Soldados de terracota: el secreto en sus orejas

Nuevas investigaciones realizadas a partir de las orejas de las figuras dedicadas al emperador Qin Shi revelaron algo sorprendente.

Qin Shi fue un importante emperador chino que si bien no es tan conocido como otros grandes emperadores de la historia, todos lo reconocerán porque a él estaba dedicado el ejército de soldados de terracota que todo el mundo conoce y que ha visto en infinidad de ocasiones.

Se dice que fueron unas 13.000 personas las que durante varios años esculpieron a mano sobre arcilla más de 7.000 soldados de terracota, al menos los descubiertos hasta la fecha, toda una auténtica obra de arte.

Desde su descubrimiento, en la segunda mirad del pasado siglo XX por dos campesinos, se han estudiado mucho, siempre teniendo el cuidado de no provocarles ningún daño, porque son un auténtico tesoro.

Dentro de los estudios realizados se usaron diferentes técnicas de fotografía 3D para tener los moldes de una parte tan característica del cuerpo humano como son las orejas. Para ello hicieron fotografías a diferentes distancias y perspectivas para obtener el molde de cualquier oreja.

Esto formaba parte de una investigación que buscaba la respuesta a una pregunta que muchos estudiosos se han hecho en más de una ocasión: ¿cómo fue el proceso de producción de tantos soldados de terracota? Seguramente sería bastante complejo, porque estaban hechos a mano y contaban con toda clase de detalles, desde los ojos hasta el pelo o incluso las armaduras de soldado de infantería, donde no faltaba ni un solo detalle.

¿Para qué hicieron los moldes de las orejas? Se quería demostrar que las orejas fueron puestas después de haber sido creados los soldados, con bocas, narices, ojos y orejas estándar que se añadían posteriormente cuando el resto de la figura estaba hecha, algo así como si fuese un juguete de niños pequeños.

Se eligió la oreja porque es una parte muy característica de cada persona, con aspectos que pueden variar sumamente tanto que pueden ser usadas incluso para poder identificar a cualquier persona, algo así como una huella dactilar. Finalmente se reveló que este realismo en todos los aspectos de cada soldado podía atribuirse a que eran “retratos” de personas reales, con lo que los diseñadores tomarían el ejemplo de cada soldado para tener una pequeña replica o al menos reproducirlo lo más fiel posible a su aspecto natural.

Seguro que este no será el único detalle que saldrá directamente de las investigaciones realizadas en torno al curioso y a la vez misterioso ejército de terracota. 

Fuente: http://redhistoria.com/

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