Peugeot gana fiabilidad pero mantiene dudas

La marca finalizó sus tests en Marruecos y tan sólo realizará un último rodaje en Francia antes de que el 2008 DKR llegue a la Argentina.

Punto y final a los tests. O lo que es lo mismo, la próxima vez que el Peugeot 2008 DKR deba emplearse a fondo será con pólvora real, en el arranque del Dakar 2015 en Buenos Aires. Ha sido en Erfoud (Marruecos) donde Carlos Sainz y Lucas Cruz han realizado las últimas pruebas de la marca francesa, que regresa al raid de raids tras 25 años de ausencia. Hay buen sabor de boca, se ha ganado en fiabilidad respecto al verano, pero queda la duda de saber cómo se comporta el coche en competición.

Tan sólo habrá un pequeño rodaje en Francia antes de que el 2008 DKR vuele a Sudamérica (previsto para el día 19). Se trata de un chequeo para comprobar que todo funciona, que no hay fugas, pero que se realiza en una pista de asfalto, con lo que no aporta grandes lecturas para la futura respuesta del coche sobre el terreno de los raids. Ya en Argentina se realizará un último shakedown cerca de Buenos Aires para dejar todo atado y bien atado con vistas al inicio de la carrera.

Peugeot Motorsport ha llevado a cabo la evolución del 2008 DKR en Francia (seis pruebas, algunas específicas sobre suspensiones o motor) y en Marruecos, donde los pilotos han podido ponerse al volante en cuatro ocasiones. Las sensaciones han mejorado respecto a las pruebas realizadas el pasado verano, cuando existía una preocupación sobre la fiabilidad del buggy, término que a Bruno Famin, responsable de competición de Peugeot, no le hace especial gracia.

Podría decirse que los problemas del 2008 DKR son problemas de juventud, el acné propio de un proyecto que acaba de nacer. No ha podido probarse como a los pilotos les hubiera gustado, hablamos de un kilometraje similar a dos dakares: si echamos mano de las especiales cronometradas, ¿hablamos de 10.000 kilómetros? ¿15.000? Peterhansel y Sainz han rodado en cifras similares, mientras que Despres ha tenido menos oportunidad de pilotaje. Es el problema de llegar a un proyecto recién nacido, donde las manos expertas son especialmente bienvenidas. “Ya sabía que llegaríamos justos. Son los contratiempos normales en un proyecto de esta magnitud y ambición, porque hay que tomar algunos riesgos técnicos”, reconocía el propio Famin en una entrevista a este diario el pasado agosto.

Pero Famin pone ahora mejor cara, aunque con la cautela lógica. Los tests en el banco de motor han sido positivos, se ha logrado el equilibrio en la altura del coche, el vehículo es ágil en las zonas lentas, la carrocería no se descuelga como ocurre en otros buggys. Es un coche manejable y al que no le penalizan tanto las zonas más lentas y sinuosas, algo que suele atragantársele a los buggys. Buenas conclusiones que no disipan, sin embargo, la eterna duda: ¿cómo responderá el coche en competición? El 4 de enero, en Buenos Aires, camino de Villa Carlos Paz, empezaremos a tener la respuesta.

Diario AS

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