Un anestesista dejó en estado vegetativo a una mujer que estaba dando a luz

La beba nació por parto natural y luego de completar los test de nacimiento la mujer le dice a su marido: “Se me están durmiendo los brazos”. No pudo abrazar a su hija. Inmediatamente el hombre fue a buscar al anestesista que le dijo que la situación era “normal”.

Una mujer fue a parir hace más de siete años y no pudo conocer a su hija. El marido reveló que el anestesista Luis Héctor Amodio tuvo un “descuido” y dejó a la mujer, de 38 años hoy, en un estado de incapacidad total y de por vida. La beba nació bien, según pudo confirmar minutouno.com.

Este nuevo caso de mala praxis sale a la luz luego de conocerse el caso del anestesista Romero Hiriartque por su mal desempeño produjo la muerte de una joven de 18 años que había sido operada de apéndice.

"Me resulta inevitable difundir el drama de nuestra familia. Sucedió porque muchos médicos desvalorizan lo que dicen los pacientes o sus familiares: yo vi lo que estaba pasando, pero el anestesista decía que era algo normal", relata el hombre a Clarín que prefiere reservar su identidad en resguardo de la pequeña.

Todo comenzó el 25 de diciembre de 2000 cuando M. fue al Instituto Argentino de Diagnóstico para tener a su hija luego de romper bolsa. De repente apareció el anestesiólogo Amodio “con cara de loco y me dijo ‘vamos a pintarle la espalda’. Lo ayudé y le dio la peridural”, recuerda el hombre identificado como D.

La beba nació por parto natural y luego de completar los test de nacimiento la mujer le dice a su marido: “Se me están durmiendo los brazos”. No pudo abrazar a su hija. Inmediatamente el hombre fue a buscar al anestesista que le dijo que la situación era “normal”. Más tarde, la mujer se estaba poniendo amarillenta y se le movía el vientre. “Fui a buscarlo de nuevo y me contestó ‘si habla, está bien’”, recuerda.

La mujer ya no hablaba y, luego, todo intento por remediar el cuadro fue en vano. El anestesista perforó más de lo debido a la hora de aplicar la inyección pero el error fue haberla abandonado y no estar junto a ella por cualquier inconveniente (con oxígeno puro al cien por ciento se revertía el cuadro). Así lo entendió el juez Raúl García a cargo del juzgado Correccional N° 8.

"La abandonó en forma apresurada, confiando justamente en que se trataba de una mujer sana, que el parto había sido normal", dijo el juez. Y habló del criterio de “facilismo, sencillez y rapidez” que le hizo pensar que su trabajo había terminado. El comportamiento poco profesional de Amodio y las consecuencias gravísimas terminó por condenar al anestesista a la máxima pena: tres años de prisión.

La sentencia fue confirmada el 26 de julio de 2005 por la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal, y el 12 de junio de 2007 por la Corte Suprema de Justicia y aún queda pendiente la demanda civil por más de seis millones de pesos, destaca el abogado de la familia Gerardo Quirós.

“Sólo si la nena pide vamos a verla (a la mamá que está internada en un lugar especializado). Le habla, la peina. Es como si no estuviera. Como si estuviera muerta en vida”, cuenta.
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21 de agosto de 2017 | 09:54
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