Zúrich: la ciudad que conocí por "saltar de un tren"

¿Se puede conocer una ciudad en un día fruto de una decisión impulsiva? Quizás no en profundidad, pero sí tener una experiencia alucinante. En la nota, turismo express por un sitio al que nunca hubiera decidido ir.

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En un viaje recorriendo algunas ciudades de Europa con mi hermano decidimos un día, a las 6:30 de la mañana, casi saltar intempestivamente de un tren que nos llevaba desde Berlín a Roma. Y digo saltar, porque estábamos medio dormidos, escuchamos el nombre de la parada, y nos dijimos: “¿Y si le robamos un día a Roma –que ya conocíamos- y nos bajamos en Zúrich?”. Preguntamos horarios y nos dimos cuenta que podíamos tomar a las 23 hs. nuevamente el tren, y seguir viaje hacia nuestro destino final sin tener que pagar una noche extra de hotel. Pisar suelo suizo –y de paso, “mirotear” una ciudad que no estaba en el itinerario- se transformó en una atractiva decisión de último momento.

Confieso que fue adrenalínico: no teníamos francos suizos –no usan el euro-, no habíamos leído nada de la ciudad, no teníamos mapas… pero nos bajamos en la estación de tren, dejamos el bolso en un locker, y dijimos “conozcamos lo que podamos”.

Nos tocó un día nublado, pero conocimos una ciudad casi como de cuento. Creo que el encanto de Zúrich se debe a una mezcla de cosas: tiene vistas increíbles a los Alpes, está emplazada a los pies de un lago bellísimo, caminar por sus calles es ir traspasando numerosos atractivos culturales (museos, galerías, arquitectura), y tiene una mezcla genial: modernas calles vs. el casco antiguo. Y el consejo de esta nota es que… ¡Es perfectamente visitable en una jornada!

Comienza el paseo

Funicular zurich

Yo sí sabía que en la zona de la Universidad había buenas vistas de la ciudad. Este era para mí un buen comienzo del recorrido. Apenas unas calles de la estación de tren está un funicular, el Polybahn; que comunica la Limmattquai (avenida principal paralela al río) con la colina que alberga la Universidad de Zurich. ¡El mirador es perfecto! La ciudad se ve a pleno.

Zurich Bahnhofplatz Hauptbahnhof

Bajamos, y decidimos empezar por la Bahnofplatz, una plaza hermosa que está a la salida de la Hauptbahnhof (Estación Central de Trenes), realmente inmensa.

La Estación de Central de Zúrich es la estación de ferrocarril más grande de Suiza, y conecta tanto el sistema férreo nacional como el de los países vecinos de Alemania, Francia, Italia y Austria: es de las estaciones de trenes más ocupadas del mundo con más de 2900 circulaciones de trenes por día.

Zurich cafés

Luego de algunas primeras fotos allí, nos decidimos por pasar el día en el casco viejo de la city, que es famoso sobretodo por sus plazas, calles empedradas y callejones sinuosos. Hay fuentes, casas medievales, galerías de arte, boutiques, pintorescos restaurantes, hoteles, y tiendas de antigüedades. Al recorrer sus calles se siguen los pasos de figuras tan famosas como Carlomagno, Goethe, Einstein y Lenin. ¿Una curiosidad? La casa más vieja del casco antiguo data de la década de 1100.

El casco antiguo: una decisión acertada

Nos dimos cuenta que no nos equivocamos al elegir este circuito.

Zurich Fraumuenster

Iglesia de Fraumunster.

Lo primero que visitamos fue la iglesia de Fraumunster, una iglesia que se ha mantenido en ese sitio desde el año 853, cuando era un convento para mujeres de la nobleza. Contiene obras de arte de Chagall y Giacometti, entre otros. Su construcción empezó con estilo de arte carolingio, fue continuada como gótica y destacada por su torre barroca que finalmente fue adornada como neogótica con vitrales y frescos magníficos.

A continuación está el mirador Lindenhof, uno de los lugares más pintorescos de Zúrich. Tip para parejitas: especialmente romántico en el crepúsculo. El lugar fue un sitio celta en sus orígenes y más tarde, un fuerte romano.

Zurich fede croce paseando boarding pass 1

Una foto obligada: en el mirador.

Zurich weinplatz

Weinplatz.

