El uso de la hoja de coca en el NOA, una tradición milenaria

Sse vende abiertamente y se permite su consumo; sin embargo, está prohibido el ingreso al país. Es un negocio que mueve millones de pesos anuales.

La coca se consume en forma masiva en las provincias del NOA y se sostiene gracias a la persistencia ideológica, el pensamiento de la cultura andina y sus beneficios naturales. Hay registros que evidencian su presencia y consumo extendido que datan de hace 3.000 años. La coca se vende abiertamente y se permite su consumo; sin embargo, está prohibido el ingreso al país. Es un negocio que mueve millones de pesos anuales.

Se llama coqueo a la insalivación de las hojas de coca, éste es el nombre conocido en el noroeste argentino para el consumo de las hojas de esta planta. En un trabajo realizado por las antropólogas Mirta E. Santoni y Graciela Torres, investigadoras del Instituto de Investigaciones en Antropología Médica y Nutricional Salta-La Plata, se analiza la importancia de su consumo en las provincias de Salta y Jujuy, tanto en sectores campesinos, pueblos originarios y sectores urbanos. Esta nota se centrará en la función del coqueo, lo que implica dejar de lado otros usos como alimento de alto contenido nutricional o materia prima para la producción de drogas como la cocaína.

La práctica del coqueo, señalan las investigadoras a Argentina Investiga, es producto de la continuidad y persistencia de un tipo de pensamiento y de una ideología subyacente que la sostiene, así como la satisfacción, el beneficio nutricional y medicinal que provee.

De acuerdo a esta investigación, la coca (Erythroxylum coca) es una planta nativa de los ambientes húmedos y calurosos del continente sudamericano. Se cultiva entre los 500 y 2.000 msnm en distintos países de América del sur, especialmente en Bolivia, Perú, Ecuador, en el sur de Colombia, norte de Chile y en la Sierra Nevada de Santa Marta, sobre la vertiente oriental de los Andes. La presencia de la coca en los pueblos andinos data de los 3000 a.C. en cuanto a sus diferentes usos. Es posible probar que la coca está presente en la vida de los pueblos andinos desde hace miles de años y, además, rastrear sus diferentes usos, los que podemos resumir de la siguiente manera: ofrenda (a las huacas y a la Pachamama), ritual (iniciación), sacrificios, tributo, obsequio, medicinal, adivinatorio, rituales fúnebres, y cuyo conocimiento por parte de distintas culturas que se desarrollaron desde Nicaragua hasta Bolivia, entre ellas la  chibcha, la inka y la aymara.

En cuanto a la más antigua evidencia registrada según estudios arqueológicos del consumo de coca denominado ‘coqueo’ y, probablemente, el cultivo de la coca, estaba completamente establecida en el SO de Ecuador en el año 3000 a.C.

Su utilización en el NOA es una práctica naturalizada y que mueve económicamente. Según una nota publicada por Pablo Ortiz para el diario “Página12”, en base a una investigación hecha por la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui de la Universidad de San Andrés de La Paz, Bolivia, son más 1.200 toneladas al año, lo que representa más de 250 millones de pesos comercializados en forma ilegal, ya que no pesa ningún gravamen a su venta y no está permitido su ingreso; sin embargo, no se prohíbe su tenencia. Debemos recordar que su práctica fue prohibida durante la dictadura; luego, en democracia, el Congreso permite el coqueo. Cada persona puede tener como máximo medio kilo. En cuanto a la venta, la oferta es absolutamente abierta, e incluso, promocionada por cartelera, medios gráficos y audiovisuales en las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán. Sobre sus propiedades existen numerosos estudios. Uno muy conocido es el que realizó el doctor Arturo Oñativia sobre las propiedades nutritivas de la hoja de Coca, “Instituto de Patología Regional Dr. Oñativia”. Así como numerosos trabajos realizados en Bolivia y presentados ante organismos internacionales para evitar que su consumo pueda ser considerado como droga.

En un escrito de la estación INTA Salta sobre la Coca y sus posibilidades de producción en la zona se desprenden estos datos: “La legislación argentina sobre estupefacientes fue modificada casi 40 veces desde 1931 hasta la actual ley 23737 de 1989 sobre Tenencia y Tráfico de Estupefacientes. Sin embargo, siguen existiendo vacíos y cabos sueltos en la ley”.

Debemos recordar que el coqueo va acompañado por un elemento que permite cierta reacción química, conocida antiguamente como yista. Hoy sigue siendo usada, aunque en los sectores urbanos se la reemplaza por bicarbonato de sodio de uso culinario, o se mezcla con yista de distinta factura. Esto se emplea exclusivamente para uso masticatorio o insalivación, debido a que los alcaloides que contiene la hoja de coca actúan sobre el organismo humano de manera que quitan el cansancio, el hambre, la sed y el sueño, propiedades de la hoja descubiertas por los pueblos andinos.

Sobre esto, el INTA Salta dice: “Según origen genético y ambiental, las cocas pueden tener de 0.4 a 1.5% de unos 18 alcaloides, de los cuales la cocaína conforma entre el 30 al 70% del total. Todos ellos son estables en medio alcalino y por eso se usa bicarbonato de sodio en el coqueo. Esto produce un efecto analgésico a nivel de mucosa bucal, pero el complejo salival que llega al estómago actúa como estimulante y nunca como euforizante a nivel nervioso (psicotrópico) porque la cocaína se hidroliza con los jugos gástricos (pH 3.2 – 3.4) y se transforma en ecgonina. Esta es un alcaloide 80 veces menos potente que la cocaína, y actúa como estimulante y como regulador de la glicemia (concentración de la glucosa en sangre). Por ello, en altitud elevada existe una hipoglicemia crónica por mal funcionamiento de las enzimas, y la insalivación de la coca actúa como un combustible de emergencia”.

En la historia de los pueblos andinos esta planta tuvo distintos usos, algunos de los cuales aún perduran en las sociedades actuales, en especial entre los habitantes de los Andes. Podríamos decir que la coca -considerada una planta sagrada-, al igual que la papa, la quinua, el maíz, el zapallo y otras plantas nativas de nuestro continente, todas de gran valor económico, alimenticio y simbólico forma parte importante de la historia y la cultura de los pueblos americanos, a punto tal que se han constituido en un verdadero marcador de identidad, en especial el maíz, la papa y la coca. Su entidad para el imaginario colectivo andino es tal que ha dado lugar a la creación de leyendas que explican su origen, que se transmiten entre generaciones de forma oral y han llegado hasta nuestros días. Tiene variados usos, desde culturales, religiosos hasta prácticos, ellos son; masticatorio, medicinal y, fundamentalmente, nutricional.

Fuente: Raul Martín Vargas en http://argentinainvestiga.edu.ar/

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