Guillermo Rigattieri, entre el cielo y la tierra

El artista nos propone en su nueva muestra dejarnos invadir por la tensión entre el arriba y el abajo. Lo leve y lo grave en las manos de un mago.

Entre el cielo y la tierra, entre aquel arriba que nos tienta y este abajo que nos sostiene, estamos nosotros, contenidos en esa permanente tensión entre lo leve que nos inspira y lo grave que nos atrapa.

En todo caso, el nosotros puede que sea nada más que el resultado de mirar las estrellas y las nubes mientras caminamos y tropezamos.

En la Galería de Arte del Park Hyatt, Guillermo Rigattieri inauguró el martes una muestra de sus esculturas en metal que tienen a estos dos extremos, el cielo y la tierra (el arriba y el abajo, si se quiere), como protagonistas.

Esas tardes

Explosiones de magia en una galera de la que salen triciclos, bicicletas, aves y mucho más; verjas que se extienden casi en el aire en la casita del árbol; un palo a punto de tocar (y producir el caos definitivo) un panal de abejas o la actitud reflexiva de quienes permanecen quietos en la hamaca de un columpio. Hay en los personajes y las situaciones planteadas por Rigattieri en esta muestra un permanente buscar el arriba o ser convocados por el arriba, como en el caso de Músico y globo.

Intentemos esbozar una síntesis que unifique las obras expuestas y tal vez lleguemos a una conclusión que podría ser algo así como “dadme un punto de apoyo y construiré un mundo”, porque eso es lo que logra Rigattieri con sus personajes sin edad al sostener sus esculturas en puntos minúsculos (la punta de un pie, las patas de una escalera, el tronco de un árbol) a partir de los cuales se despliegan infinitas posibilidades.

Retrato

Ese equilibrio (estético y físico) que logra a partir de tales puntos de apoyo les da a cada una de las obras un dinamismo que agita las miradas. Incluso cuando se trata de una escultura en la que la mirada del personaje nos indica que está mucho más allá del lugar en el que se encuentra (Esas tardes) o de aquella otra en la que la sola actitud de ese niño/joven/adulto invita a disfrutar del silencio (Primeras gotas).

Pero lo de Rigattieri no impacta sólo por lo sensorial, por lo afectivo, por las sensibilidades sobre las que cada una de las esculturas pueda impactarnos, sino también por el manejo de la técnica, por cómo el metal pasa por sus manos para transformarse, por el resultado en general, por el contraste entre el color crudo del metal y los espacios que cuidadosamente el artista ha elegido para pintar.

Músico y globo

Es totalmente recomendable tomarse un tiempo para apreciar las obras que Rigattieri expone en el Hyatt y dejarse llevar por ellas.

(Una observación: La primera obra que podemos encontrarnos al ingresar a la sala es Ingenium pegasus, que si bien nos muestra la capacidad técnica y creativa de Rigattieri de la misma manera que los demás trabajos, no tiene nada que ver con el resto de la muestra. Es necesario aclarar esto para evitar confusiones, ya que hemos optado, arbitrariamente, por considerar a esta escultura fuera del grupo.)

Alejandro Frias

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3 de Diciembre de 2016|14:43
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3 de Diciembre de 2016|14:43
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  1. Felicitaciones,me encantan sus esculturas,tienen mucha creatividad....
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