Nos sacamos más fotos, y llegamos a la Weinplatz, una plaza que fue el lugar en el que se encontraba el mercado de granos hasta el año 1620, la plaza del mercado más antiguo de Zúrich. Nos hicimos los coquetos, tomamos un cafecito y cruzamos el río Limmat, a través del primer puente de la ciudad.

Zurich Grossmunster church

Catedral de Grossmunster.

La onda eclesial nos “pintó”, y por eso seguimos con la catedral de Grossmunster: todo un símbolo de Zúrich. Se impone por lo alto del río Limmat con su fachada de dos torres. La construcción de esta gran obra sacra tomo largo tiempo debido a sus torres que denotan la mezcla de estilos como el románico hasta el caballete, gótico hasta la galería y terminadas con grandes puntas neogóticas a finales del siglo XVIII.

Además de edificios religiosos, en el casco viejo zuriqués podemos encontrar también hermosas calles por las que pasear contemplando casas que, en muchas ocasiones, dan la impresión de haber sido sacadas de un cuento de hadas. 

Zurich augustinergasse

Calle Augustinergasse.

Un ejemplo de esto último es la calle Augustinergasse, con sus fachadas plenas de color; o la calle Niederdorf, peatonal y perfecta para pasear y hacer compras tanto típicas como fashion (de noche se convierte en el epicentro de la "marcha" nocturna de la ciudad, con bares y mucha onda).

Por supuesto, hay que pasar por el ayuntamiento, el teatro de Zúrich, y picar algo en el café Odeón –un must de la ciudad, que todo el mundo nos recomendó-: se trata de un cafecito de la Belle Epoque frecuentado por Lenin y por artistas iconoclastas famosos.

Zurich cafe odeon

Café Odeón, un must de Zúrich.

Momento glam –en mi caso, solo para mirar-

Desde allí, y ya camino a la estación, obligué a mi hermano a pasar por una de las calles más largas de Zurich, la Bahnhofstrasse; que es de las arterias más lujosas y caras del mundo donde están las firmas de moda más importantes. Glamour y lujo en una larguísima calle peatonal en la que sólo pueden circular los tranvías.

Zurich bahnhofstrasse

Bahnhofstrasse.

Y por culpa de mi fascinación… ¡Casi perdemos el tren! Pero llegamos. A la estación, y al día siguiente, a Roma. Y bueno, eso ya es tema para otra nota. ¿La moraleja? Tu viaje tiene que estar perfectamente planeado... justamente, para que en algún momento puedas romper ese plan, tomar una decisión intempestiva, y disfrutar de un día, y de una experiencia, impensados.

Zurich fede croce paseando boarding pass 2

Tips a tener en cuenta

 - Los trenes son muy puntuales, y especialmente aquí. ¡Es la ciudad de los relojes! Si sale 23:00 sale A ESA HORA. El que llega tarde, pierde.

- Los suizos son muy atentos y serviciales, no se hacen mucho problema con el idioma. En la estación de tren al no hablar ni alemán ni francés me consiguieron una persona que hablaba español perfectamente... pero si te manejás con el inglés, todo solucionado. 

Zurich niederdorf

Calle Niederdorf.

 - Tener cuidado con los tranvías: andan por todos lados. Inclusive hay un local de comida rápida que esta pegado a una vía y el tranvía te pasa bien por al lado.

- Recordá que Suiza no pertenece a la Unión Europea, y no se usa el euro. Te los reciben, pero el vuelto te lo dan en francos suizos. ¡A sacar cuentas!

- Por toda Suiza en cada parque o plaza hay fuentes con agua mineral proveniente directamente desde los Alpes, por lo que se puede llenar la botella sin necesidad de estar comprando constantemente. 

- Es imperdonable irse sin haber comido chocolate -¡sublime!- y una buena Raclette, plato típico del lugar que consiste en fundir el queso, junto con un buen vino. Yo comí una hecha con queso Bagnes: un manjar inolvidable.

Opiniones (3)
9 de Diciembre de 2016|16:34
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9 de Diciembre de 2016|16:34
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  1. Muy buena.
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  2. no me gusto
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  3. Que nota excelente!!! Son tan fantásticos tus relatos que a uno le parece estar andando por el lugar descripto !! Felicitaciones!!!
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