El secreto del buen estado físico de los gladiadores

De los restos hallados en un cementerio de gladiadores surgieron las pistas que dieron la clave acerca de qué dieta seguían estos personajes romanos.

Unos de los personajes más importantes dentro de la historia del pueblo de Roma fueron los gladiadores, quienes proporcionaban entretenimiento tanto al propio pueblo como a los gobernantes y militares, quienes disfrutaban viendo los combates de estos fornidos hombres entre ellos o contra lo que en su momento se denominaban bestias.

La publicación Plos One ha dado a conocer un estudio recientemente donde se ha analizado los restos óseos de un cementerio romano que fue descubierto en Éfeso (Turquía) en el año 1993. No era un cementerio normal y corriente, se trataba de un cementerio de gladiadores, o al menos esa es la conclusión a la que han llegado después de haber investigado los esqueletos, los cuales contaban con graves lesiones propias de los gladiadores, algo que quedaba confirmado con algunas de las lápidas que así lo revelaban.

El estudio tenía como objetivo identificar si los gladiadores tenían alguna clase de restricción a la hora de comer. Se analizaron los huesos encontrados en este cementerio y también otros huesos de personas normales y corrientes que vivieron también en la Éfeso romana.

Según los resultados, los gladiadores tenían una dieta prácticamente vegetariana y tras sus entrenamientos o incluso después de sus combates bebían cenizas mezcladas con algún líquido como si de una bebida isotónica se tratase. Al menos es lo que han declarado desde la Universidad de Viena, quienes han intervenido en la realización de este estudio.

Cuando Éfeso fue la capital de Asia, entre los siglos II y III dC, los gladiadores eran considerados casi como superhombres, con un valor infinito y una fuerza y condición física envidiable, donde sus combates se convirtieron en uno de los entretenimientos principales de toda la población, quienes disfrutaban con sus peleas a muerte y el clásico pulgar arriba o hacia abajo que decidía si el gladiador caído vivía o moría.

La dieta de los gladiadores no era muy diferente a la que tomaba gran parte de la población dado que, además de frutas y verduras, también comían cereales, especialmente cebada. Lo que si se consiguió detectar en este estudio es que los huesos de los gladiadores tenían una importante cantidad de estroncio, lo que revela que estos consumieron más minerales procedentes de un alimento rico en este elemento.

Fuente: Marcelo Ferrando Castro, en  http://redhistoria.com/

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10 de Diciembre de 2016|19:09
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