Homenaje a Gonzalo Puente Ojea

Pocos intelectuales de nuestro tiempo han contribuido tanto, y con tanta erudición y lucidez, a la doble labor de teorización apofática y catafática.

 Ayer, sábado 31 de enero, en Madrid, la junta directiva de Europa Laica realizó un merecido acto de homenaje al intelectual español Gonzalo Puente Ojea, uno de los más destacados pensadores marxistas, ateos y laicistas del mundo contemporáneo. Tiene 90 años de edad, pero su inteligencia privilegiada se mantiene intacta.

Puente Ojea es mi maestro. Siento por él una gran admiración, gratitud y afecto. Desde mis primeros años de juventud, cuando aún vivía en Buenos Aires, he crecido leyendo y releyendo sus obras. Y desde hace algunos años, tengo el invaluable honor de intercambiar con él, por correo postal, cartas, ensayos y libros. Mi deuda intelectual con Gonzalo es inmensa. Su producción teórica es tan rica y vasta que la editorial Siglo XXI creó especialmente la Biblioteca Gonzalo Puente Ojea, colección en la que ha editado, reeditado y reimpreso la mayoría de sus obras.

Gonzalo Puente Ojea

Puente Ojea lleva publicados más de una veintena de libros sobre historia del cristianismo, antropología de la religión, ateísmo, laicismo y otras temáticas apasionantes, todos ellos de una erudición, lucidez y fecundidad extraordinarias: Fenomenología y marxismo en el pensamiento de M. Merleau-Ponty (1956); El fenómeno estoico en la sociedad antigua (1974); Fe cristiana, Iglesia, poder (1991); El evangelio de Marcos: del Cristo de la fe al Jesús de la historia (1992); Vivir en la realidad (2007); La existencia histórica de Jesús: las fuentes cristianas y su contexto judío (2008) y Crítica antropológica de la religión: las sendas equivocadas del conocimiento humano (2013), entre otros.

Cabe destacar, asimismo, que Puente Ojea sigue bregando por una España republicana y laica, emancipada por completo de la pesada herencia del franquismo. Sus críticas al régimen monárquico y el confesionalismo católico se cuentan entre las más agudas y fundadas de la izquierda española.

Comparto con el público lector de MDZ un brevísimo escrito de homenaje que le escribí el pasado viernes, y que envié a los organizadores del acto de ayer en Madrid, para que se lo leyeran en público o entregasen en mano.

* * *

¿Qué sería de las religiones si la vida no se nos antojara con frecuencia demasiado breve, si todos los fenómenos naturales y sociales fuesen instantáneamente comprensibles a la luz de la razón –sin esfuerzo–, si la muerte de nuestros seres queridos no nos doliera tanto como nos duele, si el mundo no resultase tan injusto y cruel, si crear desde cero y por propia iniciativa el sentido de nuestra existencia no fuera una labor tan ardua y desafiante, y si no hubiese –en último lugar, pero no por eso menos importante– factores de poder temerosos de perder sus privilegios? Nada, porque nunca hubiesen existido.

Pero las religiones existen, y es preciso dilucidarlas y criticarlas a fondo, sin concesiones, porque nada obstruye más el despliegue civilizatorio de la razón, la realización de los ideales humanistas de libertad-igualdad-fraternidad, y la búsqueda de la felicidad, que su vetusto y oscurantista señorío. Y en consonancia con este quehacer «iconoclasta», es imprescindible también encarar la tarea constructiva de fundamentar, con sólidos argumentos racionales, la necesidad civil del Estado laico desde la filosofía política, y las bondades del ateísmo como Lebensphilosophie o «filosofía de vida».

Pocos intelectuales de nuestro tiempo han contribuido tanto, y con tanta erudición y lucidez, a esta doble labor de teorización apofática y catafática –o de negación y afirmación– como don Gonzalo Puente Ojea. La formación del cristianismo como fenómeno ideológico (1974), Imperium Crucis: consideraciones sobre la vocación de poder en la Iglesia católica (1989), Elogio del ateísmo: los espejos de una ilusión (1995), Ateísmo y religiosidad: reflexiones sobre un debate (1997), El mito del alma: ciencia y religión (2000), Animismo: el umbral de la religiosidad (2005) y La cruz y la corona: las dos hipotecas de la historia de España (2011) –entre muchos otros libros sustanciosos e iluminadores de su autoría– ya son clásicos del humanismo secular contemporáneo, y su lectura resulta ineludible.

Palpita en todos los escritos de Puente Ojea un compromiso ético y dianoético con la verdad tan firme, tan intenso, tan heroico y luminoso, que uno no puede evitar sentirse interpelado y movilizado a renovar aquel viejo optimismo de los Philosophes, la confianza desbordante de la Ilustración dieciochesca en la potencia del pensamiento racional y el progreso del género humano. En estos tiempos posmodernos signados por las modas intelectuales irracionalistas y los rebrotes de la alienación religiosa, no es poca cosa.

A mi amigo Gonzalo Puente Ojea, humanista radical, luminaria del laicismo y el ateísmo en todo el mundo, intelectual de noble ascendencia prometeica, en homenaje a su dilatada y brillante trayectoria, con admiración, gratitud y afecto.

Federico Mare

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