De mascota exótica a plaga: estudian invasión de ardillas

Un caso testigo de cómo la introducción de especies puede alterar un ecosistema. Introducida en 1970, esta ardilla acarrea actualmente muchos problemas.

En la Universidad Nacional de Luján, la bióloga Mariela Borgnia forma parte del Grupo de Ecología de Mamíferos Introducidos -EMI- (Departamento de Ciencias Básicas e Instituto de Ecología y Desarrollo Sustentable –INEDES), y desde 2004 estudia la invasión de la ardilla de vientre rojo -Callosciurus erythraeus- en la localidad.

-¿Cómo empieza el proyecto?

-A mediados de 2000 la docente e investigadora, doctora en Ciencias Biológicas, María Laura Guichón, hacía su tesis doctoral sobre los coipos -Myocastor coypus, conocido vulgarmente como “falsa nutria”- en la zona de Luján. Durante los muestreos en el campo y la colocación de trampas para estudiar a los coipos se veían ardillas y a veces éstas caían en las trampas. A raíz de ello surgió la inquietud de empezar a estudiar el tema en Luján, ya que no se sabía nada con precisión. Existían algunas observaciones de grupos de naturalistas, pero no una investigación sobre lo que pasaba: la invasión de un mamífero reciente en Argentina, por lo que parecía muy interesante iniciar una línea de investigación. En 2004, se empezaron a hacer los primeros estudios, que consistieron en relevar, mediante encuestas y observaciones, dónde había ardillas en la zona.

-¿Estudios, relevamientos, encuestas a la gente que veía ardillas?

-Sí, encuestas a los vecinos. Es una metodología que usamos mucho. Consultar a los vecinos, para corroborar qué área de distribución tienen las ardillas. En cada lugar que vamos, preguntamos cuántas ardillas vieron, dónde las vieron, qué daños o problemas les ocasionan y si saben cómo llegaron a la zona.

-¿Cómo crece la población?

-Por medio de las encuestas se marcan los puntos positivos y negativos de presencia, después esa información se introduce en un software especial y se crea un polígono, una “mancha” que representa dónde están las ardillas, se unen los positivos y se chequea que alrededor de los positivos haya registros negativos para corroborar que esa sea el área mínima que ocupan. El foco principal de invasión está en el partido de Luján y aledaños. El mapa hecho en 2005 y actualizado en 2009, indica que están distribuidas en un área de 1.300 km cuadrados y que se expandieron casi un 50% respecto de 2005. Se estimaron densidades de hasta 15 ardillas por hectárea, con una abundancia que podría alcanzar las 100.000 ardillas. Lo ideal sería hacer un nuevo mapa dentro de poco, para actualizar el anterior.

-A las ardillas las trajo el empresario belga Julio Steverlynck, ¿cuándo llegan a Villa Flandria?

-Sí, las trajo Julio Steverlynck en 1970. Fue un personaje primordial e importante en la historia del pueblo. Quiso recrear en su establecimiento condiciones exóticas y para lograrlo trajo plantas, armó lagunas artificiales, trasladó ciervos, pavos reales y ardillas. Las ardillas, de origen asiático, fueron compradas en Europa en una tienda de mascotas y traídas para tener en cautiverio en su estancia. La historia que conocemos es que las ardillas se morían y antes de que mueran todas, fueron liberadas. No más de cinco y de ahí se generó toda la población que hoy existe. Uno de los motivos por los cuales la gente que las captura las libera, es porque no aguantan mucho tiempo el encierro, salvo que sea un corral muy grande. Si están en una jaula pequeña se estresan, emiten ruidos molestos o se lastiman.

-¿Entonces, al ser liberadas se expanden y producen focos en diferentes lugares?

-Sí, aparecieron focos en otros lugares de la provincia de Buenos Aires como también en Córdoba y Santa Fe. Al ser un animal atractivo la gente las lleva para tenerlas de mascotas o para “enriquecer la fauna del lugar”, a veces sin saber que es ilegal, mucha gente nos dice: “Nosotros las soltamos porque pensamos que no se iban a ir de nuestro parque o estancia”. Pero el ambiente tiene una capacidad de carga y empiezan a dispersarse. A medida que crece la población empiezan a buscar otros lugares para alimentarse o hacer sus nidos y así se expanden.

-¿Cuál es el principal problema en el medio ambiente?

