Albert Llovera, un ejemplo de superación

El andorrano sufre de paraplejia y correrá su tercer Dakar, con un Buggy adaptado. En la nota cuenta su rutina especial para competir a primer nivel.

Algunos quieren llegar a la meta los primeros para conseguir la victoria y otros buscan la línea de meta final para encontrar la gloria. El segundo es el caso de Albert Llovera, que en su tercera participación en un Dakar, buscará finalizarlo con un buggy adaptado. 

El andorrano inició su carrera deportiva como una promesa del esquí a los 17 años. Sin embargo, un año más tarde sufrió un grave accidente disputando la Copa de Europa de Esquí que le provocó una lesión medular y lo dejó postrado en una silla de ruedas.

Desde entonces, Albert Llovera ha demostrado ser un claro ejemplo de superación día tras día. Quiso jugar al baloncesto en silla de ruedas y acabó siendo subcampeón del mundo jugando con el Charlotesville Cardinals. Posteriormente, quiso cambiar la pelota naranja por los coches y acabó en el Mundial de rallies. Ahora, su próximo objetivo es acabar el Dakar, y es lo que va a intentar a partir del 4 de enero en Buenos Aires. 

“Ahora me toca tirar para el Dakar. El año pasado me salió mejor de lo que pensaba aunque no llegásemos al final y creo que se me da bastante bien y tengo la resistencia e insistencia para continuar. Acabarlo me permitiría correr otro año, pero acabarlo en un buen lugar seria la guinda”, señala Albert Llovera en una entrevista al Mundo Deportivo.

Una rutina especial para Albert Llovera en el Dakar

La paraplejia no impide a Albert Llovera poder participar en el Dakar pero si varía su rutina a lo largo de esta competición. “Me ducho rápido, hago estiramientos y cada día me voy al centro médico. Le enseño el culete a las doctoras y me dan la aprobación”. 

Los problemas de riego sanguíneo y de llagas, además, son el pan de cada día. “El año pasado ya me llagué en la cuarta etapa, es normal. Tienes problemas de riego sanguíneo y de llagas. Eran superficiales y las íbamos cuidando cada día y no pasó a más. La temperatura era entre 40º y 45º y dentro del coche, 55º-60º, imagina a qué temperatura estaba la zona del culo que es la que se lleva la peor parte.Si pasan una capa más de la piel tendría que parar. Es por sentido común”, añade Albert Llovera.

El andorrano también sufre sus limitaciones en caso de problema técnico, quedando en manos de la destreza del copiloto, sobretodo durante las etapas de maratón cuando no se permite la asistencia mecánica por parte de los equipos.

“Ya hice lo de tirarme y salir del coche, pero la calidad de la arena es muy fina y se introduce por dentro el mono y hay que vigilar porque si te llega a las ingles te hace un peeling“. Así es el reto de Albert Llovera, que en 2015 buscará volver a firmar su nombre con letras de oro.

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4 de Diciembre de 2016|17:49
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