Marziali actuará para los chicos en la Legislatura

Este jueves el cantautor local presentará la nueva obra infantil "Las dos orejas sirven: canciones para niños, nenas..." . La obra será declarada de interés.

La nueva obra musical infantil del cantautor mendocino Jorge Marziali, “Las dos orejas sirven: canciones para niños, nenas, changuitos, gurises, botijas, chamos y pibitos”, fue declarada de interés del Senado local merced a un proyecto presentado por el senador provincial Gustavo Arenas (FPV-PJ).

De esta manera, el gran folclorista cuyano será reconocido en un acto oficial este jueves, desde las 12, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura, ocasión en la cual él brindará un recital con sus temas dedicados a los niños.

Historias cantadas con personajes populares

Se trata del segundo disco para chicos grabado por el prolífico folclorista de Guaymallén, quien se vale de ritmos populares –como chamarritas, gatos, candombes y polcas– para desgranar “canciones alegres, pegadizas, con estribillos que se aprenden pronto”, según reza el fundamento de la iniciativa del legislador justicialista, el cual aclara incluso que “es un aporte muy valioso a la cultura y el desarrollo de los niños”.

Inmersos en ese agradable marco musical, “los poemas cuentan las aventuras de un conejo, un ciempiés, una vaca y su ternerito, el patín y la bicicleta, así como de las orejas, una maleta, la lluvia, una casa y los oficios; todo cercano, todo propicio para el juego de la fantasía”, argumenta el proyecto legislativo, que luego detalla: “Son temas populares, de situaciones, objetos y animales de la vida cotidiana, especialmente del barrio y del campo”.

La música como herramienta educativa

Las consideraciones expuestas remarcan además: “No caben dudas de que la música juega un papel fundamental como aporte a la cultura y al desarrollo integral de los niños, a quienes les potencia la creatividad, el sentido del humor, el goce vivencial y estético, la actitud lúdica y la iniciativa, para constituirse como facilitadora de espacios educativos enriquecedores”.

“También aporta a su desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, del habla y motriz. La música les ayuda a lograr autonomía en sus actividades habituales, a asumir el cuidado de sí mismo y del entorno, y a ampliar su mundo de relaciones”, observa el proyecto. Y, después de expresar que “la música tiene el don de acercar a las personas”, afirma: “El niño que vive en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con otros niños, estableciendo una comunicación más armoniosa e inmersos en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo”.

Prosigue señalando el senador Gustavo Arenas en los fundamentos que “los niños siempre ocuparon un lugar preponderante en la obra de Jorge Marziali, quien actualmente integra el Movimiento de Música para Niños (Momusi), donde convergen músicos, compositores, educadores, comunicadores y poetas, que trabajan para el desarrollo de la música infantil a través de conciertos, jornadas de capacitación, encuentros provinciales y nacionales, y circulación y difusión de las producciones”.

Radicado actualmente en Buenos Aires, el trovador nacido en San José “es uno de los intérpretes más destacados de la canción infantil y entiende que ‘el arte debe darles a los niños lo que la sociedad les está negando’ –asegura la reseña–. Su primer disco para niños, editado en 2000, se llama ‘¿Y por qué?: canciones para niños y nenas, y gurises, y changuitos y pibitos’. Algunas integraron el repertorio de Cantaniño”.

La carrera del folclorista

Marziali nació en San José, Guaymallén, Mendoza, y es nieto de inmigrantes italianos y criollos que por varias generaciones habitaron en Chile y en Cuyo. Desde muy joven abrazó con pasión la música, por lo que su carrera comenzó en 1972 con la edición de una placa discográfica con cuatro obras, mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación. En 1976 se radicó en Buenos Aires, pero siempre mantuvo el vínculo con su tierra natal.

En 1983 editó su primer disco, “Como un gran viento que sopla”, el cual caló hondo en el gusto popular gracia a sus temas “Este Manuel que yo canto” (dedicada a Manuel Castilla) y “Coplas de la libertad” (con versos de Daniel Giribaldi).

En 1986 grabó “Marziali cerca nuestro” y se consagró como trovador con dos obras fundamentales: “Los obreros de Morón” y “Cebollita y huevo”. Posteriormente, en 1989 registró “Marziali de diario”, con presentación de la afamada escritora María Elena Walsh. Entonces, su obra “Yo elijo criollos” se convirtió en un clásico del cancionero nacional. Así, viajó por el país para ofrecer recitales y charlas en diversas universidades y centros culturales.

Cosechó más satisfacciones en 1997, cuando con “El niño de la estrella” ganó el primer premio del rubro canción en el concurso “30 años de la muerte del Che Guevara”, organizado por la Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Comisión Permanente de Apoyo a Cuba.

En 1998 brindó sus canciones en plazas y recintos culturales de la capital de Cuba, La Habana , y además fue declarado “Maestro del alma” por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

“Miradas” fue el álbum que sacó en 1999, donde se destacan “El hombre pollo” y “El niño de la estrella”. En el 2004 lanza “Padentrano”, disco en el que rescata a numerosos compositores fundamentales de canciones de raíz criolla, como Hilario Cuadros, Chabuca Granda, Alfredo Zitarrosa, Buenaventura Luna y Armando Tejada Gómez, entre otros.

En el 2007 editó “San Lagente”, con temáticas y ritmos urbanos, donde relucen “Cuando Perón era Cangallo”, “Así hablaba Don Jauretche” y una nueva versión de “Los obreros de Morón”, con la participación de Alfredo Ávalos.

La publicación de su primer libro de poemas llegó en el 2010, bajo el título de “El amor en otro sitio”. Actualmente tiene en imprenta la obra literaria “Elogio del estar despierto”.

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