-A nivel ambiente existen problemas para los sistemas naturales y productivos. Las ardillas se alimentan de frutos, semillas, pero también consumen brotes y flores. Por otro lado, se empezó a estudiar en profundidad el daño a los árboles. Las ardillas sacan la corteza para construir el interior de sus nidos y eso seca las ramas y el árbol y promueve la infección con hongos. Esto trae pérdidas económicas para muchos productores. En ambientes donde la vegetación es mayormente exótica no sería tan grave en términos de conservación biológica, pero si las ardillas llegaran donde hay vegetación nativa podría ser un serio problema.Otro impacto importante ocurre en las aves. Hay interferencia porque las ardillas ocupan los árboles, que son los sitios de nidificación de las aves, entonces podría haber competencia, pero se necesitan más estudios para determinar dicho impacto. De igual manera, sería deseable que no lleguen a las provincias donde hay ardillas nativas. Otro problema es que al ser roedores silvestres las ardillas son potenciales transmisores de enfermedades, como por ejemplo la leptospirosis. Esto es algo que estamos estudiando actualmente. 

-¿Hay casos de personas enfermas a causa de las ardillas?

-Es difícil de comprobar si hubo personas enfermas a causa de las ardillas, pero sabemos que pueden tener leptospirosis, una enfermedad que transmiten muchos animales silvestres. Pero sí es verdad que las ardillas están muy en contacto con las personas, viven en sus jardines y no son animales mansos, pueden morder. Por eso no hay que agarrarlas ni tocarlas y evitar el contacto con su orina o heces.

-Entre los objetivos del grupo de Ecología de Mamíferos Introducidos que mencionan en la web se cuenta el de “evaluar el rol de las ardillas como agente dispersor de vegetación exótica”, es interesante la idea de que tenemos más vegetación exótica que nativa.

-Sí, los muestreos se hicieron acá en Luján, donde casi toda la vegetación es exótica. Este ambiente está totalmente antropizado. Cambió la vegetación, hasta incluso el arbolado urbano, antes se arbolaba con especies nativas y ahora no, eso de alguna manera también fue propicio para las ardillas, porque algunas especies de estos árboles son del ambiente original de las ardillas, como el Paraíso, un árbol que consumen mucho.

-¿El grupo brinda información para que eventualmente se puedan ejecutar planes de “manejo de las poblaciones”?

-Claro, uno de los objetivos es hacer una serie de estudios para tener una base de información disponible para los organismos de gestión que quieran iniciar acciones de manejo. La Argentina adhirió al convenio de biodiversidad por el cual, ante una especie introducida hay que “hacer algo”. Ya que las especies introducidas que se vuelven invasoras son una de las causas de pérdida de biodiversidad. Entonces hay que hacer un plan de manejo: esto implica, desde prevención y detección temprana hasta la erradicación o control y la decisión de hacer una u otra cosa depende de muchos factores. Por eso, además de hacer investigación pura, iniciamos reuniones con los municipios de los lugares donde están las ardillas, con organismos de Fauna Silvestre a nivel provincial y nacional, para exponer la situación y brindar los datos biológicos y ecológicos de la especie.

-¿Hay ya una línea de trabajo decidida?

-En realidad no hay ningún plan integral, se hicieron algunos eventos aislados de control, por ejemplo, algunos barrios de Luján que tenían problemas con las ardillas pidieron la autorización a la dirección de Fauna Provincial y se hicieron capturas. Pero si vos sacás las ardillas de tu casa y tu vecino no, no tiene ningún sentido. Y además hay que utilizar métodos consensuados y autorizados, porque en la actualidad los productores controlan a las ardillas en sus predios sin ninguna fiscalización. Algo muy importante es que los organismos de gestión, sobre todo de los municipios afectados, se involucren en regular y fiscalizar el tema de las capturas, traslados, comercio de ardillas y tenencia de mascotas. Y que se informe a la gente para desalentar estas prácticas. Actualmente Luján y Capitán Sarmiento tienen ordenanzas específicas ya promulgadas al respecto pero aún sin implementación.

-¿La gente que las comercializa colabora?

-Nunca llegamos a quien las comercializa pero sí confirmamos que todas salieron del foco principal (Luján y alrededores) y van a parar a estancias cuyos dueños tienen un alto poder adquisitivo que tuvieron o tienen un zoológico privado o que les gustan mucho los animales. Las ardillas se escapan o son liberadas y así comienza de nuevo la historia. En la época de Julio Steverlink todavía la legislación no era clara, pero ahora sí, cualquiera que haga esto es ilegal tanto para ardillas como para otros animales silvestres que se liberen al medio natural. Es importante que las personas lo sepan. Por otro lado, iniciamos un proyecto de extensión para hacer charlas en las escuelas y con distintos grupos sociales para contar el problema, y fomentar la participación en la detección temprana de ardillas y para denunciar el comercio de estos animales. Luján es un lugar desde donde se comercializan ardillas hacia otros lugares.

Fuente: Lic. María José Ghignone en http://argentinainvestiga.edu.ar/

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