Un escarabajo suelto en las dunas

Stéphane Henrard, que regresa al Dakar tras una larga ausencia, está dispuesto a encarar de nuevo el reto con un arma secreta: el "DunBee".

Aunque en el cine el Escarabajo corría aventuras en México, en la vida real Stéphane Henrard ha decidido que este singular vehículo parta de Buenos Aires para cruzar la meta de nuevo en esta ciudad tras pasar por Córdoba, Copiapó, Iquique o Uyuni. 

Tras la puesta a punto en los talleres del preparador belga, el Escarabajo ha recibido el nombre de guerra de DunBee, contracción proveniente de las palabras Dunes (dunas) y de Beetle (escarabajo). 

Y en este retorno de Henrard, el desafío técnico es de tal calibre que de nada servía meterle prisa para que presentara su nueva joya en el Dakar: “El DunBee se ha estrenado en la Africa Race, porque no resultaba apto para el Dakar sudamericano los primeros años. Ahora, el vehículo ha madurado y también ha evolucionado el recorrido. Es un buggy con algo de experiencia, lo que ofrece una serie de garantías en cuanto al rendimiento y la fiabilidad. Además, ahora se tendrá que enfrentar a los mejores del mundo en todoterreno”. 

Stéphane Henrard, que ha figurado en tres ocasiones en el Top 10, suele aspirar siempre a figurar entre los mejores. Sin embargo, en esta ocasión su objetivo principal es mostrar el potencial de un buggy accesible, capaz de abrirse un hueco en el Dakar: “¡Lo primero es terminar la carrera! Sé que este coche pequeño y simpático tiene un buen rendimiento, pero hay otros cincuenta coches capaces de obtener los mismos resultados. Sin embargo, tengo la impresión de que cualquiera se sentiría orgulloso al volante del DunBee… Nada más verlo, a uno le entran ganas de conducirlo”.

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8 de Diciembre de 2016|15:27
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