Contradicciones en el caso Aerolíneas

La agenda de la política exterior argentina se nutrió en los últimos días de dos temas que, pese a ir por carriles separados, están muy vinculados: la relación con España por Aerolíneas Argentinas y la deuda con el Club de París.

Si bien el segundo punto finalmente no fue incluido en el temario de la reunión entre la presidenta Cristina Kirchner y el máximo representante estadounidense para Latinoamérica, Thomas Shannon, como se preveía, es una cuestión que se encuentra entre los objetivos prioritarios de la Casa Rosada.

Ya en 2006 el entonces presidente Néstor Kirchner dijo que la Argentina tiene como prioridad cancelar ese compromiso con el grupo de 19 países más poderosos del mundo, que actúa como un dique para las inversiones extranjeras.

Pero hay una troika encabezada por Alemania, Japón e Italia que es la más reacia a conceder su aval para ese entendimiento sin que el Fondo Monetario Internacional preste su consentimiento, reconocieron fuentes oficiales a Noticias Argentinas.

Los resquemores son arrastrados desde que la Argentina renegoció su deuda privada en default con una quita que no satisfizo a los bonistas de esos países.

La Casa Rosada objeta que no tiene ningún programa ni crédito en marcha con el FMI por lo que no es necesario que ese organismo preste su aval para saldar el rojo con el Club de París.

Y uno de los países que acompaña la postura argentina es España, cuyo gobierno, además, se ha constituido en el principal enlace del kirchnerismo con el primer mundo en cinco años de una particular visión de las relaciones internacionales.

La Argentina ansía que Estados Unidos, en esta etapa posterior a la crisis bilateral por la valija de Antonini Wilson, también dé su influyente aporte a favor del plan.

En el Ministerio de Economía están esperando que concluya el conflicto con el campo para retomar la agenda con el Club de París, que Martín Lousteau buscó acelerar antes de que la crisis agraria lo corriera del Palacio de Hacienda.

Ahora, la secretaría de Finanzas, el área técnica involucrada, ya elaboró dos propuestas para enfrentar a los gobiernos creedores por el pasivo que ronda los 6.000 millones de dólares.

El diseño de Lousteau consistía en obtener algunos años de gracia  entre seis y diez años para saldar la deuda.

Precisamente, la Casa Rosada logró con España firmar un acuerdo independiente del Club de París para saldar su deuda con Madrid. Ese fue un gesto del gobierno de Rodríguez Zapatero.

Ahora, si por un lado la administración de Cristina Kirchner busca mostrar previsibilidad fronteras afuera, el primer paso para la denominada argentinización de Aerolíneas Argentinas actúa en sentido opuesto y afecta a un socio estratégico como Madrid.

El Gobierno, bajo la capitanía del secretario de Transporte Ricardo Jaime, alega que la compañía operada por el grupo español Marsans no hizo inversiones, aumentó la deuda pos-concursal y no paga los salarios. El argumento es incontrastable: Aerolíneas funciona mal.

Pero los empresarios responden que en realidad la administración de Cristina Kirchner pone obstáculos a su gestión y el gobierno español se bambolea sobre una cornisa entre defender a sus empresarios y mantener los lazos con Argentina.

Hace algunos meses, La Moncloa se sorprendió por las gestiones que encaró el secretario de Transporte para avanzar sobre las acciones de la empresa.

Pese a que los cuestionamientos nunca se hicieron en forma audible, con los micrófonos apagados las autoridades españolas dicen que Buenos Aires incumplió un compromiso que adoptó con el gobierno socialista en 2006 respecto de Aerolíneas.

Ese convenio incluía cuatro puntos: el aumento de las tarifas aéreas, de las subvenciones, la implementación de un procedimiento de leasing para la compra de aviones y la solución de los recurrentes conflictos con los pilotos, cuyo convenio les permite trabajar sólo 40 horas semanales.

Esto se suma al reclamo español por el incremento tarifario en las empresas de servicios con capital de ese país, ya sea de energía eléctrica, gas o autopistas.

El grupo español liderado por Gonzalo Pascual denunció que se llegó a esta situación "por las trabas" que impuso Jaime y "el continuo complot de los gremios aeronáuticos".  

Lo cierto es que hace una semana comenzó un proceso de reestatización de la empresa, privatizada por Carlos Menem y el tiempo dirá si la relación con Madrid vuelve a ser como antes.

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- Ya en 2006 el entonces presidente Néstor Kirchner dijo que la Argentina tiene como prioridad cancelar ese compromiso con el grupo de 19 países más poderosos del mundo, que actúa como un dique para las inversiones extranjeras.

- Ahora, si por un lado la administración de Cristina Kirchner busca mostrar previsibilidad fronteras afuera, el primer paso para la denominada argentinización de Aerolíneas Argentinas actúa en sentido opuesto y afecta a un socio estratégico como Madrid.
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22 de agosto de 2017 | 05:12
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