El juego como una forma de vincularse

Emanuel Sánchez y Eduardo Ribó Bastián han diseñado un kit de cinco propuestas lúdicas que dan una vuelta de tuerca al concepto de juego.

Pensemos un instante en la idea de juego. Tal vez nos encontremos con imágenes muy activas, en medio de una ronda, saltando una cuerda, tirándonos por un tobogán. Pero también tal vez nos encontremos con imágenes de cartas, dados, una pregunta a la que hay que responder para saltear determinado peligro en un tablero.

Emanuel Sánchez y Eduardo Ribó Bastián son docentes e investigadores en el ámbito de la recreación y el juego. Trabajan juntos desde hace dos años y han diseñado un kit compuesto por cinco propuestas lúdicas que dan una vuelta de tuerca al concepto de juego, en función no sólo de lo lúdico, sino también de una práctica que, como ellos lo definen, tiene que ver con lo vincular.

Juegos Vinculares es el nombre del proyecto cuyo resultado es el kit compuesto por Tiempo de Rondas, un libro interactivo con danzas lúdicas; Clave de candombe, un juego en el que rítmico tiene el rol principal; Las 7 familias prehuarpes, un juego de cartas incorporado al conjunto pero creado por el grupo TrnasHumans; Simulacros, compuesto por fichas con preguntas que no tienen una sola respuesta posible, e Imaginar mundos posibles, un juego de construcciones grupales.

De acuerdo a la definición de Sánchez y Ribó Bastián, el kit “intenta ser un dispositivo para docentes, líderes barriales, familias, una herramienta que no es de tecnología 2.0 y que está pensada en función de formas distintas de comunicarse distintas, para diversificar la posibilidad de comunicación”.

Juegos Vinculares

La competencia es una excusa

En conversación con MDZ Online, Emanuel Sánchez y Eduardo Ribó Bastián que este kit de juegos y que cada uno de los juegos en sí son una propuesta en “contrapeso de lo que es la invasión tecnológica”.

Por eso, desde hace dos años trabajan en la generación de “materiales que tengan que ver con el cara a cara, con la capacidad de simbolizar, una suerte de trabajo grupal, recuperar la música, la ronda”, explicó Ribó Bastián, mientras que Sánchez destacó que buscan, “a través del juego, trabajar la parte de la relación, de la resolución de conflictos, y no a través de mensajes sin el cara a cara de la comunicación tecnológica”, pero ambos dejan en claro que no se trata de propuestas en contraposición de las tecnologías 2.0, sino como alternativa o complemento de estos.

Juegos Vinculares Simulacros

Varios de estos juegos, nos explican los docentes, tuvieron sus inicios en talleres, lo que deriva también que “muchas veces se rompe el modelo disciplinario” en ellos y con ellos. “Son juegos en los que, además, de divertirse se ponen en juego principios, valores, situaciones conflictivas. “La metodología se ha pensado para que quien lo juegue lo disfrute y vuelva a jugar, para que lo use un docente, un educador, los padres con sus hijos”, nos explica Ribó Bastías.

Por todo esto es que la competencia tiene otro papel en estos juegos. “Es menos importante, no porque no sea importante, pero la competencia en este tipo de juegos termina siendo una excusa, un condimento menor dentro de lo otro que tiene que ver con lo vincular. Son dispositivos lúdicos para llegar a cierta forma de relacionarse. En el juego uno se conoce, a veces más que en otras situaciones de la vida, en este caso apuntamos a que la competencia esté en un segundo lugar, e incluso está la posibilidad de modificar el juego si alguien plantea jugarlo de otra forma”, detalla Sánchez.

Entre las propuestas de estos dos educadores, en las que pueden participar personas de todas las edades, hay juegos como el Simulacros, que está formado por tarjetas con preguntas que no tienen una respuesta cerrada ni única. De esta manera, no sólo la competencia y el azar quedan en un segundo plano, sino también la imposición de una única forma de ver las cosas.

Juegos Vinculares Imaginar mundos posibles

“Se ponen en juego cosas que tienen que ver con mostrar cómo sos, cómo pensas, cuáles son los valores por los que pensás lo que pensás, entonces empieza a haber una suerte de movilidad. Simulacro te pone en situación permanante de cuestionamiento y te expone ante los demás para defender tu identidad, tu forma de ver la vida”, explicó Ribó Bastías, y fue más allá al agregar: “Este tipo de juegos tiene que ver con dos cosas. La primera, la capacidad de simbolizar al otro como otro, como distinto, diversificar la respuesta significa diversificar posibilidades. Son preguntas que tienen varias aristas, para entender el contexto de cada uno en su respuesta. Y la segunda es que a veces este juego te lleva a responder desde un lugar riesgoso, donde se define una forma de pensar tuya, pero hay otros momentos en los que podés simular un poco, por ejemplo, poder jugar a mentir, a jugar nomás, el juego deriva según las circunstancias o el momento que está viviendo un grupo”.

Esta posibilidad de participar en juegos de preguntas en los que las respuestas no sean únicas constituye todo un tema de debate en sí, y el kit de juegos que proponen estos investigadores tiene mucho de creatividad justamente por eso, porque no va tras una respuesta única, sino que lo hace tras la posibilidad de que, a través del conocimiento del otro se construya el vínculo.

Para conocer más sobre la propuesta de Sánchez y Ribó Bastías, pueden ingresar al muro de Facebook de Juegos Vinculares, https://www.facebook.com/pages/Juegos-Vinculares/292674554227357?fref=ts.

Alejandro Frias

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