nostalgia del tango nos lo enseña: “Sólo es una tragedia una vida sin pasión, sin alegría”.

La verdad es que allí el reloj se frena. Y es que  el tiempo nunca juega en los mundos de fantasía donde la imaginación y la ilusión llenan cada espacio. Y entonces la niña que vuela en lo alto haciendo acrobacias se convierte en nuestra heroína en cuestión de segundos. Y el presentador con bigotes y camisa plateada que habla por micrófono nos traslada de inmediato a esos excéntricos personajes que sólo se ven en el museo de cera de Madam Tussaud. Y ahí, sentados bajo la carpa mágica, rogamos que los payasos salgan otra vez a la escena y que los malabares,  el maestro del monociclo, las bailarinas, y el equilibrista que casi toca el cielo con las manos invadan las calles de Mendoza.
Que todos copen la ciudad y que la fiesta de la risa y el “good show” continúe, como tanto proponía Tato. Todos ellos, que salgan!, incluso la moto que ruge a morir mientras despliega acrobacias y el joven de las manos mágicas que juega a unir aros de metal en forma irracional.
 
Hace unos días el circo hizo pie por esta tierra para darle un poco de color a tanto blanco cordillerano. La alegría se queda hasta el 8 de agosto y puede uno carcajear con los payasos o soñar con ser trapecista todas las tardes a las 15:30 y 18hs. Luego las ruedas arrancarán para San Martín, Junín, Rivadavia y Palmira.

Los recursos del “Fantasy” son básicos. Nada de grandes despliegues al estilo europeo o estadounidense. No, nada de eso. La receta de este circo familiar, que ya cumplió 108 años, se basa en la simplicidad, con una cucharada de humor, una pizca de romanticismo, color, mucho color y lo esencial: una pasión a flor de piel por el oficio. Un oficio que no se parece a ninguno. Son 30 almas nómades las que llegaron y hoy viven allí, las que viajan de ciudad en ciudad para mostrar su arte. Muchas de ellas en pleno ajetreo dan a luz. Como Antika que tuvo "al Picapote". “No te pesa porque estás acostumbrada”, confiesa y sonríe mientras lava los platos en la casa rodante. Al lado de la mesada el tele encendido hablaba de la movilización del campo por el conflicto con el Gobierno de los Kirchner. “Parece que mañana se vota y se define todo”, suelta la bella y se nota que está bien enterada del tema, de ese otro circo, el político que hace tiempo lleva consigo infinitas funciones.

El Picaporte tiene 12 años y una hermanita de 6. “Yo quiero ser bailarina y esta es mi escuela, el circo", cuenta la pequeña. “Ella no puede ser payaso como yo porque es nena”, dice el Picaporte que se subió a las tablas por primera vez cuando tenía 4 años. Minutos antes del show el niño payaso se maquilla, luego se empolva con talco la cara para que la pintura soporte el sudor y el ajetreo de los números. "No somos extraterrestres. Los chicos van a la escuela en cada ciudad que llegamos y los compañeritos les preguntan: y?? ¿cómo viven?, ¿duermen y todos juntos?", relata la mamá.

Mientras afuera, del otro lado de la carpa, el don sigue regando la tierra y las tres jaulas colgadas al frente del remolque empiezan a sonar. Son los pájaros que también festejan la llegada del agua... Los perros en cambio se desperezan lentamente y luego se echan a un lado. “Viejo… ¿el mate?”, se escucha que pregunta la doña que apenas se asoma por la cortina blanca… Ellos también forman parte del staff. Más allá el niño de buzo rojo juega a patear dos piedras que parecen mandarinas gigantes. Todo allí parece ser más lento, el caminar de los perros, el andar de los circenses, el juego de los chicos y hasta el barrido del salón… todo parece fluir lentamente hasta que de repente suena de fondo una música que viene de la carpa grande, como ambientando para la función…

Al lado, en el otro remolque se ve movimiento mientras las sabanas a un costado se secan al sol. Esa casilla es más pequeña que la anterior y se nota que sufrió un incendio hace poco. Pero igual sirve de camarín para las bailarinas. Falta media hora para que empiece el primer espectáculo. Ahora las chicas se maquillan. “Ella es nueva, vamos a ver si se viene con nosotros”, cuenta con emoción una de ellas mientras delinea sus ojos con un lápiz negro. Y es que al parecer en el “Fantasy” quieren sumar  talentos.

En la entrada ya se ve la gente formando la cola. “Vamos que es la hora!”, se apuran las chicas que se ponen el traje blanco con lentejuelas plateadas para danzar en el primer número y así abrir el show.  Y en cuestión de minutos las luces se apagan. La gran carpa roja queda completamente a oscuras, la música comienza a sonar fuerte…. Ahora sólo resta una cosa: dar rienda suelta a la imaginación y dejar así, muy lentamente, que la fantasía todo lo invada...!

Opiniones (2)
20 de agosto de 2017 | 23:50
3
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20 de agosto de 2017 | 23:50
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  1. de donde es esta gente? de Bs As? avisaaaaaaaaaaaaa bolú
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  2. esta todo bien pero quiero hacer una critica constructiva: esta gente no pone los horarios de las funciones paara que los vean llos que pasan por el acceso sur. si colocan una pisarra con los mismos, el lugar se llena pero la gente pasa y como no sabe a que hora son las funciones, no se para. la viejita de la voletería me ladró cundo le dije: que boludos no? tendrían el lugar lleno bueno igual se joden ellos chau
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