Cómo la literatura ayudó a crear el "espíritu navideño"

Aunque la celebración, desde el punto de vista religioso, existe desde hace siglos, lo cierto es que mucho de lo que lo rodea es nuevo.

Las navidades tal y como ahora las conocemos son algo bastante nuevo. Aunque la celebración, desde el punto de vista religioso, existe desde hace siglos, lo cierto es que todos los hábitos de consumo asociados y hasta lo que se debe esperar de estas fechas (ya sabéis, regalos, espíritu navideño, etc.) son una cuestión que empezó realmente en el siglo XIX.

Los grandes almacenes son los que han creado la Navidad, ya que crearon el boom del consumo con cuentas atrás, regalos y similares, ayudados por los medios de comunicación de la época (que empezaron a incluir imágenes navideñas y a representar a los niños rodeados de regalos) y la literatura. El espíritu navideño se lo debemos realmente a Dickens.

El escritor es uno de los nombres clave para recuperar la fiesta en Reino Unido (y gracias al éxito inmediato que tuvo con su intento y a las traducciones ha hecho que el mensaje que vendía llegase a todo el mundo). Reino Unido había tenido una historia más o menos peliaguda con la Navidad antes del escritor, ya que se consideraba una fiesta más bien católica y había sido duramente criticada y combatida por los puritanos. Oliver Cromwell llegó de hecho a prohibirla en el siglo XVII.

Cuando Dickens publicó Cuento de Navidad, la celebración estaba un poco de capa caída. El escritor estaba preocupado por la Navidad y escribió esta historia que tendría tanto tirón en 1842. No era su primer intento de contenido navideño, aunque sí fue el más exitoso. El escritor escribió la obra en seis semanas, fue publicada en una edición bastante lujosa y agotó la tirada en un único día. Dickens dotó además a su historia de todo un trasfondo de denuncia y mensaje, queacabaría convirtiéndose en el elemento clave para configurar el espíritu navideño en la cultura de masas.

Su libro coincidió con el creciente interés por las tradiciones navideñas, con libros que recogían tradiciones e historias asociadas al folklore navideño de antaño y la aparición de nuevas costumbres, como las tarjetas de felicitación y el árbol de Navidad. A Reino Unido lo llevó desde Alemania el marido de la reina Victoria, el príncipe Alberto, y de ahí dio el salto global (a España lo trajo en 1870 Sofía Troubetzkoy, una princesa rusa casada con un aristócrata español y muy influyente en la Restauración).

También los regalos

La época es uno de los momentos en los que todo el mundo se regala algo, pero curiosamente los dos grandes batalladores por ser quienes traen los regalos llegan del XIX. Los Reyes Magos no trajeron regalos a los niños en España hasta entonces. Y su enemigo, Santa Claus, no se hizo la figura mainstream que es ahora hasta el mismo siglo.

La culpa la tiene un poema estadounidense, La visita de San Nicolás, publicado de forma anónima en 1823 y que adaptaba la tradición holandesa de que San Nicolás repartía regalos en Navidad. El santo fue reconvertido en Santa Claus(basándose en un cuento de Washington Irving, otro de los escritores que trataron la Navidad en el período) y la historia repetida y repetida hasta que se convirtió en un elemento clave de las fechas navideñas.

Santa Claus se hizo tan famoso que a finales de ese mismo siglo los propios grandes almacenes estadounidenses contrataban a actores para que los niños pudiesen conocerlo (si os sirve de algo, la carta a los Reyes Magos es más o menos contemporánea, apareció a principios del siglo XX). Y de ahí llegaría a lo que es ahora.

Fuente: http://www.libropatas.com/

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