Las chicas desaparecidas huyeron porque no querían vivir con su padre

En horas de la mañana se descartó la posibilidad de un secuestro y se trabajó firmemente en la hipótesis sobre los conflictos familiares de las adolescentes. Se supo que dos de ellas decidieron irse de su casa porque estaban cansadas de los maltratos. La policía las encontró cuando viajaban en un micro de Lavalle hacia la capital mendocina.

Las tres chicas que estaban perdidas y que, según el fiscal de Godoy Cruz Juan Carlos Alessandra podrían haber sido víctimas de un secuestro por parte de una red prostitución, fueron encontradas por personal policial arriba de un micro que venía de Lavalle hacia la capital mendocina. Las adolescentes, de quienes no se publican sus nombres por cuestiones legales, están en perfectas condiciones y no han sufrido ningún tipo de maltrato, según el informe de Sanidad Policial.

La desaparición de las chicas tomó estado público ayer, pero durante todo el fin de semana en la Oficina Fiscal 4 estuvieron al tanto de la ausencia de las menores de sus hogares. Sin embargo, el padre de dos de ellas nunca hizo la denuncia por averiguación de paradero. Es más: cuando fue citado a declarar en la dependencia judicial, confesó que en más de una oportunidad había tenido actos de violencia contra sus hijas. Desde ese momento, todo se encuadró en una historia vinculada con problemas familiares.

A pesar de contar con esta información, el fiscal Alessandra recién hoy sacó una compulsa para darle intervención a la Justicia de Familia. Lo llamativo fue que, un día antes, el mismo funcionario no descartaba la posibilidad de secuestro y trata de blancas.

Esta hipótesis apareció luego de que una de las chicas enviara un mensaje de texto desde su celular para advertir que no la buscaran porque estaban encerradas en un galpón de Maipú.

La respuesta del fiscal fue enviar un oficio a Telefónica de Argentina para saber si podían ubicar la posición del celular, aunque la empresa que debía aportar esa información era Claro. Hasta ese momento, nadie había entrevistado a los familiares de las chicas ni había comunicado estas novedades a la Fiscalía de Delitos Complejos.

Mientras esto ocurría, la cúpula de la Dirección de Investigaciones no estaba al tanto del caso. Tampoco les habían informado sobre las pesquisas ni les habían pedido prioridad para la disposición de personal.

Una vez que el tema trascendió en los medios, el Ministerio de Seguridad destinó todos sus recursos al esclarecimiento del hecho. En cuestión de minutos, entre los detectives y la ayudante fiscal de turno desnudaron el contexto familiar de las dos hermanas perdidas: se llevan muy mal con su padre (que es viudo) y tienen doce hermanos más.

Cerca del mediodía, las jóvenes se comunicaron con uno de los sus hermanos. Dijeron que nunca estuvieron secuestradas y que en realidad habían huido de la casa porque no querían volver con su padre. Durante estos días, habían estado alojadas en la casa de un familiar en Lavalle. Pero estaban cansadas y habían decidido buscar refugio en el Gran Mendoza.

Al conocer esta información, la ayudante fiscal Mercedes Alvarado ordenó a la policía interceptar el micro y bajar a las jóvenes. El resto, es historia conocida.

Lo que trascendió
Las hermanas y la amiga declararon durante la tarde en la Oficina Fiscal Nº 4. Hasta allí se movilizó el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, y la plana mayor de esa cartera.

Después de las 17, las menores fueron trasladadas al Quinto Juzgado de Familia, para que la jueza de Familia Elsa Galera resuelva la situación de las menores.

El fiscal Juan Carlos Alessandra estuvo presente mientras se tomó declaraciones a las menores. Manifestó que “decidieron irse de la vivienda porque no querían estar más con el padre (Jorge González)”.

Sobre el maltrato familiar, el fiscal señaló: “Dijeron que antes sí hubo violencia pero ahora no fue el motivo”.

Sin embargo, la menor de 12 años habría sido golpeada por su padre unos días antes y esto motivó la fuga del hogar. Y por esta razón, la pequeña insistió ante el fiscal que no quiere volver a su casa y esto le dirá a la jueza Galera.

En tanto que su hermana, de 16 años, no expresó (en la declaración) por qué motivos también decidió huir.

La amiga de estas hermanas, quien vive en Las Heras, habría dicho en la oficina fiscal que con su madre “no puede tener un diálogo normal”, según precisó una fuente ligada con la investigación.

Al ser consultado a Alessandra en qué lugar de Lavalle habían estado las chicas, indicó que “no lo han dicho”, pero aclaró que viajaban hacia la Terminal del Sol “para encontrarse con un primo”.

Luis González, el hermano de las menores, lanzó una amenaza al salir de la dependencia judicial: “El que tenía a mis hermanas que se cuide”.

También Jorge González, padre de las niñas, estuvo mientras sus hijas declaraban. Al salir dijo, con una sonrisa, que las nenas estaban bien y le agradeció a los medios de prensa. Pero la sonrisa se le borró al consultarle por qué una de sus hijas dijo que él le pegaba. A esto no respondió y dijo no saber sobre nada.

No obstante, que las menores están en perfecto estado de salud es cierto. El doctor Guzzo, médico de Policía, las revisó en cuanto fueron llevadas a la oficina fiscal. Al salir le dijo a MDZ: “Están muy bien, no tienen nada malo ni sufrieron ningún tipo de violencia física”.
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