Porto, una ciudad para ir por varias razones

La segunda ciudad en importancia de Portugal dio su nombre a uno de los vinos fortificados más famosos del mundo. Y tiene un río que la divide como un tajo.

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A Porto se puede ir por varias razones, pero el vino es imprescindible. La gran marca de la ciudad es el río Douro (que del lado español se llama Duero) y que divide como un tajo las dos zonas más bonitas. Lo bueno es que de una a la otra se puede cruzar por un puente (entre varios), llamado Dom Luís I, que fue diseñado por un socio de Gustave Eiffel, el constructor de la emblemática torre parisina. Y que, cuando a uno se lo hacen saber, se da cuenta de que entre tanto hierro hay algunas similitudes.

Porto boarding pass interior


El Duero y la ciudad son casi la misma cosa, porque no se explicarían el uno sin el otro. El río fue fundamental para el transporte del porto (que nosotros llamamos oporto), el vino fortificado que tomó el nombre de la ciudad. 

 Las calles son empinadas. Se las puede recorrer en un tranvía antiguo o, por debajo de la ciudad, en metro. Pero siempre lo mejor es caminar, para lo cual hay que ir con un buen calzado y paciencia.

Porto interior boarding pass


La historia viene desde el Siglo 18, cuando los ingleses empezaron a mandar los vinos portugueses a Inglaterra por el Océano Atlántico, con el inconveniente de que se les avinagraban en el camino. Así que los empezaron a fortificar con alcohol para que soportaran el viaje, y descubrieron que ese alcohol los transformaba en unos vinos dulces de alta calidad.

Visita a las bodegas del vino de Oporto


En una de las orillas del Douro está Vila Nova de Gaia, la zona de las grandes bodegas. Algunas tienen nombres portugueses, como Ferreira, pero otras, y no por casualidad, son marcas inglesas, como Sandeman, Osborne o Taylor’s. Entre medio hay una buena cantidad de cafés y restaurantes, como para no llegar con el estómago vacío a las degustaciones.  

Douro porto boarding pass


Mientras uno se sienta en esos cafecitos puede observar en el río a unas embarcaciones que se llaman rabelos, pintadas con las marcas de los portos. Antiguamente se los transportaba así hasta los barcos más grandes que los llevaban hasta Inglaterra. Hoy ya no se usan para eso (a los vinos los transportan en camiones térmicos) pero el folklore de los rabelos sigue siendo encantador. 

Porto boarding pass 4

Del otro lado del río está la Ribeira, la zona más arquitectónica y comercial: se trata de uno de los barrios más importantes a la hora de conocer el centro histórico, con coloridas y a la vez decoloradas fachadas que llaman la atención a todos los visitantes. Es preciosa, con edificios con azulejos característicos (especialmente la estación de trenes) y calles bien empinadas, así que hay que caminar con paciencia. 

Pero lo bueno es que se puede reponer fuerzas con algún bacalao o unas sardinas asadas, un must portugués.

Hay pocas cosas tan ricas en Portugal como comerse una sardina asada sobre un pedazo de pan con aceite de oliva. O un escalope de bacalao con arroz y frijoles, acompañados por algún vino seco, mientras se hace lugar para el postre con un porto.

A la ciudad se puede llegar por cualquier vía convencional, como avión, tren o auto. Es bueno saber que, si se lo hace en auto, las carreteras, construidas por la Unión Europea, son excelentes, y que el combustible es un poco más caro que en España (una comparación inevitable porque España es el único país con el que limita Portugal). Pero así como el combustible es más caro, las comidas y servicios son un poco más baratos.

Mauricio llaver en porto

El autor con un "rabelo", el Douro y la Ribeira detrás.

Tips útiles -y no tanto-

- Las calles son empinadas. Se las puede recorrer en un tranvía antiguo o, por debajo de la ciudad, en metro. Pero siempre lo mejor es caminar, para lo cual hay que ir con un buen calzado y paciencia.  

- La moneda es el euro, así que todo es caro para nosotros en la comparación. Pero una comida de menú de restaurante cuesta entre 8 y 10 euros. 

- En Porto se encuentra el Café Majestic, en la Rua da Santa Catarina, en pleno centro. Un biógrafo de J. K. Rowling asegura que la autora escribió allí parte del primer volumen de Harry Potter, mientras estaba casada con un periodista portugués. 

- Una particularidad de Porto es que tiene un centro comercial en cuyo techo no sólo hay un jardín sino también olivos plantados. 

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28 de Septiembre de 2016|00:22
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